El mundo aún no deja de sorprenderse ante las reacciones de la mente humana que nos ofrece cada situaciòn que realmente merece explicaciones y es más aún cada caso merece ser llevada a la pantalla gigante.
Dos casos nos las brinda el diario "El País", el primero de ellos ligado a las circunstancias dramàticas de la desaparición de una bella joven en Brasil producto, al parecer, de su relaciòn con un conocido jugador brasileño.
La crónica es rica en detalles.
La segunda es realmente increible en pleno siglo XXI. Se trata de la captura de magnate vinculado al narcotráfico. Es verdaderamente una historia que nos deja asombrado.
Sin más ni más, las crónicas:
Una historia de fútbol, sexo y sangre conmueve a Brasil
El portero y capitán del Flamengo, Bruno Fernandes, acusado por la policía como presunto asesino de su amante a quien primero intentó obligar a abortar
JUAN ARIAS
Mientras Brasil se lame las heridas de la derrota de su equipo en el Mundial, una historia en la que se mezcla fútbol, sexo, sangre y traición, está conmoviendo al país hasta el punto que esta mañana la revista Veja le dedica la portada al caso.
El protagonista es Bruno Fernandes, el portero y capitán del equipo del Flamengo, el más popular del país por lo que trasciende sus fronteras cariocas. La historia, que el país está siguiendo como una telenovela de horror, compitiendo con las famosas novelas de ficción de las televisiones, es una mezcla de crímenes, sexo y traiciones, con la segunda protagonista de la historia, la amante del futbolista, la joven Eliza Samuzo, desaparecida desde el día 9 de junio cuando habló por teléfono con tres amigas.
La policía no tiene dudas: "Todo indica que Eliza fue asesinada y Bruno es el primero y único sospechoso del crimen", afirma Edson Moreira, delegado jefe del departamento de Homicidios de Minas Gerais, donde la joven amante de Bruno se encontró con él antes de desparecer en el vacío.
El portero del Flamengo, venido como buena parte de los jugadores brasileños del submundo de la miseria y del crimen de las favelas, conoció, según él mismo afirma a Veja, a su futura amante en una noche de orgía en la que "había de todo: hombres, mujeres, jugadores, amigas de Eliza, putas...". Y subrayó: "Esas fiestas que son comunes en nuestro medio".
Eliza había ya hecho filmes porno y desde niña su sueño era conquistarse a un futbolista. Abandonada por la madre a los cinco años, se sabía de memoria los nombres de los equipos de su corazón, empezando por el Flamengo. Según ella, quedó embarazada de Bruno aquella misma noche de la orgía sexual. El futbolista confiesa que se le rompió el condón y que pasó tanto miedo que al día siguiente fue a hacerse el examen del sida.
Cuando supo que Eliza se había quedado embarazada, hizo todo lo posible para que abortara. Había ofrecido 40.000 reales a quien la convenciese a deshacerse del hijo. Hasta le suministró presuntamente una sustancia abortiva que no funcionó y que un examen de sangre confirmó.
Nacida la hija, Bruno cambió de táctica, volvió a ser delicado con ella, fue a conocerla, de meses y se ofreció a hacer el examen de ADN para confirmar su paternidad. Eliza se ilusionó y llegó a sentirse feliz a la espera de que Bruno pudiera pasarle una buena pensión.
De repente, la sospecha de la emboscada y del crimen. Eliza se evaporó. La policía ha encontrado manchas de sangre en un coche propiedad de Bruno. La policía lo está analizando.
En el mismo jeep en que aparecieron las manchas de sangre, la policía encontró también un par de gafas de marca Dolce&Gabana y unas sandalias negras de tacón alto. Cuando una amiga de Eliza vio los objetos no tuvo duda y confesó a la policía: "Son suyas".
La historia, en tiempo de Mundial, donde los futbolistas son ídolos en los que millones de jóvenes se identifican con pasión, la historia de terror y crimen del potero del Flamengo, no sólo está movilizando, horrorizada, a la opinión pública sino que está siendo analizada con preocupación por sociólogos y psicólogos.
El Don cayó al abismo
El seguimiento a un chatarrero llevó a la policía hasta el empresario José Mestre, director de una terminal del puerto de Barcelona, preso por supuesta relación con una red de narcotráfico
JESÚS DUVA
Don José, perdone que le moleste. Pero necesitamos que venga a la nave donde estamos abriendo el contenedor sospechoso. Tenemos un problema con un empleado de su empresa.
-Sí. ¡Faltaría más! Ahora voy. Estoy en mi despacho, pero tardo unos minutos.
El que atendía tan solícito a la llamada era José Mestre Fernández, de 53 años, director de la terminal de carga de Barcelona y dueño o socio de un conglomerado de 64 empresas. Y quien estaba al otro lado del teléfono era uno de los inspectores de la Brigada Central de Estupefacientes.
Poco antes, los policías habían requerido la ayuda de Mestre para que les facilitara un local en el que abrir un contenedor de chatarra llegado de Panamá en la madrugada del pasado 22 de junio. Los agentes tenían la firme sospecha de que el contenedor llevaba algo más que hierros viejos: un cargamento de cocaína.
-Inspector, ¿qué sucede? ¿Con cuál de mis empleados tienen un problema?
-El problema es usted. Tenemos que detenerle. Mire lo que hay dentro de ese contenedor. Es cocaína. Y poseemos indicios para creer que usted tiene relación con una organización de traficantes.
-Voy a llamar a...
El policía no dejó terminar la frase a Mestre. Acto seguido le rogó que pusiera sus manos a la espalda para esposarle. Al sentir el frío metal en sus muñecas, el rico y poderoso empresario hizo un mohín de disgusto, pero se dejó llevar mansamente hasta el coche patrulla.
Él, que tenía como amigos a personas del más alto nivel, se veía en esta situación por culpa de las 10 bolsas de deporte cargadas con 202 kilos de cocaína ocultas entre la chatarra. Él, que el pasado 25 de mayo había recibido de manos del presidente de la Generalitat, José Montilla, el premio que le acredita como "mejor empresario nacional del año" en el sector de logística.
El arresto de Mestre y 14 personas más era el punto final de la Operación Guadaña, una compleja investigación iniciada en agosto de 2009 por el Grupo 42º de la Brigada de Estupefacientes y el Grupo de Respuesta Especial al Crimen Organizado de Galicia (GRECO). Desde entonces, el caso estuvo bajo la supervisión del juez Fernando Andreu, de la Audiencia Nacional.
El hilo inicial de las pesquisas fue Higinio Alonso Agudo, de 72 años, dueño de un entramado empresarial del que forma parte Chatarras Cano, una firma dedicada a la comercialización de metales y chatarrería. Sin embargo, los policías sospechaban que esa empresa era una tapadera de otro tipo de actividades delictivas, contando para ello con un almacén alquilado en Campo Real, a 20 kilómetros de Madrid.
Siguiendo el rastro de Alonso, que tiempo atrás había sido detenido en Holanda por narcotráfico, los investigadores detectaron al colombiano Olmer Valencia Tabares, de 52 años. Este ex torero, residente en Madrid, supuestamente servía de enlace con un grupo de suministradores de droga presuntamente liderados por Héctor Murillo Rivera, un mexicano de 42 años.
El pasado enero, Valencia viajó a Panamá y se reunió con Murillo para perfilar la puesta en marcha de un negocio conjunto, según la policía. Dos meses después sería Murillo quien se desplazara a España para comprobar la infraestructura logística, de transporte, almacenaje y distribución de la mercancía.
Y fue entonces, a mediados de marzo, cuando saltó la sorpresa: los agentes antidroga vieron cómo el tal Murillo se reunía en la terraza de un hotel de Barcelona con un hombre trajeado, que resultó ser José Mestre. Nada más y nada menos.
Parecía increíble que alguien de su estatus tuviera amistades tan peligrosas. Pero el encuentro entre Murillo y Mestre había sido vigilado y fotografiado por los agentes.
Y estos no tenían la menor duda de que aquel hombre era quien era: el dueño de un imperio empresarial y de una espléndida mansión en el barrio de Pedralbes, amante de las obras de arte -seis cuadros de Miró, cuatro de Picasso, un nonell y un tàpies colgaban en las paredes junto a fotos con el Rey- y coleccionista de Rolls Royce, Porsche Cayenne, Mercedes SLR McLaren y otros coches de lujo. "Nos saltaron todas las alarmas", dice el inspector que lleva el caso.
En fechas sucesivas, Murillo y Mestre fueron observados en dos ocasiones más conversando en la terraza del hotel, tras lo cual ambos se intercambiaron varios correos electrónicos misteriosos y aparentemente incomprensibles.
Cuando las indagaciones estaban en su punto álgido, los policías se quedaron pasmados al saber que Mestre iba a ser galardonado como "mejor empresario nacional" por su labor al frente de Tercat, debido a que esta empresa "se ha posicionado como una de las compañías impulsoras de la competitividad y optimización de sistemas portuarios en el Mediterráneo y a nivel mundial", según una nota de prensa.
Los pinchazos sobre los teléfonos de los sospechosos convencieron a los policías de que los narcos estaban al rojo vivo. Y, pese a que hablaban en clave, más de una vez se referían a alguien al que apodaban El Don, el apelativo que suelen usar los mafiosos para referirse al jefe de una familia.
El grupo criminal hizo llegar a Barcelona dos contenedores de chatarra para probar si el engranaje funcionaba correctamente. Y funcionó: la ruta era la adecuada, y las empresas importadora y exportadora estaban aparentemente fuera de toda sospecha. O, al menos, así lo creían los narcos a la vista de que la mercancía salió del puerto sin el menor contratiempo.
A la vista del éxito, los traficantes enviaron desde Panamá otros dos contenedores de chatarra, pero uno de ellos con 202 kilos de cocaína en sus tripas. A las pocas horas de que el cargamento llegase a Barcelona, la policía desbarató todo el entramado con un golpe de guadaña. Punto final a la Operación Guadaña.
Fuentes policiales señalan que en los recintos aduaneros se revisa la documentación de cada uno de los contenedores que llega al puerto, pero admiten que es imposible inspeccionar uno a uno. De ahí la extrema dificultad de impedir la entrada de droga por este conducto.
En esta ocasión, los responsables de la investigación destacan que no solo han interceptado un importante alijo de cocaína que al por menor habría logrado un valor de 12 millones de euros, sino que han conseguido "el desmantelamiento de una compleja organización que operaba entre España y América".
Entre los 15 detenidos en la redada está Daniel Martín Cabrera, de 38 años, una especie de secretario o recadero privado de Mestre, que llevaba encima cinco teléfonos móviles. Uno de ellos, con una pegatina con la inscripción El Don y que únicamente usaba para comunicarse con su jefe.
Al registrar la casa del acaudalado empresario, dotada de cámaras y equipos de seguridad, los agentes no hallaron nada sospechoso, aunque comprobaron que guardaba 60.000 euros en billetes de 500 y de 100 . "Es para los gastos corrientes", explicó.
Y fue lo único que dijo porque se negó a declarar ante la policía en presencia de su abogado, José María Cánovas Delgado. Después, el juez le envió a la cárcel. Por ahora, ha cambiado su lujosa residencia por una diminuta celda de la Modelo de Barcelona.
La familia peruana GONZALES SAMANIEGO quiere, con ustedes, contruir una lección de vida que nos sirva a todos para ser mejores en lo que nos gusta. Eso nada más: SER MEJORES.
domingo, 4 de julio de 2010
ESPIAS Y MAS ESPIAS...UNA PERUANA?
Hace una semana exactamente el Perú, America Latina y Europa despertaron con una notica sensacional: EL FBI DETUVO A 10 PERSONAS ACUSADAS DE ESPIAR A LOS ESTADOS UNIDOS, entre los detenidos figura una periodista peruana, Vicky Pelàez, de clara simpatías izquierdistas, lo cual no es un delito en ninguna parte del mundo.
Sinembargo, lo más curioso del caso es que la periodista peruana está casada con un ciudadano uruguayo que tras las investigaciones resultó ser de nacimiento ruso y es más la fiscalía norteamericana ha dado a conocer un documento donde el tal "Lázaro", así lleva como apellido, se declara culpable y dice además que prefiere a su país, Rusía, que a su propio hijo.
En el Perú, como es de suponer, la reacciones fueron encontradas porque no se daba crédito a la acusación contra la periodista Vicky Peláez y es más tanto su madre como la hermana salieron a defender la inocencia de Vicky, pero luego de conocerse la declaraciòn fiscal, ellas han desaparecido del espectro mediático como por arte de magia.
Hoy en el diario "El País" de España hacen una crónica jocosa pero reflexiva sobre este nuevo episodio que alcanza a las dos grandes potencias mundiales: Estados Unidos y la ex Uniòn Soviética, más aún cuando hace apenas unos días la televisiòn exhibió imágenes de los dos Presidentes comiendo sendas hamburguesas en un establecimiento norteamericano.
La reflexión se las dejó a ustedes:
Muchos espías, pocos secretos
Los 10 agentes rusos detenidos en EE UU adoptaron nombres falsos y enviaban informes a Moscú -
Una de las infiltradas es hija de un ex miembro del KGB
Ninguno de los detenidos ha sido acusado de espionaje y a pesar de ello se sigue hablando de "los espías que llegaron de Moscú" para infiltrase en la sociedad estadounidense y reportar a la madre patria. Su camaleonización con el país de las barras y estrellas fue tan lograda que ni sus mismos hijos, nacidos en la tierra que hoy -4 de julio- festeja su independencia, sabían del camuflaje de sus progenitores. Y si hubieran tenido que elegir entre la descendencia o la tierra, habrían optado por lo segundo.
"A pesar de admitir que quiere a su hijo, nunca hubiera violado su lealtad al servicio", ha informado uno de los fiscales que a finales de esta semana presentaba cargos contra el acusado Juan Lázaro, cuya verdadera identidad sigue siendo una incógnita.
Lázaro es esposo de Vicky Peláez, periodista peruana que escribe en el diario en lengua española La Prensa de Nueva York y la única que ha reconocido vivir con su verdadero nombre.
La calidad del trabajo de los espías es ya otro asunto porque no parece que la seguridad nacional de Estados Unidos haya estado nunca amenazada. Hasta la fecha, el peor desastre de inteligencia en la historia del país ha sido protagonizado por uno de los suyos: el ex agente del FBI Robert Hanssen, detenido en 2001, quien espió desde su despacho oficial en Washington durante más de 20 años, primero para la URSS y, después, para la Rusia posterior a la caída del muro (escándalo llevado al cine por la película El espía, de 2007).
Si Hanssen no fue condenado a muerte es porque se declaró culpable de todos los cargos: pasa -y pasará- el resto de sus días aislado 23 horas de 24 en una prisión de máxima seguridad en Colorado.
Los 10 hombres y mujeres que en la noche del pasado domingo eran detenidos por el FBI mientras cenaban o descansaban plácidamente en sus hogares -en Nueva York, Boston, Alexandria (Virginia) o Montclair (Nueva Jersey)- se enfrentan a cargos de lavado de dinero y de conspiración para actuar como agentes sin registrarse ante la justicia de Estados Unidos. O sea, olvidaron comunicar al departamento correspondiente que habían llegado para conocer los secretos mejor guardados del poder norteamericano.
Conociendo lo que a día de hoy se conoce, la vida de los agentes rusos se acerca más al papel de Jim Wormold que al de James Bond. Dicho de otra manera: parece que Graham Greene hubiera reescrito Nuestro hombre en La Habana y, en lugar de situar la acción en la Cuba de Fulgencio Batista y a su protagonista como un gris vendedor de aspiradoras engañando al servicio secreto británico, hubiera inventado a un grupo de rusos olvidados por el Kremlin en el imperio del capitalismo que pasa sus días acudiendo a barbacoas en el patio trasero de sus vecinos durante las noches de primavera mientras por la mañana escribe mensajes en tinta china invisible para Moscú que parecen importar poco o nada.
De ninguno se sospechaba nada. "¿Espías, la señora Fowley una espía rusa?"; "¿los Murphy?"; "¿Donald, el que fue compañero en Harvard de Calderón [Felipe, actual presidente de México]?". Incredulidad y sorpresa. Esa fue la reacción más común a la detención de los 10 (otra persona, la número 11, logró salir de Estados Unidos antes de ser detenido; fue localizada en Chipre, cuando intentaba llegar a Hungría, y ahora vuelve a estar en paradero desconocido después de haber sido puesto en libertad bajo fianza y darse a la fuga). "¡¿Quién lo hubiera dicho?!".
¡Espías! Todo aquel que tiene un amigo ruso en Washington ha bromeado estos días con la pregunta: "Y a ti... ¿cuánto te paga el KGB?".
Pero cada día que pasa emergen nuevos detalles -todos aburridos y comunes al más común de los mortales- de la vida de 10 personas cuya existencia ha estado vigilada por el FBI desde mediados de los años noventa.
Sus casas inyectadas con cables y micrófonos a través de los cuales su existencia era de todo menos privada. Pero de los 10 agentes a sueldo del SVR (antiguo KGB, que con tanto ahínco trató de limpiar y remozar el actual primer ministro y ex presidente ruso, Vladímir Putin, quien a su vez fue un espía en el pasado), una mujer sobresale sobre todos los demás. "Anna Chapman podría haber calentado sin duda la noche más frígida de la Guerra Fría", decía un titular de prensa.
La frase es de la sección de Style del diario The Washington Post -dirigida por dos mujeres, por cierto-, pero se ajusta a la media. "Desde Rusia con amor"; "Al rojo vivo [por aquello del pelo pelirrojo] y espía"; "La espía que nos amó"; "Rusa peligrosa"; "Debería tener una cita conmigo en castigo", esta última es la sentencia más leída y aportada por sus nuevos admiradores en la página de Facebook de Chapman -nombre también adoptado-, 28 años, dedicada al sector inmobiliario en Manhattan a través de la red y cuyo padre fue al parecer un antiguo miembro del KGB soviético.
Esta semana ya ha habido vistas para imputar cargos a todos los detenidos. Algunas han quedado aplazadas hasta dentro de 15 días. Sólo Vicky Peláez podrá salir en libertad vigilada si abona la fianza de 250.000 dólares que le ha sido impuesta. El resto permanecerá en la cárcel. La justicia estadounidense cree que el riesgo de fuga es muy alto.
Y no porque puedan llegar hasta Chipre para ser detenidos y volver a escaparse, como el espía número 11. A cualquiera de los detenidos en Nueva York, por ejemplo, les valdría con caminar hasta cualquier sección consular rusa o hasta la misión de ese país en Naciones Unidas para adoptar su verdadera identidad y desaparecer para siempre. Pase lo que pase, se acabó el sueño americano al que parece se habían acostumbrado tan bien.
Como Nuestro hombre en La Habana, esta historia es una historia desmitificadora, casi desquiciada. Mensajes escritos en tinta invisible en la era de Google e intercambio de sobres con dinero en plena globalización financiera y el reino de los lobbys. Solo cabe esperar que nadie haya colado a Moscú el diseño de un microondas como el arma de destrucción masiva que no busca Irán.
La custodia de los hijos
Siete ciudadanos estadounidenses no saben lo que será de su futuro. Son los hijos pequeños y adolescentes de cuatro de las parejas que esta semana han sido detenidas como integrantes de una amplia red de espionaje ruso en EE UU.
Los servicios sociales de ciudades como Nueva York o Boston tendrán la última palabra en caso de que no existan ni familiares ni amigos que puedan asumir su custodia, lo que parece lo más probable dado el grado de clandestinidad en el que vivían sus padres.
Hasta el arresto de sus padres, todos esos niños y jóvenes vivían una vida de lo más plácida y ajustada a la norma. Hace apenas diez días, una de las hijas de Richard Murphy -nombre falso de uno de los acusados de conspiración- vendía limonada a cinco centavos junto a dos amiguitas del barrio, como suelen hacer los pequeños en estas fechas de calor para recaudar unas monedas.
El FBI ha tenido en cuenta la existencia de estos niños, ha asegurado una fuente oficial. "Todo estaba pensado y planificado".
Sinembargo, lo más curioso del caso es que la periodista peruana está casada con un ciudadano uruguayo que tras las investigaciones resultó ser de nacimiento ruso y es más la fiscalía norteamericana ha dado a conocer un documento donde el tal "Lázaro", así lleva como apellido, se declara culpable y dice además que prefiere a su país, Rusía, que a su propio hijo.
En el Perú, como es de suponer, la reacciones fueron encontradas porque no se daba crédito a la acusación contra la periodista Vicky Peláez y es más tanto su madre como la hermana salieron a defender la inocencia de Vicky, pero luego de conocerse la declaraciòn fiscal, ellas han desaparecido del espectro mediático como por arte de magia.
Hoy en el diario "El País" de España hacen una crónica jocosa pero reflexiva sobre este nuevo episodio que alcanza a las dos grandes potencias mundiales: Estados Unidos y la ex Uniòn Soviética, más aún cuando hace apenas unos días la televisiòn exhibió imágenes de los dos Presidentes comiendo sendas hamburguesas en un establecimiento norteamericano.
La reflexión se las dejó a ustedes:
Muchos espías, pocos secretos
Los 10 agentes rusos detenidos en EE UU adoptaron nombres falsos y enviaban informes a Moscú -
Una de las infiltradas es hija de un ex miembro del KGB
Ninguno de los detenidos ha sido acusado de espionaje y a pesar de ello se sigue hablando de "los espías que llegaron de Moscú" para infiltrase en la sociedad estadounidense y reportar a la madre patria. Su camaleonización con el país de las barras y estrellas fue tan lograda que ni sus mismos hijos, nacidos en la tierra que hoy -4 de julio- festeja su independencia, sabían del camuflaje de sus progenitores. Y si hubieran tenido que elegir entre la descendencia o la tierra, habrían optado por lo segundo.
"A pesar de admitir que quiere a su hijo, nunca hubiera violado su lealtad al servicio", ha informado uno de los fiscales que a finales de esta semana presentaba cargos contra el acusado Juan Lázaro, cuya verdadera identidad sigue siendo una incógnita.
Lázaro es esposo de Vicky Peláez, periodista peruana que escribe en el diario en lengua española La Prensa de Nueva York y la única que ha reconocido vivir con su verdadero nombre.
La calidad del trabajo de los espías es ya otro asunto porque no parece que la seguridad nacional de Estados Unidos haya estado nunca amenazada. Hasta la fecha, el peor desastre de inteligencia en la historia del país ha sido protagonizado por uno de los suyos: el ex agente del FBI Robert Hanssen, detenido en 2001, quien espió desde su despacho oficial en Washington durante más de 20 años, primero para la URSS y, después, para la Rusia posterior a la caída del muro (escándalo llevado al cine por la película El espía, de 2007).
Si Hanssen no fue condenado a muerte es porque se declaró culpable de todos los cargos: pasa -y pasará- el resto de sus días aislado 23 horas de 24 en una prisión de máxima seguridad en Colorado.
Los 10 hombres y mujeres que en la noche del pasado domingo eran detenidos por el FBI mientras cenaban o descansaban plácidamente en sus hogares -en Nueva York, Boston, Alexandria (Virginia) o Montclair (Nueva Jersey)- se enfrentan a cargos de lavado de dinero y de conspiración para actuar como agentes sin registrarse ante la justicia de Estados Unidos. O sea, olvidaron comunicar al departamento correspondiente que habían llegado para conocer los secretos mejor guardados del poder norteamericano.
Conociendo lo que a día de hoy se conoce, la vida de los agentes rusos se acerca más al papel de Jim Wormold que al de James Bond. Dicho de otra manera: parece que Graham Greene hubiera reescrito Nuestro hombre en La Habana y, en lugar de situar la acción en la Cuba de Fulgencio Batista y a su protagonista como un gris vendedor de aspiradoras engañando al servicio secreto británico, hubiera inventado a un grupo de rusos olvidados por el Kremlin en el imperio del capitalismo que pasa sus días acudiendo a barbacoas en el patio trasero de sus vecinos durante las noches de primavera mientras por la mañana escribe mensajes en tinta china invisible para Moscú que parecen importar poco o nada.
De ninguno se sospechaba nada. "¿Espías, la señora Fowley una espía rusa?"; "¿los Murphy?"; "¿Donald, el que fue compañero en Harvard de Calderón [Felipe, actual presidente de México]?". Incredulidad y sorpresa. Esa fue la reacción más común a la detención de los 10 (otra persona, la número 11, logró salir de Estados Unidos antes de ser detenido; fue localizada en Chipre, cuando intentaba llegar a Hungría, y ahora vuelve a estar en paradero desconocido después de haber sido puesto en libertad bajo fianza y darse a la fuga). "¡¿Quién lo hubiera dicho?!".
¡Espías! Todo aquel que tiene un amigo ruso en Washington ha bromeado estos días con la pregunta: "Y a ti... ¿cuánto te paga el KGB?".
Pero cada día que pasa emergen nuevos detalles -todos aburridos y comunes al más común de los mortales- de la vida de 10 personas cuya existencia ha estado vigilada por el FBI desde mediados de los años noventa.
Sus casas inyectadas con cables y micrófonos a través de los cuales su existencia era de todo menos privada. Pero de los 10 agentes a sueldo del SVR (antiguo KGB, que con tanto ahínco trató de limpiar y remozar el actual primer ministro y ex presidente ruso, Vladímir Putin, quien a su vez fue un espía en el pasado), una mujer sobresale sobre todos los demás. "Anna Chapman podría haber calentado sin duda la noche más frígida de la Guerra Fría", decía un titular de prensa.
La frase es de la sección de Style del diario The Washington Post -dirigida por dos mujeres, por cierto-, pero se ajusta a la media. "Desde Rusia con amor"; "Al rojo vivo [por aquello del pelo pelirrojo] y espía"; "La espía que nos amó"; "Rusa peligrosa"; "Debería tener una cita conmigo en castigo", esta última es la sentencia más leída y aportada por sus nuevos admiradores en la página de Facebook de Chapman -nombre también adoptado-, 28 años, dedicada al sector inmobiliario en Manhattan a través de la red y cuyo padre fue al parecer un antiguo miembro del KGB soviético.
Esta semana ya ha habido vistas para imputar cargos a todos los detenidos. Algunas han quedado aplazadas hasta dentro de 15 días. Sólo Vicky Peláez podrá salir en libertad vigilada si abona la fianza de 250.000 dólares que le ha sido impuesta. El resto permanecerá en la cárcel. La justicia estadounidense cree que el riesgo de fuga es muy alto.
Y no porque puedan llegar hasta Chipre para ser detenidos y volver a escaparse, como el espía número 11. A cualquiera de los detenidos en Nueva York, por ejemplo, les valdría con caminar hasta cualquier sección consular rusa o hasta la misión de ese país en Naciones Unidas para adoptar su verdadera identidad y desaparecer para siempre. Pase lo que pase, se acabó el sueño americano al que parece se habían acostumbrado tan bien.
Como Nuestro hombre en La Habana, esta historia es una historia desmitificadora, casi desquiciada. Mensajes escritos en tinta invisible en la era de Google e intercambio de sobres con dinero en plena globalización financiera y el reino de los lobbys. Solo cabe esperar que nadie haya colado a Moscú el diseño de un microondas como el arma de destrucción masiva que no busca Irán.
La custodia de los hijos
Siete ciudadanos estadounidenses no saben lo que será de su futuro. Son los hijos pequeños y adolescentes de cuatro de las parejas que esta semana han sido detenidas como integrantes de una amplia red de espionaje ruso en EE UU.
Los servicios sociales de ciudades como Nueva York o Boston tendrán la última palabra en caso de que no existan ni familiares ni amigos que puedan asumir su custodia, lo que parece lo más probable dado el grado de clandestinidad en el que vivían sus padres.
Hasta el arresto de sus padres, todos esos niños y jóvenes vivían una vida de lo más plácida y ajustada a la norma. Hace apenas diez días, una de las hijas de Richard Murphy -nombre falso de uno de los acusados de conspiración- vendía limonada a cinco centavos junto a dos amiguitas del barrio, como suelen hacer los pequeños en estas fechas de calor para recaudar unas monedas.
El FBI ha tenido en cuenta la existencia de estos niños, ha asegurado una fuente oficial. "Todo estaba pensado y planificado".
jueves, 1 de julio de 2010
LAS ENCUESTAS EN EL PERU
En el Perú la cultura de las encuesta han invadido todos los foros de conversación de la actualidad política, con miras al proceso presidencial del 2011.
Los periodista y los medios de comunicación peruano vienen tomando - es lícito por siacaso - una posición de respaldo a un determinado candidato - dicen que es a favor del ex Presidente Alejandro Toledo - tal como hace unos días revelará el propio alcalde de la ciudad capital del Perú, Luis Castañeda Lossio.
Esas encuestas es motivo del análisis del intelectual peruano, Hugo Neyra, quien nos hace una descripción cruda de esa realidad que los capitalinos NO QUIEREN VER O SI NO TAMPOCO QUIEREN ACEPTAR.
El análisis del doctor Neyra, publicado en el diario "La República":
Encuestas: El espejo imperfecto
Hugo Neira
La lectura cuidadosa de los comentarios en diarios limeños sobre la disposición de los ciudadanos a votar por una u otra opción en el 2011 me asombra. Se suele afirmar algo que mis zapatos, que me llevan a lugares alejados de la capital, no confirman ni por asomo, y menos, mis libretas de trabajo de campo. Viajo a provincias, no tanto como quisiera.
Alterno cursos y recorridos, y a partir de una gran ciudad, visito pequeños poblados, y escucho a variada gente. Lima, entretanto, solo ve su imagen en el espejo imperfecto de las encuestas. Ellas adormecen opinión y clase política.
En primer lugar, por donde he ido, he encontrado grupos políticos de esos que todavía guardan fervor, tres grupos bien diferenciados. Encontré fujimoristas, encontré nacionalistas, encontré apristas, e incluso uno que otro de izquierda, pero nadie que se declarara toledista.
Digo esto, al margen del hecho de que con Alejandro Toledo tuve la mejor de las relaciones, y hoy no tengo nada en contra ni de su candidatura, ni de su postura liberal, ni nada que lo incumba. Pero como decía el filósofo, soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad.
¿De dónde sale ese porcentaje que se le asigna? ¿Del vasto partido de los indecisos? Puede ser. Tampoco entiendo la tranquilidad del “think tank” de Luis Castañeda, a quien dicho sea de paso aprendí a apreciar cuando estuve a cargo de la Biblioteca Nacional. ¿Saben lo que me dijeron en una capital del sur, cuando les pregunté si votarían por Castañeda? ¿Quién lo representa aquí?, me contestaron. ¿Qué gente? Así es el Perú, hablas de política y te hablan de quiénes, y no de qué.
En segundo lugar, la dinámica económica del país productivo tiene el efecto paradójico de revolver a la sociedad y a sus sentidos. El desencanto económico es mayúsculo, la desconfianza en los políticos al tope.
Las encuestas recogen mal esas emociones que no se confiesan. Los peruanos son los primeros en el barómetro latinoamericano en desalentarse de la democracia. El discurso oficial habla de éxitos, en los que no creen. Gobierno es que el da, así, directamente.
Lula por eso distribuyó su famosa Bolsa familiar, que ha beneficiado a 11 millones. Mientras otros 20 millones entraban a la clase media. Pero entre los peruanos, nada crea lazos con gobierno alguno, y a Toledo le pasaba lo mismo. Salvo Fujimori, que descendía de los cielos en el generoso helicóptero.
Razonemos, hay un millón de analfabetos menos. ¿Es que por eso votarán por opciones del sistema? Hay dos millones de nuevos empleos, pero no conozco un solo peruano que no le atribuya ese milagro a sus propios esfuerzos y no a condiciones macroeconómicas ajenas, o a la prudencia fiscal del segundo gobierno de Alan García.
A la clase política le deberemos sus propios funerales. Hay que felicitar a Lourdes Flores por la muy feliz idea de esa línea de demarcación entre “decentes” y “corruptos”.
Excelente idea, estaba pensando en su rival por la Alcaldía. Pero mirado en el ancho Perú, ¿saben cómo se lee tal estigma? Pues simplemente, “todos son corruptos”, todos los que en algo tuvieron poder, todos menos Ollanta Humala. Eso, en otro país, sería un handicap, aquí es ventaja.
Gracias a Lourdes, Humala ha dado otro paso hacia el sillón presidencial. Por lo demás, no vale la pena preguntarse si puede aparecer algún outsider. No hay que buscar muy lejos. Humala es, a la vez, el outsider y alguien ya de la clase política. Ambas cosas. Ese doble estatus lo beneficia. Lo que el país del hartazgo de los escándalos y el descontento ve en él, es un vengador. Las del año próximo, puede que sean las últimas elecciones.
Los autoritarismos suben con urnas, luego las suprimen. En fin, felices fiestas. Celébrenlas, puede que el próximo julio del 2011, el Perú tenga otro nombre, otra bandera. Y pase a ser una provincia caraqueña. Y no sé qué brazo levantaremos, si el izquierdo, el derecho, o acaso los dos. Como cuando te dan el alto.
Los periodista y los medios de comunicación peruano vienen tomando - es lícito por siacaso - una posición de respaldo a un determinado candidato - dicen que es a favor del ex Presidente Alejandro Toledo - tal como hace unos días revelará el propio alcalde de la ciudad capital del Perú, Luis Castañeda Lossio.
Esas encuestas es motivo del análisis del intelectual peruano, Hugo Neyra, quien nos hace una descripción cruda de esa realidad que los capitalinos NO QUIEREN VER O SI NO TAMPOCO QUIEREN ACEPTAR.
El análisis del doctor Neyra, publicado en el diario "La República":
Encuestas: El espejo imperfecto
Hugo Neira
La lectura cuidadosa de los comentarios en diarios limeños sobre la disposición de los ciudadanos a votar por una u otra opción en el 2011 me asombra. Se suele afirmar algo que mis zapatos, que me llevan a lugares alejados de la capital, no confirman ni por asomo, y menos, mis libretas de trabajo de campo. Viajo a provincias, no tanto como quisiera.
Alterno cursos y recorridos, y a partir de una gran ciudad, visito pequeños poblados, y escucho a variada gente. Lima, entretanto, solo ve su imagen en el espejo imperfecto de las encuestas. Ellas adormecen opinión y clase política.
En primer lugar, por donde he ido, he encontrado grupos políticos de esos que todavía guardan fervor, tres grupos bien diferenciados. Encontré fujimoristas, encontré nacionalistas, encontré apristas, e incluso uno que otro de izquierda, pero nadie que se declarara toledista.
Digo esto, al margen del hecho de que con Alejandro Toledo tuve la mejor de las relaciones, y hoy no tengo nada en contra ni de su candidatura, ni de su postura liberal, ni nada que lo incumba. Pero como decía el filósofo, soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad.
¿De dónde sale ese porcentaje que se le asigna? ¿Del vasto partido de los indecisos? Puede ser. Tampoco entiendo la tranquilidad del “think tank” de Luis Castañeda, a quien dicho sea de paso aprendí a apreciar cuando estuve a cargo de la Biblioteca Nacional. ¿Saben lo que me dijeron en una capital del sur, cuando les pregunté si votarían por Castañeda? ¿Quién lo representa aquí?, me contestaron. ¿Qué gente? Así es el Perú, hablas de política y te hablan de quiénes, y no de qué.
En segundo lugar, la dinámica económica del país productivo tiene el efecto paradójico de revolver a la sociedad y a sus sentidos. El desencanto económico es mayúsculo, la desconfianza en los políticos al tope.
Las encuestas recogen mal esas emociones que no se confiesan. Los peruanos son los primeros en el barómetro latinoamericano en desalentarse de la democracia. El discurso oficial habla de éxitos, en los que no creen. Gobierno es que el da, así, directamente.
Lula por eso distribuyó su famosa Bolsa familiar, que ha beneficiado a 11 millones. Mientras otros 20 millones entraban a la clase media. Pero entre los peruanos, nada crea lazos con gobierno alguno, y a Toledo le pasaba lo mismo. Salvo Fujimori, que descendía de los cielos en el generoso helicóptero.
Razonemos, hay un millón de analfabetos menos. ¿Es que por eso votarán por opciones del sistema? Hay dos millones de nuevos empleos, pero no conozco un solo peruano que no le atribuya ese milagro a sus propios esfuerzos y no a condiciones macroeconómicas ajenas, o a la prudencia fiscal del segundo gobierno de Alan García.
A la clase política le deberemos sus propios funerales. Hay que felicitar a Lourdes Flores por la muy feliz idea de esa línea de demarcación entre “decentes” y “corruptos”.
Excelente idea, estaba pensando en su rival por la Alcaldía. Pero mirado en el ancho Perú, ¿saben cómo se lee tal estigma? Pues simplemente, “todos son corruptos”, todos los que en algo tuvieron poder, todos menos Ollanta Humala. Eso, en otro país, sería un handicap, aquí es ventaja.
Gracias a Lourdes, Humala ha dado otro paso hacia el sillón presidencial. Por lo demás, no vale la pena preguntarse si puede aparecer algún outsider. No hay que buscar muy lejos. Humala es, a la vez, el outsider y alguien ya de la clase política. Ambas cosas. Ese doble estatus lo beneficia. Lo que el país del hartazgo de los escándalos y el descontento ve en él, es un vengador. Las del año próximo, puede que sean las últimas elecciones.
Los autoritarismos suben con urnas, luego las suprimen. En fin, felices fiestas. Celébrenlas, puede que el próximo julio del 2011, el Perú tenga otro nombre, otra bandera. Y pase a ser una provincia caraqueña. Y no sé qué brazo levantaremos, si el izquierdo, el derecho, o acaso los dos. Como cuando te dan el alto.
sábado, 19 de junio de 2010
UNO DE LOS PODEROSOS DE CHILE
El nuevo gobierno de Sebastían Piñera de Chile trae consigo, como es natural, a las nuevas personalidades que administrarán el PODER EN ESE PAIS.
Cristián Larroulet Vignau es uno de ellos y es considerado el CEREBRO y el reflejo de la DERECHA del flamante gobierno de Piñera.
El Mercurio le ha hecho una breve pero importante semblanza de uno de los nuevos poderosos de Chile:
Cristián Larroulet Vignau
ministro Secretario General de la Presidencia:
El cerebro del gobierno
Le dicen "el Boeninger de la derecha".
Por Margarita Serrano
"Ya pues, 'Larrula'-le dice Piñera entre risas a su ministro de la Presidencia-, estudiaste 20 años para esto, así es que ahora ponte a trabajar...".
Cristián Larroulet dejó un mundo donde había más pensamiento que acción.
El Instituto de Libertad y Desarrollo, que fundó y dirigió durante los 20 años de la Concertación, era como el Pepe Grillo de la derecha: la conciencia crítica de todo lo que hacía el gobierno de turno.
Ahí investigaba, estudiaba las políticas públicas que se hacían y las que no. Ahora, el cerebro de ese centro está instalado en palacio. Tuvo que dejar la comodidad de hacer en el papel y ponerse a actuar en la realidad.
Al Presidente le celebra lo "empujador" que es; lo comprometido que está con la tarea de "hacer el cambio que está pidiendo la gente".
Y Larroulet, un economista de Chicago que hace rato amplió su quehacer técnico y descubrió el placer y la importancia de la política; un tipo considerado por unos y otros como el cerebro más sólido y desconocido de la derecha, ahora está comprometido a mil con Piñera, a pesar de haber disparado varias veces desde distintas trincheras.
-¿Cómo es su relación con el Presidente? ¿Es muy difícil trabajar con un "activista", como dice Carlos Peña?
-Yo le admiro su sentido de responsabilidad, que se refleja en la dedicación de 24 horas por 7. No sólo en lo cuantitativo, sino en la intensidad de cada minuto. Claro que es muy exigente. Es muy empujador. Pero creo que me llevo bien con él, porque nos respetamos uno al otro.
Dice que no ha tenido ningún domingo feriado desde que asumió este gobierno.
Sólo un par de días en Semana Santa, cuando fue a un retiro y aprovechó de ir a San Fernando a ver a su familia. Sin embargo está radiante. Lleno de energía, como la que despliega en una conversación telefónica con un senador de oposición, ajustando algún proyecto de ley.
Está disfrutando este puesto donde debe relacionarse con unos y con otros y discutir acaloradamente, con mucho más humor que adversidad.
Nunca ha militado en la UDI, pero en la UC era un gremialista, discípulo de Jaime Guzmán; luego, colaborador muy cercano de Miguel Kast. Pero como ha trabajado más que nadie en políticas públicas, siempre ha tenido amigos en la UDI y en RN. También en la oposición.
-¿Reconoce que "otra cosa es con guitarra"?
-Fue la primera frase que le dije a mi antecesor, José Antonio Viera-Gallo, en el seminario de Icare, "le reconozco que otra cosa es con guitarra". Una cosa es el análisis conceptual de los columnistas y académicos, y otra cosa es estar aquí. Esto es pura política.
El Boeninger de la derecha
Todavía se ve un techo roto en el segundo patio de La Moneda. Se nota que tienen tantas casas que construir después del terremoto que no tienen espacio para las cornisas prescindibles.
Sin embargo, al entrar al Ministerio Secretaría General de la Presidencia, se agradece la calefacción central.
La oficina del ministro es la misma de siempre: inmensa, la segunda más grande del palacio, con una mesa vacía que espera a los ministros y parlamentarios que allí discuten.
Los libros de la mesa de centro son los mismos del ex ministro Viera-Gallo, así también los óleos, más vanguardistas que lo que pondría Larroulet.
Pero ahí quedarán, mientras la urgencia domine todavía a este gobierno. En su escritorio, el desorden organizado de papeles, diarios y libros es propio, así como una foto donde sale con su mujer, Isabel Philippi, junto al Papa. Nada más. Entre esos libros está La igual libertad, de Edgardo Boeninger. Se ve bien manoseado, debe haberlo leído más de una vez.
Quiere decir que le hizo eco una comparación que se realizó en estas mismas páginas, hace más de dos años: "Larroulet es el Boeninger de la derecha".
-Este gobierno ha hecho un símil con el gobierno de Aylwin, por el cambio y la transición democrática que se completaba con la derecha en el poder. Y lo nombraron a usted en el puesto de Boeninger. ¿Qué le quieren imitar?
-El gobierno de Patricio Aylwin fue el más exitoso de la Concertación: hizo la transición a la democracia en paz, logró mantener la estrategia de desarrollo económico y crecer y progresar como ningún otro. Este también es un momento muy especial: se consolida la democracia con un gobierno de centro derecha y así como el país votó por un cambio en el plebiscito del 88, hoy día votó por otro cambio: hacer la transición al desarrollo a fines de esta década. ¿Y qué problema hay en rescatar muchas políticas sociales de la Concertación, como lo dijo el Presidente en su discurso del 21 de mayo? El gobierno de Aylwin rescató muchas políticas de desarrollo del gobierno militar. Y está muy bien, somos un país que avanza.
-Boeninger, que se sentaba en esta misma mesa, negociaba con todos hasta conseguir los acuerdos. Usted también. Pero él tenía una coalición detrás con mucha mística, que apechugaba casi siempre. A usted le caen las bombas desde la propia derecha. ¿Cuánto más difícil será hacer este trabajo?
-Me va a salir más difícil por dos razones: por su mayor capacidad, y porque creo que la mística nuestra está por verse. Quizás los primeros dos meses, entre el terremoto y la culpa nuestra de no haber hecho un trabajo más intenso con los partidos de nuestra coalición. Me hago una autocrítica. Pero después del 21 de mayo, en que preparamos muy bien la cosa política, les pedimos a los partidos, a los diputados y senadores que hiciéramos un trabajo conjunto. Ahora estoy más optimista.
-¿Cómo se siente cuándo la UDI les da golpes? ¿O las voces disidentes de su centro Libertad y Desarrollo?
-No es cómodo, pero me hago la pregunta de qué no estamos haciendo bien. Así como nosotros como gobierno tenemos que aprender mucho, porque nos falta experiencia para gobernar, también los partidos -especialmente la UDI que es el más importante-, tienen que aprender a ser partidos oficiales.
-Esta ha sido la luna de miel más corta de un gobierno desde el regreso de la democracia. ¿No cree que la derecha tiene una tendencia antropofágica muy fuerte y un individualismo que la hace más difícil de alinear?
-Tienen menos mirada colectiva, pero hemos aprendido y hoy día es al revés. La Concertación está mucho más dividida...
-Porque no está en el poder.
-Otra cosa: en nuestro set cultural está el orden, tenemos una mirada más ordenadora, pero tenemos que aprender a vivir en la diversidad, con distintas opiniones en el mismo sector. Lo hemos vivido estos meses. Y en los últimos años, estamos mucho más cohesionados. Aprendimos la lección de poder gobernarnos a nosotros mismos.
-¿Podrá contener las iras de Pablo Longueira, las razones de Hernán Büchi o el escepticismo de Andrés Allamand?
-¿Quién cree que estuvo sentado en esta mesa? Longueira y Allamand. Ellos han ayudado al gobierno, a mí como ministro, permanentemente.
-Algunos evalúan que el proyecto que presentará Allamand, de Acuerdo de Vida en Común, dividirá a la derecha.
-Lo importante en este tema es que el gobierno se ocupará de los 2 millones de chilenos que conviven en pareja sin estar casados. Por ello, protegeremos sus derechos de acceso a la salud, a la previsión, a la herencia y a otros beneficios sociales, removiendo los obstáculos que hoy les impiden ese acceso y las discriminaciones existentes.
-¿Qué le gustaría poder replicar de la actuación de Boeninger?
-Su coherencia en la preocupación por el destino de Chile, la sistematización permanente, por mejorar el país. Su paciencia infinita por ponerse en los zapatos del otro para poder avanzar en un proyecto para Chile. Recuerdo que hace unos tres o cuatro años, cuando estábamos negociando el acuerdo de educación entre un equipo de la Alianza que yo encabezaba, y un equipo de gobierno, él me llamaba y me preguntaba qué cosa podía hacer para ayudarme. ¡Extraordinario!
Niño de Arauco
Es francés por todos lados, sin embargo nació en el corazón de la Araucanía. Temuco, 1954. Los niños mapuches y pehuenches de las comunidades vecinas al fundo de su padre fueron sus primeros compañeros de trabajo. Con ellos ayudaba en la cosecha de trigo y de maíz.
Su padre era hijo de un inmigrante francés que trabajaba como agricultor en Puerto Saavedra. Era primera generación en Chile, por eso lo mandaron a estudiar la secundaria en Francia. Pero no pudo seguir estudiando porque su padre murió de un ataque al corazón y tuvo que volver al sur a hacerse cargo del fundo familiar. Ahí conoce a otra hija de inmigrantes franceses y se casan. Los cuatro hijos Larroulet Vignau entran al internado de Temuco, de los Hermanos de La Salle.
Se le asoma una gran admiración por su padre, un tipo de derecha, a la antigua, que fue alcalde de Puerto Saavedra.
Cristián recuerda muy especialmente cuando fue el terremoto y maremoto del año 60 y él enfrentó el horror de las aguas llevándose al pueblo. Curiosamente, mientras sus padres trabajaban con botas y palas por aquella reconstrucción, Julio Philippi -quien años más tarde sería su suegro- estaba entregado por entero a lo mismo desde su calidad de ministro de Economía y Reconstrucción. Ahora, 50 años después, cuando ocurrió este terremoto, Larroulet recurrió a sus recuerdos de ambos frentes de la misma batalla.
Y volvió a leer un libro de su suegro sobre las políticas que tuvieron que inventar para salir delante.
A mediados de los años 60, su padre vendió la tierra de la Araucanía y se compró un fundo más chico en San Fernando. Visionariamente, plantó los primeros huertos de manzanas. Pero Cristián no se quedó en San Fernando, sino que siguió a Santiago, donde hizo sus estudios secundarios en los Padres Franceses de Manquehue.
-¿Sabes de quién fui compañero de curso? (Pregunta con tono desafiante, como para darse importancia). De Manuel Pellegrini. (Se responde orgulloso).
-¿Cómo llega un niño nacido en la Araucanía a ocupar este ministerio?
-Qué difícil pregunta. No sé. Tal vez por la mezcla de la casa con el internado de Temuco. Ser inmigrante te obliga a vivir con mucha exigencia. Pero mi pasión por las políticas públicas se arma cuando trabajé en Odeplan con Miguel Kast, y luego, me marca mucho el paso por Chicago.
Técnico y político
Hizo toda la carrera de un Chicago boy: se recibe de Ingeniero Comercial en la Católica, trabaja en Odeplan, se va a Chicago a hacer un máster, vuelve y a los 23 años asume como jefe de Gabinete del ministro de Hacienda, Hernán Büchi. Ya en democracia, maneja el Instituto Libertad y Desarrollo. Pero nunca se hace empresario ni rico, su interés por las políticas públicas lo lleva a ser sobre todo un académico.
Lleva más de 30 años casado con Lita Philippi y todavía se entusiasma cuando habla de ella. Tienen 7 hijos cuyas edades van entre los 31 y los 14 años. Hasta ahora hay 3 nietos, pero seguro que serán muchos más.
Cuando le pregunto si le tiene miedo a algo, le cuesta responder. "Soy un hombre de fe", advierte con mucha modestia, como explicando por qué el miedo es un sentimiento muy drástico que no está mucho en su vida. Entonces lo cambia por el dolor y lo piensa un momento. Luego dice en voz baja que si hay algo que le duele es tener que sacrificar su vida familiar, tener que dejar de disfrutarla como había sido hasta ahora.
No dice nada más y evita entrar en temas personales.
-En el sentido público, me asusta la responsabilidad que tenemos con la sociedad chilena. Nuestra generación es la primera que llega al gobierno después de 50 años, y no podemos defraudarla.
-Volvamos al dolor. ¿Cómo fue para usted vivir las dos derrotas presidenciales de Joaquín Lavín, habiendo sido el puntal de ambas campañas?
-Fueron momentos muy difíciles. Muy difíciles. Pero Joaquín es una persona de mucho temple, lo que es un consuelo. Lavín es un tipo de una fe salvaje. Fue difícil para él también.
-La segunda vez compitieron con el propio Piñera...
-Ahí fue duro.
-Y ahora está en el gobierno de Piñera, ¿le costó cambiarse de carril?
-Fue un proceso largo de conversación con él. Y aquí estamos con el ministro Lavín, trabajando en este mismo frente con Piñera.
-¿Le gustaría ver a Joaquín Lavín como Presidente en la próxima elección?
-Estoy trabajando intensamente para que el gobierno del Presidente Sebastián Piñera tenga continuidad. Por supuesto que hay muchos nombres que me gustaría ver en La Moneda. Soy amigo de Joaquín Lavín desde hace muchos años y creo que sería un gran Presidente.
No escabulle, pero resume. Y no hay quién le saque más palabras. Pero para los temas políticos desborda pasión.
-Hay algo más profundo: esta sociedad cambió, porque el chileno ya no es el pesimista de los 60, ni el del Centenario. Hoy todas las encuestas confirman que es un optimista, que confía más en sí mismo. Un 80 por ciento cree que con trabajo y educación se puede surgir; y sólo un 5 por ciento cree que necesita al Estado para lograrlo. Es otro chileno.
-¿En parte debido a los gobiernos de la Concertación?
-Sí, claro. Pero la Concertación desconoció lo profundo de lo que había hecho: mantuvo la estrategia de desarrollo económico, nos llevó a volver a la democracia y avanzamos en protección social. No hay ninguna duda de que eso es así.
Habla como profesor, con ideas largas y muchas derivadas. Se ríe un poco de sí mismo cuando se da cuenta y empieza a responder más que a exponer. En todo caso, de una larga conversación sobre lo que fuimos y lo que queremos ser, sin fanatismo alguno de su parte, concluye que la de Piñera "no va a ser una revolución", porque heredaron un buen país que ahora necesita otra mirada. La mirada de la generación del Bicenterio.
Cristián Larroulet Vignau es uno de ellos y es considerado el CEREBRO y el reflejo de la DERECHA del flamante gobierno de Piñera.
El Mercurio le ha hecho una breve pero importante semblanza de uno de los nuevos poderosos de Chile:
Cristián Larroulet Vignau
ministro Secretario General de la Presidencia:
El cerebro del gobierno
Le dicen "el Boeninger de la derecha".
Por Margarita Serrano
"Ya pues, 'Larrula'-le dice Piñera entre risas a su ministro de la Presidencia-, estudiaste 20 años para esto, así es que ahora ponte a trabajar...".
Cristián Larroulet dejó un mundo donde había más pensamiento que acción.
El Instituto de Libertad y Desarrollo, que fundó y dirigió durante los 20 años de la Concertación, era como el Pepe Grillo de la derecha: la conciencia crítica de todo lo que hacía el gobierno de turno.
Ahí investigaba, estudiaba las políticas públicas que se hacían y las que no. Ahora, el cerebro de ese centro está instalado en palacio. Tuvo que dejar la comodidad de hacer en el papel y ponerse a actuar en la realidad.
Al Presidente le celebra lo "empujador" que es; lo comprometido que está con la tarea de "hacer el cambio que está pidiendo la gente".
Y Larroulet, un economista de Chicago que hace rato amplió su quehacer técnico y descubrió el placer y la importancia de la política; un tipo considerado por unos y otros como el cerebro más sólido y desconocido de la derecha, ahora está comprometido a mil con Piñera, a pesar de haber disparado varias veces desde distintas trincheras.
-¿Cómo es su relación con el Presidente? ¿Es muy difícil trabajar con un "activista", como dice Carlos Peña?
-Yo le admiro su sentido de responsabilidad, que se refleja en la dedicación de 24 horas por 7. No sólo en lo cuantitativo, sino en la intensidad de cada minuto. Claro que es muy exigente. Es muy empujador. Pero creo que me llevo bien con él, porque nos respetamos uno al otro.
Dice que no ha tenido ningún domingo feriado desde que asumió este gobierno.
Sólo un par de días en Semana Santa, cuando fue a un retiro y aprovechó de ir a San Fernando a ver a su familia. Sin embargo está radiante. Lleno de energía, como la que despliega en una conversación telefónica con un senador de oposición, ajustando algún proyecto de ley.
Está disfrutando este puesto donde debe relacionarse con unos y con otros y discutir acaloradamente, con mucho más humor que adversidad.
Nunca ha militado en la UDI, pero en la UC era un gremialista, discípulo de Jaime Guzmán; luego, colaborador muy cercano de Miguel Kast. Pero como ha trabajado más que nadie en políticas públicas, siempre ha tenido amigos en la UDI y en RN. También en la oposición.
-¿Reconoce que "otra cosa es con guitarra"?
-Fue la primera frase que le dije a mi antecesor, José Antonio Viera-Gallo, en el seminario de Icare, "le reconozco que otra cosa es con guitarra". Una cosa es el análisis conceptual de los columnistas y académicos, y otra cosa es estar aquí. Esto es pura política.
El Boeninger de la derecha
Todavía se ve un techo roto en el segundo patio de La Moneda. Se nota que tienen tantas casas que construir después del terremoto que no tienen espacio para las cornisas prescindibles.
Sin embargo, al entrar al Ministerio Secretaría General de la Presidencia, se agradece la calefacción central.
La oficina del ministro es la misma de siempre: inmensa, la segunda más grande del palacio, con una mesa vacía que espera a los ministros y parlamentarios que allí discuten.
Los libros de la mesa de centro son los mismos del ex ministro Viera-Gallo, así también los óleos, más vanguardistas que lo que pondría Larroulet.
Pero ahí quedarán, mientras la urgencia domine todavía a este gobierno. En su escritorio, el desorden organizado de papeles, diarios y libros es propio, así como una foto donde sale con su mujer, Isabel Philippi, junto al Papa. Nada más. Entre esos libros está La igual libertad, de Edgardo Boeninger. Se ve bien manoseado, debe haberlo leído más de una vez.
Quiere decir que le hizo eco una comparación que se realizó en estas mismas páginas, hace más de dos años: "Larroulet es el Boeninger de la derecha".
-Este gobierno ha hecho un símil con el gobierno de Aylwin, por el cambio y la transición democrática que se completaba con la derecha en el poder. Y lo nombraron a usted en el puesto de Boeninger. ¿Qué le quieren imitar?
-El gobierno de Patricio Aylwin fue el más exitoso de la Concertación: hizo la transición a la democracia en paz, logró mantener la estrategia de desarrollo económico y crecer y progresar como ningún otro. Este también es un momento muy especial: se consolida la democracia con un gobierno de centro derecha y así como el país votó por un cambio en el plebiscito del 88, hoy día votó por otro cambio: hacer la transición al desarrollo a fines de esta década. ¿Y qué problema hay en rescatar muchas políticas sociales de la Concertación, como lo dijo el Presidente en su discurso del 21 de mayo? El gobierno de Aylwin rescató muchas políticas de desarrollo del gobierno militar. Y está muy bien, somos un país que avanza.
-Boeninger, que se sentaba en esta misma mesa, negociaba con todos hasta conseguir los acuerdos. Usted también. Pero él tenía una coalición detrás con mucha mística, que apechugaba casi siempre. A usted le caen las bombas desde la propia derecha. ¿Cuánto más difícil será hacer este trabajo?
-Me va a salir más difícil por dos razones: por su mayor capacidad, y porque creo que la mística nuestra está por verse. Quizás los primeros dos meses, entre el terremoto y la culpa nuestra de no haber hecho un trabajo más intenso con los partidos de nuestra coalición. Me hago una autocrítica. Pero después del 21 de mayo, en que preparamos muy bien la cosa política, les pedimos a los partidos, a los diputados y senadores que hiciéramos un trabajo conjunto. Ahora estoy más optimista.
-¿Cómo se siente cuándo la UDI les da golpes? ¿O las voces disidentes de su centro Libertad y Desarrollo?
-No es cómodo, pero me hago la pregunta de qué no estamos haciendo bien. Así como nosotros como gobierno tenemos que aprender mucho, porque nos falta experiencia para gobernar, también los partidos -especialmente la UDI que es el más importante-, tienen que aprender a ser partidos oficiales.
-Esta ha sido la luna de miel más corta de un gobierno desde el regreso de la democracia. ¿No cree que la derecha tiene una tendencia antropofágica muy fuerte y un individualismo que la hace más difícil de alinear?
-Tienen menos mirada colectiva, pero hemos aprendido y hoy día es al revés. La Concertación está mucho más dividida...
-Porque no está en el poder.
-Otra cosa: en nuestro set cultural está el orden, tenemos una mirada más ordenadora, pero tenemos que aprender a vivir en la diversidad, con distintas opiniones en el mismo sector. Lo hemos vivido estos meses. Y en los últimos años, estamos mucho más cohesionados. Aprendimos la lección de poder gobernarnos a nosotros mismos.
-¿Podrá contener las iras de Pablo Longueira, las razones de Hernán Büchi o el escepticismo de Andrés Allamand?
-¿Quién cree que estuvo sentado en esta mesa? Longueira y Allamand. Ellos han ayudado al gobierno, a mí como ministro, permanentemente.
-Algunos evalúan que el proyecto que presentará Allamand, de Acuerdo de Vida en Común, dividirá a la derecha.
-Lo importante en este tema es que el gobierno se ocupará de los 2 millones de chilenos que conviven en pareja sin estar casados. Por ello, protegeremos sus derechos de acceso a la salud, a la previsión, a la herencia y a otros beneficios sociales, removiendo los obstáculos que hoy les impiden ese acceso y las discriminaciones existentes.
-¿Qué le gustaría poder replicar de la actuación de Boeninger?
-Su coherencia en la preocupación por el destino de Chile, la sistematización permanente, por mejorar el país. Su paciencia infinita por ponerse en los zapatos del otro para poder avanzar en un proyecto para Chile. Recuerdo que hace unos tres o cuatro años, cuando estábamos negociando el acuerdo de educación entre un equipo de la Alianza que yo encabezaba, y un equipo de gobierno, él me llamaba y me preguntaba qué cosa podía hacer para ayudarme. ¡Extraordinario!
Niño de Arauco
Es francés por todos lados, sin embargo nació en el corazón de la Araucanía. Temuco, 1954. Los niños mapuches y pehuenches de las comunidades vecinas al fundo de su padre fueron sus primeros compañeros de trabajo. Con ellos ayudaba en la cosecha de trigo y de maíz.
Su padre era hijo de un inmigrante francés que trabajaba como agricultor en Puerto Saavedra. Era primera generación en Chile, por eso lo mandaron a estudiar la secundaria en Francia. Pero no pudo seguir estudiando porque su padre murió de un ataque al corazón y tuvo que volver al sur a hacerse cargo del fundo familiar. Ahí conoce a otra hija de inmigrantes franceses y se casan. Los cuatro hijos Larroulet Vignau entran al internado de Temuco, de los Hermanos de La Salle.
Se le asoma una gran admiración por su padre, un tipo de derecha, a la antigua, que fue alcalde de Puerto Saavedra.
Cristián recuerda muy especialmente cuando fue el terremoto y maremoto del año 60 y él enfrentó el horror de las aguas llevándose al pueblo. Curiosamente, mientras sus padres trabajaban con botas y palas por aquella reconstrucción, Julio Philippi -quien años más tarde sería su suegro- estaba entregado por entero a lo mismo desde su calidad de ministro de Economía y Reconstrucción. Ahora, 50 años después, cuando ocurrió este terremoto, Larroulet recurrió a sus recuerdos de ambos frentes de la misma batalla.
Y volvió a leer un libro de su suegro sobre las políticas que tuvieron que inventar para salir delante.
A mediados de los años 60, su padre vendió la tierra de la Araucanía y se compró un fundo más chico en San Fernando. Visionariamente, plantó los primeros huertos de manzanas. Pero Cristián no se quedó en San Fernando, sino que siguió a Santiago, donde hizo sus estudios secundarios en los Padres Franceses de Manquehue.
-¿Sabes de quién fui compañero de curso? (Pregunta con tono desafiante, como para darse importancia). De Manuel Pellegrini. (Se responde orgulloso).
-¿Cómo llega un niño nacido en la Araucanía a ocupar este ministerio?
-Qué difícil pregunta. No sé. Tal vez por la mezcla de la casa con el internado de Temuco. Ser inmigrante te obliga a vivir con mucha exigencia. Pero mi pasión por las políticas públicas se arma cuando trabajé en Odeplan con Miguel Kast, y luego, me marca mucho el paso por Chicago.
Técnico y político
Hizo toda la carrera de un Chicago boy: se recibe de Ingeniero Comercial en la Católica, trabaja en Odeplan, se va a Chicago a hacer un máster, vuelve y a los 23 años asume como jefe de Gabinete del ministro de Hacienda, Hernán Büchi. Ya en democracia, maneja el Instituto Libertad y Desarrollo. Pero nunca se hace empresario ni rico, su interés por las políticas públicas lo lleva a ser sobre todo un académico.
Lleva más de 30 años casado con Lita Philippi y todavía se entusiasma cuando habla de ella. Tienen 7 hijos cuyas edades van entre los 31 y los 14 años. Hasta ahora hay 3 nietos, pero seguro que serán muchos más.
Cuando le pregunto si le tiene miedo a algo, le cuesta responder. "Soy un hombre de fe", advierte con mucha modestia, como explicando por qué el miedo es un sentimiento muy drástico que no está mucho en su vida. Entonces lo cambia por el dolor y lo piensa un momento. Luego dice en voz baja que si hay algo que le duele es tener que sacrificar su vida familiar, tener que dejar de disfrutarla como había sido hasta ahora.
No dice nada más y evita entrar en temas personales.
-En el sentido público, me asusta la responsabilidad que tenemos con la sociedad chilena. Nuestra generación es la primera que llega al gobierno después de 50 años, y no podemos defraudarla.
-Volvamos al dolor. ¿Cómo fue para usted vivir las dos derrotas presidenciales de Joaquín Lavín, habiendo sido el puntal de ambas campañas?
-Fueron momentos muy difíciles. Muy difíciles. Pero Joaquín es una persona de mucho temple, lo que es un consuelo. Lavín es un tipo de una fe salvaje. Fue difícil para él también.
-La segunda vez compitieron con el propio Piñera...
-Ahí fue duro.
-Y ahora está en el gobierno de Piñera, ¿le costó cambiarse de carril?
-Fue un proceso largo de conversación con él. Y aquí estamos con el ministro Lavín, trabajando en este mismo frente con Piñera.
-¿Le gustaría ver a Joaquín Lavín como Presidente en la próxima elección?
-Estoy trabajando intensamente para que el gobierno del Presidente Sebastián Piñera tenga continuidad. Por supuesto que hay muchos nombres que me gustaría ver en La Moneda. Soy amigo de Joaquín Lavín desde hace muchos años y creo que sería un gran Presidente.
No escabulle, pero resume. Y no hay quién le saque más palabras. Pero para los temas políticos desborda pasión.
-Hay algo más profundo: esta sociedad cambió, porque el chileno ya no es el pesimista de los 60, ni el del Centenario. Hoy todas las encuestas confirman que es un optimista, que confía más en sí mismo. Un 80 por ciento cree que con trabajo y educación se puede surgir; y sólo un 5 por ciento cree que necesita al Estado para lograrlo. Es otro chileno.
-¿En parte debido a los gobiernos de la Concertación?
-Sí, claro. Pero la Concertación desconoció lo profundo de lo que había hecho: mantuvo la estrategia de desarrollo económico, nos llevó a volver a la democracia y avanzamos en protección social. No hay ninguna duda de que eso es así.
Habla como profesor, con ideas largas y muchas derivadas. Se ríe un poco de sí mismo cuando se da cuenta y empieza a responder más que a exponer. En todo caso, de una larga conversación sobre lo que fuimos y lo que queremos ser, sin fanatismo alguno de su parte, concluye que la de Piñera "no va a ser una revolución", porque heredaron un buen país que ahora necesita otra mirada. La mirada de la generación del Bicenterio.
jueves, 17 de junio de 2010
QUE ES EL PODER...POLITICO
Uno de los intelectuales más reputados del Perú, Hugo Neira, nos da con un ejemplo, sencillo y simple, de lo que es el PODER POLITICO y además de lo práctico o para algunos pragmáticos en el Poder.
Y realmente no es para menos pero los cambios en la política, el poder y la economía asombran al mundo entero, sino veamos que está ocurriendo en los gobiernos de corte socialistas en Europa ante la crisis económica.
En todo caso los dejó con el interesante artículo de Hugo Neira:
En un país entre grandes ríos
Hugo Neira
¿Qué es el poder político? Tomemos un caso. Ungido apenas en las urnas, un nuevo mandatario anima a los empresarios a invertir y ante 1,200 inversionistas anuncia “en las próximas legislaturas no se llevarán expropiaciones ni se subirán los impuestos a la actividad empresarial”.
¿Nada del otro jueves, no es cierto? Se diría un crédulo del Mercado y de la globalización, o sea un neoliberal. Tomemos un segundo caso. Alguien, tras una vida de guerrillero, tras las urnas, llega al poder legítimo. De inmediato pensamos en algún salvadoreño o nicaragüense, fruto de guerras civiles, y de seguro en la línea de Chávez, que donde ve capitales extranjeros ve al mismísimo diablo.
El primero y segundo caso son la misma persona. Se trata de José Mujica, elegido presidente de los uruguayos, que se pasó 15 años en prisión por tupamaro. ¿Qué pasa en Uruguay? ¿Quién es José Alberto Mujica Cordano? Es el ex guerrillero que suelta ese discurso pro inversiones que cito líneas arriba, fácilmente atribuible a un hombre de derechas, delante de una platea de mandatarios en donde estaban Chávez, Evo Morales, Lula, Correa y la señora Fernández de Kirchner que en este como en otros temas, no las ve claras. “Si vieras la cara que pusieron”, me dijeron con sorna amigos uruguayos. No, Uruguay no entró en el Alba, todo lo contrario.
Cuando Mujica asume, andaba yo de paso por Europa pero seguía las noticias y los diarios de uno y otro continente y me sorprendía el trato diferente ante el enigma del ex guerrillero que llega a presidente. En nuestro continente, con contadas excepciones, se fijaron en que “Pepe” vivía por entonces en una chacra, que usaba un lenguaje duro y hasta soez, “dejate de joder”, y en fin, que renunciaba a su salario de mandatario. Todo eso es cierto pero la prensa europea, siento decirlo, se fijó en otras cosas.
Observaron que la segunda victoria del Frente Amplio (Mujica continúa a Tabaré Vázquez) es continuidad en la voluntad de reformas profundas que unen, paradójicamente, pueblo e inversiones privadas, o sea, quien había perdido las elecciones no era solamente el uruguayo Luis Alberto Lacalle del Partido Nacional sino Hugo Chávez y los nacionalismos que creen que salvar la nación es echar a patadas a los capitales extranjeros.
Lo de ex guerrillero es eufemismo. Mujica fue tupamaro, o sea, participó en asaltos, secuestros ; eso se sabe, pero hay que significar los hechos: la etiqueta de “izquierda” resulta en su caso “light”, blanda, imprecisa. No, el hombre que es ahora presidente cogió los fierros, y como se dice en el lado oriental del río de la Plata, puso toda la carne en el asador.
Ahora bien, si Uruguay tuvo con los tupamaros el movimiento subversivo más violento del Cono Sur, a la vez engendró uno de los regímenes represivos más feroces. Tras sucesivas dictaduras castrenses, uno de cada tres uruguayos pasó por una comisaría. La tortura fue más frecuente que en otras dictaduras de la América Latina.
¿Cómo salieron de ambas violencias? Ha sido largo el camino a la política formal de José Mujica. Amnistía en 1985, electo diputado en 1994, y luego, con Tabaré, nada menos que Ministro de Pesca, Ganadería y Agricultura hasta el 2008. Ni outsider ni arrepentido, se lo ha pensado: “Se necesitan las derrotas para purificarse”. Hoy confía su esperanza en grandes reformas y en algo más: ciencia y tecnología a mares para los uruguayos, y habla ya de “un país agrointeligente”.
¿Qué quiere decir con eso? El Uruguay de Mujica justifica mi segundo artículo. Hoy, para concluir, responderé a la pregunta que hice al inicio. ¿Qué es el poder político? Propongo que la capacidad de innovar en el propio poder político. Lo que en el país que es “una esquina entre grandes ríos” (Mujica dixit) está ocurriendo. Bien merece nuestra atención. Y la presente y admirada crónica de un viajero que prefiere llamar al pan, pan, y al vino, vino.
Y realmente no es para menos pero los cambios en la política, el poder y la economía asombran al mundo entero, sino veamos que está ocurriendo en los gobiernos de corte socialistas en Europa ante la crisis económica.
En todo caso los dejó con el interesante artículo de Hugo Neira:
En un país entre grandes ríos
Hugo Neira
¿Qué es el poder político? Tomemos un caso. Ungido apenas en las urnas, un nuevo mandatario anima a los empresarios a invertir y ante 1,200 inversionistas anuncia “en las próximas legislaturas no se llevarán expropiaciones ni se subirán los impuestos a la actividad empresarial”.
¿Nada del otro jueves, no es cierto? Se diría un crédulo del Mercado y de la globalización, o sea un neoliberal. Tomemos un segundo caso. Alguien, tras una vida de guerrillero, tras las urnas, llega al poder legítimo. De inmediato pensamos en algún salvadoreño o nicaragüense, fruto de guerras civiles, y de seguro en la línea de Chávez, que donde ve capitales extranjeros ve al mismísimo diablo.
El primero y segundo caso son la misma persona. Se trata de José Mujica, elegido presidente de los uruguayos, que se pasó 15 años en prisión por tupamaro. ¿Qué pasa en Uruguay? ¿Quién es José Alberto Mujica Cordano? Es el ex guerrillero que suelta ese discurso pro inversiones que cito líneas arriba, fácilmente atribuible a un hombre de derechas, delante de una platea de mandatarios en donde estaban Chávez, Evo Morales, Lula, Correa y la señora Fernández de Kirchner que en este como en otros temas, no las ve claras. “Si vieras la cara que pusieron”, me dijeron con sorna amigos uruguayos. No, Uruguay no entró en el Alba, todo lo contrario.
Cuando Mujica asume, andaba yo de paso por Europa pero seguía las noticias y los diarios de uno y otro continente y me sorprendía el trato diferente ante el enigma del ex guerrillero que llega a presidente. En nuestro continente, con contadas excepciones, se fijaron en que “Pepe” vivía por entonces en una chacra, que usaba un lenguaje duro y hasta soez, “dejate de joder”, y en fin, que renunciaba a su salario de mandatario. Todo eso es cierto pero la prensa europea, siento decirlo, se fijó en otras cosas.
Observaron que la segunda victoria del Frente Amplio (Mujica continúa a Tabaré Vázquez) es continuidad en la voluntad de reformas profundas que unen, paradójicamente, pueblo e inversiones privadas, o sea, quien había perdido las elecciones no era solamente el uruguayo Luis Alberto Lacalle del Partido Nacional sino Hugo Chávez y los nacionalismos que creen que salvar la nación es echar a patadas a los capitales extranjeros.
Lo de ex guerrillero es eufemismo. Mujica fue tupamaro, o sea, participó en asaltos, secuestros ; eso se sabe, pero hay que significar los hechos: la etiqueta de “izquierda” resulta en su caso “light”, blanda, imprecisa. No, el hombre que es ahora presidente cogió los fierros, y como se dice en el lado oriental del río de la Plata, puso toda la carne en el asador.
Ahora bien, si Uruguay tuvo con los tupamaros el movimiento subversivo más violento del Cono Sur, a la vez engendró uno de los regímenes represivos más feroces. Tras sucesivas dictaduras castrenses, uno de cada tres uruguayos pasó por una comisaría. La tortura fue más frecuente que en otras dictaduras de la América Latina.
¿Cómo salieron de ambas violencias? Ha sido largo el camino a la política formal de José Mujica. Amnistía en 1985, electo diputado en 1994, y luego, con Tabaré, nada menos que Ministro de Pesca, Ganadería y Agricultura hasta el 2008. Ni outsider ni arrepentido, se lo ha pensado: “Se necesitan las derrotas para purificarse”. Hoy confía su esperanza en grandes reformas y en algo más: ciencia y tecnología a mares para los uruguayos, y habla ya de “un país agrointeligente”.
¿Qué quiere decir con eso? El Uruguay de Mujica justifica mi segundo artículo. Hoy, para concluir, responderé a la pregunta que hice al inicio. ¿Qué es el poder político? Propongo que la capacidad de innovar en el propio poder político. Lo que en el país que es “una esquina entre grandes ríos” (Mujica dixit) está ocurriendo. Bien merece nuestra atención. Y la presente y admirada crónica de un viajero que prefiere llamar al pan, pan, y al vino, vino.
miércoles, 2 de junio de 2010
LAS CALIDADES DE LOS PODEROSOS Y SUS LIDERESAS
Primero, mi más sinceras excusas por la suspensión involuntaria de mis entregas sobre este tema ligados al PODER.
Es por eso que les entrego una análisis Paúl Kennedy publicado en el diario "El País"
que amerita una reflexión sobre el rol clave que han jugado cada decisión de los considerados grandes hombres de la historia de la Humanidad.
Más aún cuando se hace indispensable desentrañar los misterios que hacen grandes a hombres tocados por el destino. El análisis de Paúl Kennedy.
Los liderazgos y el curso de la historia
¿Puede Obama cambiar Estados Unidos y el mundo como desearían sus votantes? La experiencia nos enseña que, como ya observó Marx, incluso los 'grandes hombres' están limitados por sus circunstancias
Hace ahora poco más de 70 años, el 10 de mayo de 1940, un robusto y controvertido político británico entró en el Palacio de Buckingham para ser recibido por el rey Jorge VI. El rey le pidió que aceptara ser primer ministro. Se llamaba Winston Churchill.
Ese cambio de liderazgo se ha considerado decisivo.
La opaca y deshonesta década de los años treinta había pasado; ahora era el turno de "sangre, fatiga, sudor y lágrimas" y de una ardua victoria final. Si algo podía demostrar el argumento de Thomas Carlyle sobre la importancia del "Gran Hombre" en la historia, ahí estaba. Para esa teoría del liderazgo, también había una sobrada muestra contemporánea en las figuras de Hitler, de Stalin y de Roosevelt.
El acceso de Churchill al poder realmente hizo que cambiaran muchas cosas. Unió a la nación británica, incorporando a políticos laboristas y liberales a su Gabinete de Guerra, unificando las distintas estructuras de mando de la defensa y asumiendo amplísimos poderes ejecutivos. Y no se trató de una simple cuestión de cambios constitucionales y organizativos.
Churchill trajo consigo sus extraordinarias dotes para la retórica y el lenguaje, las mayores desde el propio Shakespeare, y de un poder tan electrizante que si uno escucha todavía hoy las grabaciones de sus grandes discursos de guerra resulta difícil no llorar un poco (yo desde luego lo hago).
El nuevo primer ministro movilizó a la lengua inglesa y la envió al combate.
Sus visitas a las casas bombardeadas del East London, sus vuelos sorpresa para visitar a las tropas en Egipto, su increíble interés por las nuevas armas, por las nuevas formas de hacer la guerra, por los nuevos medios con que poder derribar a los enemigos fascistas revitalizaron a la nación británica, y también a muchas naciones menores.
No tiene nada de extraño que encabece regularmente las encuestas norteamericanas y británicas sobre la figura más significativa del siglo XX.
Fue un hombre que estampó su sello sobre los asuntos del mundo.
¿Pero realmente fue él -o cualquiera de los otros Grandes Hombres- tan decisivo como para alterar las corrientes de los asuntos del mundo?
Esta es una cuestión que no ha dejado de llamar la atención de historiadores, filósofos y estudiosos de la ciencia política, y con razón, ya que plantea la causalidad de los cambios a lo largo del tiempo: ¿qué es lo que, en definitiva, cambia el curso de la historia?
Curiosamente, el mayor desafío a la teoría del liderazgo de Carlyle llegó de su contemporáneo victoriano, de aquel inmigrante, el antiidealista filósofo de la historia y de la economía política, Karl Marx.
En los párrafos iniciales de su clásico El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, nos ofrece estas famosas líneas: "Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen como les gustaría hacerla; no la hacen bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias ya existentes, dadas y transmitidas por el pasado".
Qué imponente sentencia. Marx captura en ella la potestad de acción propia del empeño humano al tiempo que nos recuerda cómo hasta los más poderosos están limitados por la geografía y por la historia.
Y así ocurrió con Churchill. A pesar de todos los poderes que congregó bajo su autoridad, no pudo impedir que la Blitzkrieg nazi (guerra relámpago) se extendiera por Europa. No pudo impedir la impresionante conquista japonesa de gran parte del Imperio Británico en el Extremo Oriente. No pudo impedir que el Ejército Rojo engullera toda la Europa del Este. Y no pudo, a pesar de su bravura, impedir el declive y la caída de su amado Imperio Británico.
En síntesis, los logros de Churchill como líder durante la guerra fueron asombrosos, pero no pudo alterar las poderosas corrientes de la historia y tuvo que ejercer su acción política dentro de los límites que había heredado.
En los años cuarenta existían ya unas profundas fuerzas en acción -como las del surgimiento de Asia y el relativo encogimiento de Europa- que estaban comenzando a cambiar el paisaje geopolítico del planeta y que hoy prosiguen su avance. Realmente, la maravilla es que Churchill y su relativamente pequeña isla-Estado consiguieran tanto, y durante tanto tiempo.
Ese punto de vista práctico acerca de las limitaciones naturales de todo líder y de todo gobierno, ¿no es acaso válido para cualquiera de nuestros Grandes Hombres de la Historia? Baste dar un repaso a los principales candidatos del siglo precedente.
Hitler atropelló a Europa en su camino, pero cuando en 1941 entró en guerra contra la URSS y Estados Unidos -mientras combatía aún contra el Imperio Británico- su "Reich de los Mil Años" fue arrollado por fuerzas más numerosas. Mussolini afirmó a finales de 1943 que la historia había agarrado a Italia por el cuello; lo que realmente había estrangulado a Italia eran los regimientos anglo-americanos curtidos en el combate.
Stalin sobrevivió a la Operación Barbarroja porque sus ejércitos tenían el mejor armamento antitanques del mundo. Años más tarde, Kennedy y Johnson perdieron en Vietnam porque luchar contra ejércitos de guerrilleros en densas junglas resultaba inútil y porque Occidente estaba en retirada de Asia.
Cuatro siglos antes, el todopoderoso Felipe II de España había enviado a su infantería castellana hacia el norte para sofocar la revuelta de los protestantes holandeses. Pero las corrientes de la historia iban en contra de una supremacía católica en Europa.
¿Qué significa eso para la política de hoy día?
Para mí, eso significa que deberíamos renegar de nuestra patética obsesión con las personalidades políticas y burlarnos del sensacionalismo de los tabloides y de los talk-show por ser lo que son: un insulto a nuestra inteligencia. Por supuesto que los medios tienen el deber de informar con rigor, pero también el de poner las cosas en su contexto.
¿Anuncia la llegada de la coalición de conservadores y liberal-demócratas en Reino Unido una nueva era? Uno lo duda, ya que ellos, a su vez, tienen que lidiar con déficits masivos, con la cuestión de la inmigración y la retorcida relación con Europa.
¿Es muy diferente el papel de Putin en Rusia? Ciertamente sabe cómo meter a banqueros en la cárcel, fastidiar a las compañías energéticas occidentales y endurecer la actitud de sus fuerzas armadas; pero ¿qué puede hacer para acabar con el alcoholismo generalizado, la desintegración demográfica, el insoportable clima, los murmullos de las minorías y las incompetencias de un orden social sin incentivos?
Tales conclusiones nos llevan lógicamente a algunas consideraciones acerca de la trayectoria de la reciente Administración de Obama.
Sus políticas han sido, en esencia, las del control de daños y el reparar los mástiles del barco.
¿Cómo hubiera podido ser de otro modo?
Ocuparon sus despachos cuando el sistema bancario norteamericano y el orden financiero internacional parecían próximos al colapso. Heredaron una guerra imposible de ganar en el Hindu Kush y todavía tienen que calcular cómo manejarla a largo plazo.
También han heredado desastres medioambientales, no causados pero seguramente agravados por regulaciones poco exigentes y por el abusivo despilfarro de nuestros recursos naturales. Gobiernan un país cuyo entramado social, especialmente en muchas ciudades del interior, está gravemente dañado y carente de fondos para su reparación.
Y ellos, al igual que todos los que presenciaron maravillados la impresionante campaña electoral de Obama, ocuparon ese agitado campo político y económico demasiado influidos por expectativas excesivas y promesas exageradas.
Los poderes del presidente norteamericano y del Congreso (si decide cooperar con él) son amplios y es mucho lo que se puede hacer para mejorar los asuntos nacionales e internacionales. Pero todos esos poderes están establecidos dentro de unos límites y los líderes nacionales deberían ser humildes al respecto.
Y, quién sabe, quizá esté llegando el tiempo en el que incluso los ensimismados políticos norteamericanos puedan leer algo del primer Karl Marx y meditar sobre su observación de que los hombres "solo" hacen la historia bajo circunstancias ya existentes y transmitidas por el pasado.
Entonces podrían ser un poco menos charlatanes con sus promesas de ir a transformar el mundo si fueran elegidos.
Es por eso que les entrego una análisis Paúl Kennedy publicado en el diario "El País"
que amerita una reflexión sobre el rol clave que han jugado cada decisión de los considerados grandes hombres de la historia de la Humanidad.
Más aún cuando se hace indispensable desentrañar los misterios que hacen grandes a hombres tocados por el destino. El análisis de Paúl Kennedy.
Los liderazgos y el curso de la historia
¿Puede Obama cambiar Estados Unidos y el mundo como desearían sus votantes? La experiencia nos enseña que, como ya observó Marx, incluso los 'grandes hombres' están limitados por sus circunstancias
Hace ahora poco más de 70 años, el 10 de mayo de 1940, un robusto y controvertido político británico entró en el Palacio de Buckingham para ser recibido por el rey Jorge VI. El rey le pidió que aceptara ser primer ministro. Se llamaba Winston Churchill.
Ese cambio de liderazgo se ha considerado decisivo.
La opaca y deshonesta década de los años treinta había pasado; ahora era el turno de "sangre, fatiga, sudor y lágrimas" y de una ardua victoria final. Si algo podía demostrar el argumento de Thomas Carlyle sobre la importancia del "Gran Hombre" en la historia, ahí estaba. Para esa teoría del liderazgo, también había una sobrada muestra contemporánea en las figuras de Hitler, de Stalin y de Roosevelt.
El acceso de Churchill al poder realmente hizo que cambiaran muchas cosas. Unió a la nación británica, incorporando a políticos laboristas y liberales a su Gabinete de Guerra, unificando las distintas estructuras de mando de la defensa y asumiendo amplísimos poderes ejecutivos. Y no se trató de una simple cuestión de cambios constitucionales y organizativos.
Churchill trajo consigo sus extraordinarias dotes para la retórica y el lenguaje, las mayores desde el propio Shakespeare, y de un poder tan electrizante que si uno escucha todavía hoy las grabaciones de sus grandes discursos de guerra resulta difícil no llorar un poco (yo desde luego lo hago).
El nuevo primer ministro movilizó a la lengua inglesa y la envió al combate.
Sus visitas a las casas bombardeadas del East London, sus vuelos sorpresa para visitar a las tropas en Egipto, su increíble interés por las nuevas armas, por las nuevas formas de hacer la guerra, por los nuevos medios con que poder derribar a los enemigos fascistas revitalizaron a la nación británica, y también a muchas naciones menores.
No tiene nada de extraño que encabece regularmente las encuestas norteamericanas y británicas sobre la figura más significativa del siglo XX.
Fue un hombre que estampó su sello sobre los asuntos del mundo.
¿Pero realmente fue él -o cualquiera de los otros Grandes Hombres- tan decisivo como para alterar las corrientes de los asuntos del mundo?
Esta es una cuestión que no ha dejado de llamar la atención de historiadores, filósofos y estudiosos de la ciencia política, y con razón, ya que plantea la causalidad de los cambios a lo largo del tiempo: ¿qué es lo que, en definitiva, cambia el curso de la historia?
Curiosamente, el mayor desafío a la teoría del liderazgo de Carlyle llegó de su contemporáneo victoriano, de aquel inmigrante, el antiidealista filósofo de la historia y de la economía política, Karl Marx.
En los párrafos iniciales de su clásico El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, nos ofrece estas famosas líneas: "Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen como les gustaría hacerla; no la hacen bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias ya existentes, dadas y transmitidas por el pasado".
Qué imponente sentencia. Marx captura en ella la potestad de acción propia del empeño humano al tiempo que nos recuerda cómo hasta los más poderosos están limitados por la geografía y por la historia.
Y así ocurrió con Churchill. A pesar de todos los poderes que congregó bajo su autoridad, no pudo impedir que la Blitzkrieg nazi (guerra relámpago) se extendiera por Europa. No pudo impedir la impresionante conquista japonesa de gran parte del Imperio Británico en el Extremo Oriente. No pudo impedir que el Ejército Rojo engullera toda la Europa del Este. Y no pudo, a pesar de su bravura, impedir el declive y la caída de su amado Imperio Británico.
En síntesis, los logros de Churchill como líder durante la guerra fueron asombrosos, pero no pudo alterar las poderosas corrientes de la historia y tuvo que ejercer su acción política dentro de los límites que había heredado.
En los años cuarenta existían ya unas profundas fuerzas en acción -como las del surgimiento de Asia y el relativo encogimiento de Europa- que estaban comenzando a cambiar el paisaje geopolítico del planeta y que hoy prosiguen su avance. Realmente, la maravilla es que Churchill y su relativamente pequeña isla-Estado consiguieran tanto, y durante tanto tiempo.
Ese punto de vista práctico acerca de las limitaciones naturales de todo líder y de todo gobierno, ¿no es acaso válido para cualquiera de nuestros Grandes Hombres de la Historia? Baste dar un repaso a los principales candidatos del siglo precedente.
Hitler atropelló a Europa en su camino, pero cuando en 1941 entró en guerra contra la URSS y Estados Unidos -mientras combatía aún contra el Imperio Británico- su "Reich de los Mil Años" fue arrollado por fuerzas más numerosas. Mussolini afirmó a finales de 1943 que la historia había agarrado a Italia por el cuello; lo que realmente había estrangulado a Italia eran los regimientos anglo-americanos curtidos en el combate.
Stalin sobrevivió a la Operación Barbarroja porque sus ejércitos tenían el mejor armamento antitanques del mundo. Años más tarde, Kennedy y Johnson perdieron en Vietnam porque luchar contra ejércitos de guerrilleros en densas junglas resultaba inútil y porque Occidente estaba en retirada de Asia.
Cuatro siglos antes, el todopoderoso Felipe II de España había enviado a su infantería castellana hacia el norte para sofocar la revuelta de los protestantes holandeses. Pero las corrientes de la historia iban en contra de una supremacía católica en Europa.
¿Qué significa eso para la política de hoy día?
Para mí, eso significa que deberíamos renegar de nuestra patética obsesión con las personalidades políticas y burlarnos del sensacionalismo de los tabloides y de los talk-show por ser lo que son: un insulto a nuestra inteligencia. Por supuesto que los medios tienen el deber de informar con rigor, pero también el de poner las cosas en su contexto.
¿Anuncia la llegada de la coalición de conservadores y liberal-demócratas en Reino Unido una nueva era? Uno lo duda, ya que ellos, a su vez, tienen que lidiar con déficits masivos, con la cuestión de la inmigración y la retorcida relación con Europa.
¿Es muy diferente el papel de Putin en Rusia? Ciertamente sabe cómo meter a banqueros en la cárcel, fastidiar a las compañías energéticas occidentales y endurecer la actitud de sus fuerzas armadas; pero ¿qué puede hacer para acabar con el alcoholismo generalizado, la desintegración demográfica, el insoportable clima, los murmullos de las minorías y las incompetencias de un orden social sin incentivos?
Tales conclusiones nos llevan lógicamente a algunas consideraciones acerca de la trayectoria de la reciente Administración de Obama.
Sus políticas han sido, en esencia, las del control de daños y el reparar los mástiles del barco.
¿Cómo hubiera podido ser de otro modo?
Ocuparon sus despachos cuando el sistema bancario norteamericano y el orden financiero internacional parecían próximos al colapso. Heredaron una guerra imposible de ganar en el Hindu Kush y todavía tienen que calcular cómo manejarla a largo plazo.
También han heredado desastres medioambientales, no causados pero seguramente agravados por regulaciones poco exigentes y por el abusivo despilfarro de nuestros recursos naturales. Gobiernan un país cuyo entramado social, especialmente en muchas ciudades del interior, está gravemente dañado y carente de fondos para su reparación.
Y ellos, al igual que todos los que presenciaron maravillados la impresionante campaña electoral de Obama, ocuparon ese agitado campo político y económico demasiado influidos por expectativas excesivas y promesas exageradas.
Los poderes del presidente norteamericano y del Congreso (si decide cooperar con él) son amplios y es mucho lo que se puede hacer para mejorar los asuntos nacionales e internacionales. Pero todos esos poderes están establecidos dentro de unos límites y los líderes nacionales deberían ser humildes al respecto.
Y, quién sabe, quizá esté llegando el tiempo en el que incluso los ensimismados políticos norteamericanos puedan leer algo del primer Karl Marx y meditar sobre su observación de que los hombres "solo" hacen la historia bajo circunstancias ya existentes y transmitidas por el pasado.
Entonces podrían ser un poco menos charlatanes con sus promesas de ir a transformar el mundo si fueran elegidos.
viernes, 16 de abril de 2010
EL PADRE DEL PODER EN FRANCIA
En Francia acaba de aparecer o en todo caso aparecerá muy pronto la biografía del padre del actual Presidente de Francia, Sarkosi.
Los pormenores que da en este libro lo adelante en una breve crónica hecha al progenitor del Jefe de Estado galo.
Es interesante analizar las expresiones de este personaje que nos abre las puertas para entender de cómo se formó un político que tuvo como base la separación de sus padres.
Además, en casi toda la crónica, cuenta el padre del mandatario su generosa inclinación por ser un excelente amante. La historia:
Pal Sarkozy
el padre del Presidente francés
El Sarkozy surrealista
Desde acostarse con su niñera hasta unirse a la Legión Extranjera, el padre de Nicolas Sarkozy ha tenido una vida que es tan bizarra como los cuadros que pinta. Eso, y algunos secretos de su hijo quedarán plasmados en sus memorias Tanta vida, que el mandatario francés ya aprobó.
Por Charles Bremner, The London Times
Una de las mejores películas de Francois Truffaut es El hombre que amaba a las mujeres. El héroe idolatraba a las mujeres como si fueran obras de arte, y bien podría haber sido Pal Sarkozy, el padre del Presidente de Francia.
Burbujeante y encantador a los 82 años, el premier père está a punto de publicar sus memorias, una extraordinaria historia de sobrevivencia como refugiado, y de éxito, enmarcada en su devoción por el romance.
Sólo en Francia, seguramente, podría el progenitor del jefe de gobierno revivir sus décadas de aventuras, desde seducir a su niñera en Hungría cuando tenía 11 años, escaparse con la viuda de un oficial de la SS en medio de una Alemania en guerra cuando cumplió 17, y eventualmente asentarse en su cuarto matrimonio parisino. Entre los muchos episodios descritos nos enteramos, por ejemplo, del disgusto de Pal al descubrir en su noche de bodas con Dadue Mallah, su primera esposa y madre del Presidente, que ella no era virgen. Admite que los hombres infieles son los más propensos a ser celosos.
¿No es todo esto un poco vergonzoso para todas las partes involucradas en la historia? "Ni en lo más mínimo", dice Pal. "Dadue y yo nos acabamos de reír mucho al recordarlo".
A Nicolas Sarkozy le fue entregando el manuscrito de Tant de Vie (Tanta vida), sus memorias. "Lo leyó y no me pidió que le cambie absolutamente nada", dice Pal. Está sentado en el sillón de su sala decorada con arte, que mira por encima de Ile de la Jatte. Nicolas y su penúltima esposa, Cécilia, solían vivir al final de la calle en esta elegante isla del Sena que está junto a Neuilly, donde él era alcalde. Sarkozy padre es una versión más alta y estilosa de su famoso segundo hijo. Mientras el Presidente de 55 años es movedizo y golpeado, Pal exuda esa elegancia del viejo mundo que le viene de la nobleza húngara de la que proviene.
Los genes del anciano fumador empedernido se aprecian en las personalidades de sus hijos. Pal reconoce sus características hereditarias. Como él, Nicolas es un séducteur, quien está ansioso por agradar, a las mujeres, empezando por sus madres. "Yo podría haber sido una de ella", escribe Pal sobre las mujeres. "Preferí amarlas...el amor es una solución en contra del mal humor. Yo he amado a las mujeres, y ellas me lo han pagado bien".
Nos interrumpe el sonido de su celular. Es Pierre, el hijo de 24 años del Presidente, un productor de techno y rap que usa el alias de Mosey. "Ah, mon petit, mon chéri. ¿Te han entregado el libro? ¡Excelente!".
Pal está disfrutando el entusiasmo que rodea su libro. "Van a imprimir una segunda, eso significa 68.000", dice Pierre.
Las memorias han sido publicadas antes de la primera exhibición de los cuadros de Pal en París, los que ha producido en los últimos seis años con Wener Hornung, 62, un especialista en arte digital alemán. Pal, quien se llama a sí mismo "joven artista", está feliz de que el nombre de su hijo lo haya ayudado a avanzar en su segunda carrera, después de haber trabajado en publicidad y marketing. Las impresiones Sarkozy-Hornung son brillantes, satíricas, y están entre el surrealismo y el arte pop. Los presentan como jugadores de fútbol, músicos, un Dios paracaidista y, sobre todo, mujeres hermosas.
Una de las piezas que no se mostrará en la muestra que abrirá en el Espace Cardin en Champs Elysées, al que irán el Presidente junto a Carla Bruni, es la que presenta a Bruni en gran piano. Criticado en la prensa por lo kitsch, al parecer el cuadro ya ha llamado suficiente la atención hacia la dirección equivocada.
La nuera de Pal, la tercera esposa del Presidente, es perfecta, dice él. "Yo adoro a Carla. Es pura dulzura, bondad y belleza y es una artista a la que seguir. Es la esposa ideal".
Sarko Senior está apabullado por el tratamiento de la prensa hacia su familia. La última fantasía acerca del estado de la pareja presidencial era horrible, dice él. "Cuando la prensa se vuelve loca, no tanto en Francia, sino que en Inglaterra, Alemania, es muy incómodo. No sólo para él. Le duele a toda la familia".
Pal escribió el libro, junto a Frédérique Drouin, su editor, porque quería aclarar toda la historia. "He escuchado tanta tontera", dice en su acento húngaro-francés. "Que supuestamente había abandonado a mi familia, que los había dejado sin un centavo, que nunca puse un pie en el internado Preémontrés (en la Hungría de preguerra), que nunca estuve en la Legión Extranjera y así. Mi hijo me aconsejó al principio que no respondiera. Dijo, 'Papá, si contestas, sólo les darás publicidad. Mejor espera, y respóndele a todo el mundo al mismo tiempo'. Hay más de 200 libros escritos sobre el Presidente y su familia. Este es el mío".
La historia de que Pal abandonó al joven Nicolas y sus otros hijos se ha adherido a la biografía del Presidente. Después de que se fue, Dadue -la mamá del Presidente Sarkozy- se convirtió en abogada y Benedict Mallah, su padre doctor, ocupó el lugar del ausente Pal. Él concede que a veces se ausentó, pero que nunca perdió el contacto con los niños cuando estaban creciendo. "Yo vi más a mis hijos de lo que mi padre me vio a mí cuando pequeño", dice Pal. Y agrega que hasta el día de hoy ayuda financieramente a Dadue.
LOS SECRETOS DE SU HIJO
El libro es una carta a sus hijos, Guillaume, Nicolas y Francois, los que tuvo con Dadue, y al hijo e hija que tuvo con su tercera esposa, Christine. Les pide entender sus fallas y también se dirige a sus muchos nietos y su bisnieto, Solal, hijo del segundo de Nicolas, Jean, quien nació en enero.
"Mis queridos hijos... no escribo esto para justificarme", dice. "Nunca sé realmente cómo sacar el máximo provecho del presente. Lo único que contaba para mí era el mañana. Quizás he pasado mi vida huyendo, desde que dejé Hungría".
La huida es toda una leyenda. Después de una infancia idílica, la familia lo perdió todo cuando el Ejército soviético reemplazó a los nazis en 1945. Cuando el padre de Pal murió a los 52 años, su madre organizó la partida de su hijo hacia el oeste en 1948 para evitarle el servicio militar en la Unión Soviética. En Austria se tropezó con un reclutador de la Legión Extranjera que lo embaucó para que se enrolara. Un doctor húngaro de la Legión le dio el alta médica después de unos meses en Marsella. Llegó a París y pasó su primera noche ahí durmiendo en una entrada del metro. Pal incluye fotos de sus papeles de la Legión en el libro, para ahuyentar los rumores de que nunca estuvo en ella.
Contactó a otros exiliados y trabajó como mensajero y mayordomo antes de abrirse paso en la alta sociedad al jugar bridge como invitado de una rusa mayor que él. Trabajador duro, se logró conseguir un empleo en publicidad y persuadió a Dadue para que se casaran cuando él tenía 22, era pobre y sin bienes. Armó su empresa y llegó a dirigir campañas para L'Oreal y otras grandes marcas, viviendo como un amante de los placeres. La suerte parecía seguirlo a todas partes. En 1962, logró comprar una casa en Normandía después de ganarle a Yul Brynner, estrella de Hollywood, en el Baccarat en el casino de Deauvillle. Pueden entender por qué su editor compara a este amante de los autos y la vida rápida con un personaje de El Gran Gatsby.
El problema para este hombre era que nunca podía resistir la tentación del romance. En el libro se compara con un alcohólico que no puede dejar la botella. "Nunca tuve la fuerza. Creo que ni siquiera tenía las ganas de dejarlo", escribe. "Para poner las cosas crudamente, salté de una mujer a otra, como si estuviera cambiando de avión, no sólo por necesidad, por el juego, la curiosidad del amor -ya que sí he amado-, sino que por la adrenalina que llega con el descubrimiento de otros cuerpos y de otros lugares".
Las cosas se calmaron hace cuarenta años cuando se casó con Inès Basquin, una modelo que trabajaba en sus campañas.
En el libro, Pal no se detiene en su hijo más famoso, sino que le da el mismo espacio a sus tres hijos mayores. "Cuando la gente me pregunta qué sentí cuando Nicolas nació, respondo que era la conclusión lógica de una muy buena noche con mi mujer", escribe. Está orgulloso de fundar la dinastía Sarkozy en Francia y especialmente del hombre al que describe como el más temperamental del trío de los hijos mayores. "Es la primera vez en la historia de Francia que el hijo de un inmigrante de primera generación se convierte en Presidente de la República", dice.
El Presidente era un niño energético y valiente. "Era muy impetuoso con los caballos cuando era joven, quería dormir en los establos". Pal dice que Nicolas dejó de montar después del accidente que paralizó a Christopher Reeve, la estrella de Superman, en 1995.
Se escuchó ayer que Carla Bruni definitivamente no quiere que Nicolas postule a la reelección en el 2012. Su padre dice que no le ha dado indicación alguna al respecto, pero él cree que la presión debe ser altísima. Pocos mandatarios han pasado por un tratamiento tan escrutinador como "Super Sarko". Esas cosas duelen, dice su padre: "No sé cómo aguanta la presión y las críticas. Y más encima no le pagan nada. No más que a un gerente".
Los pormenores que da en este libro lo adelante en una breve crónica hecha al progenitor del Jefe de Estado galo.
Es interesante analizar las expresiones de este personaje que nos abre las puertas para entender de cómo se formó un político que tuvo como base la separación de sus padres.
Además, en casi toda la crónica, cuenta el padre del mandatario su generosa inclinación por ser un excelente amante. La historia:
Pal Sarkozy
el padre del Presidente francés
El Sarkozy surrealista
Desde acostarse con su niñera hasta unirse a la Legión Extranjera, el padre de Nicolas Sarkozy ha tenido una vida que es tan bizarra como los cuadros que pinta. Eso, y algunos secretos de su hijo quedarán plasmados en sus memorias Tanta vida, que el mandatario francés ya aprobó.
Por Charles Bremner, The London Times
Una de las mejores películas de Francois Truffaut es El hombre que amaba a las mujeres. El héroe idolatraba a las mujeres como si fueran obras de arte, y bien podría haber sido Pal Sarkozy, el padre del Presidente de Francia.
Burbujeante y encantador a los 82 años, el premier père está a punto de publicar sus memorias, una extraordinaria historia de sobrevivencia como refugiado, y de éxito, enmarcada en su devoción por el romance.
Sólo en Francia, seguramente, podría el progenitor del jefe de gobierno revivir sus décadas de aventuras, desde seducir a su niñera en Hungría cuando tenía 11 años, escaparse con la viuda de un oficial de la SS en medio de una Alemania en guerra cuando cumplió 17, y eventualmente asentarse en su cuarto matrimonio parisino. Entre los muchos episodios descritos nos enteramos, por ejemplo, del disgusto de Pal al descubrir en su noche de bodas con Dadue Mallah, su primera esposa y madre del Presidente, que ella no era virgen. Admite que los hombres infieles son los más propensos a ser celosos.
¿No es todo esto un poco vergonzoso para todas las partes involucradas en la historia? "Ni en lo más mínimo", dice Pal. "Dadue y yo nos acabamos de reír mucho al recordarlo".
A Nicolas Sarkozy le fue entregando el manuscrito de Tant de Vie (Tanta vida), sus memorias. "Lo leyó y no me pidió que le cambie absolutamente nada", dice Pal. Está sentado en el sillón de su sala decorada con arte, que mira por encima de Ile de la Jatte. Nicolas y su penúltima esposa, Cécilia, solían vivir al final de la calle en esta elegante isla del Sena que está junto a Neuilly, donde él era alcalde. Sarkozy padre es una versión más alta y estilosa de su famoso segundo hijo. Mientras el Presidente de 55 años es movedizo y golpeado, Pal exuda esa elegancia del viejo mundo que le viene de la nobleza húngara de la que proviene.
Los genes del anciano fumador empedernido se aprecian en las personalidades de sus hijos. Pal reconoce sus características hereditarias. Como él, Nicolas es un séducteur, quien está ansioso por agradar, a las mujeres, empezando por sus madres. "Yo podría haber sido una de ella", escribe Pal sobre las mujeres. "Preferí amarlas...el amor es una solución en contra del mal humor. Yo he amado a las mujeres, y ellas me lo han pagado bien".
Nos interrumpe el sonido de su celular. Es Pierre, el hijo de 24 años del Presidente, un productor de techno y rap que usa el alias de Mosey. "Ah, mon petit, mon chéri. ¿Te han entregado el libro? ¡Excelente!".
Pal está disfrutando el entusiasmo que rodea su libro. "Van a imprimir una segunda, eso significa 68.000", dice Pierre.
Las memorias han sido publicadas antes de la primera exhibición de los cuadros de Pal en París, los que ha producido en los últimos seis años con Wener Hornung, 62, un especialista en arte digital alemán. Pal, quien se llama a sí mismo "joven artista", está feliz de que el nombre de su hijo lo haya ayudado a avanzar en su segunda carrera, después de haber trabajado en publicidad y marketing. Las impresiones Sarkozy-Hornung son brillantes, satíricas, y están entre el surrealismo y el arte pop. Los presentan como jugadores de fútbol, músicos, un Dios paracaidista y, sobre todo, mujeres hermosas.
Una de las piezas que no se mostrará en la muestra que abrirá en el Espace Cardin en Champs Elysées, al que irán el Presidente junto a Carla Bruni, es la que presenta a Bruni en gran piano. Criticado en la prensa por lo kitsch, al parecer el cuadro ya ha llamado suficiente la atención hacia la dirección equivocada.
La nuera de Pal, la tercera esposa del Presidente, es perfecta, dice él. "Yo adoro a Carla. Es pura dulzura, bondad y belleza y es una artista a la que seguir. Es la esposa ideal".
Sarko Senior está apabullado por el tratamiento de la prensa hacia su familia. La última fantasía acerca del estado de la pareja presidencial era horrible, dice él. "Cuando la prensa se vuelve loca, no tanto en Francia, sino que en Inglaterra, Alemania, es muy incómodo. No sólo para él. Le duele a toda la familia".
Pal escribió el libro, junto a Frédérique Drouin, su editor, porque quería aclarar toda la historia. "He escuchado tanta tontera", dice en su acento húngaro-francés. "Que supuestamente había abandonado a mi familia, que los había dejado sin un centavo, que nunca puse un pie en el internado Preémontrés (en la Hungría de preguerra), que nunca estuve en la Legión Extranjera y así. Mi hijo me aconsejó al principio que no respondiera. Dijo, 'Papá, si contestas, sólo les darás publicidad. Mejor espera, y respóndele a todo el mundo al mismo tiempo'. Hay más de 200 libros escritos sobre el Presidente y su familia. Este es el mío".
La historia de que Pal abandonó al joven Nicolas y sus otros hijos se ha adherido a la biografía del Presidente. Después de que se fue, Dadue -la mamá del Presidente Sarkozy- se convirtió en abogada y Benedict Mallah, su padre doctor, ocupó el lugar del ausente Pal. Él concede que a veces se ausentó, pero que nunca perdió el contacto con los niños cuando estaban creciendo. "Yo vi más a mis hijos de lo que mi padre me vio a mí cuando pequeño", dice Pal. Y agrega que hasta el día de hoy ayuda financieramente a Dadue.
LOS SECRETOS DE SU HIJO
El libro es una carta a sus hijos, Guillaume, Nicolas y Francois, los que tuvo con Dadue, y al hijo e hija que tuvo con su tercera esposa, Christine. Les pide entender sus fallas y también se dirige a sus muchos nietos y su bisnieto, Solal, hijo del segundo de Nicolas, Jean, quien nació en enero.
"Mis queridos hijos... no escribo esto para justificarme", dice. "Nunca sé realmente cómo sacar el máximo provecho del presente. Lo único que contaba para mí era el mañana. Quizás he pasado mi vida huyendo, desde que dejé Hungría".
La huida es toda una leyenda. Después de una infancia idílica, la familia lo perdió todo cuando el Ejército soviético reemplazó a los nazis en 1945. Cuando el padre de Pal murió a los 52 años, su madre organizó la partida de su hijo hacia el oeste en 1948 para evitarle el servicio militar en la Unión Soviética. En Austria se tropezó con un reclutador de la Legión Extranjera que lo embaucó para que se enrolara. Un doctor húngaro de la Legión le dio el alta médica después de unos meses en Marsella. Llegó a París y pasó su primera noche ahí durmiendo en una entrada del metro. Pal incluye fotos de sus papeles de la Legión en el libro, para ahuyentar los rumores de que nunca estuvo en ella.
Contactó a otros exiliados y trabajó como mensajero y mayordomo antes de abrirse paso en la alta sociedad al jugar bridge como invitado de una rusa mayor que él. Trabajador duro, se logró conseguir un empleo en publicidad y persuadió a Dadue para que se casaran cuando él tenía 22, era pobre y sin bienes. Armó su empresa y llegó a dirigir campañas para L'Oreal y otras grandes marcas, viviendo como un amante de los placeres. La suerte parecía seguirlo a todas partes. En 1962, logró comprar una casa en Normandía después de ganarle a Yul Brynner, estrella de Hollywood, en el Baccarat en el casino de Deauvillle. Pueden entender por qué su editor compara a este amante de los autos y la vida rápida con un personaje de El Gran Gatsby.
El problema para este hombre era que nunca podía resistir la tentación del romance. En el libro se compara con un alcohólico que no puede dejar la botella. "Nunca tuve la fuerza. Creo que ni siquiera tenía las ganas de dejarlo", escribe. "Para poner las cosas crudamente, salté de una mujer a otra, como si estuviera cambiando de avión, no sólo por necesidad, por el juego, la curiosidad del amor -ya que sí he amado-, sino que por la adrenalina que llega con el descubrimiento de otros cuerpos y de otros lugares".
Las cosas se calmaron hace cuarenta años cuando se casó con Inès Basquin, una modelo que trabajaba en sus campañas.
En el libro, Pal no se detiene en su hijo más famoso, sino que le da el mismo espacio a sus tres hijos mayores. "Cuando la gente me pregunta qué sentí cuando Nicolas nació, respondo que era la conclusión lógica de una muy buena noche con mi mujer", escribe. Está orgulloso de fundar la dinastía Sarkozy en Francia y especialmente del hombre al que describe como el más temperamental del trío de los hijos mayores. "Es la primera vez en la historia de Francia que el hijo de un inmigrante de primera generación se convierte en Presidente de la República", dice.
El Presidente era un niño energético y valiente. "Era muy impetuoso con los caballos cuando era joven, quería dormir en los establos". Pal dice que Nicolas dejó de montar después del accidente que paralizó a Christopher Reeve, la estrella de Superman, en 1995.
Se escuchó ayer que Carla Bruni definitivamente no quiere que Nicolas postule a la reelección en el 2012. Su padre dice que no le ha dado indicación alguna al respecto, pero él cree que la presión debe ser altísima. Pocos mandatarios han pasado por un tratamiento tan escrutinador como "Super Sarko". Esas cosas duelen, dice su padre: "No sé cómo aguanta la presión y las críticas. Y más encima no le pagan nada. No más que a un gerente".
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