Nuestro querido Perú y la mayoría de los peruanos asistimos a un curioso y gracioso debate sobre las encuesta, los candidatos y demás yerbas previas a las elecciones municipales, regionales y presidenciales, tomando como punto de partida que este 2010 es eminentemente electoral.
Y en que consiste ese debate que los considerados "gurús" de las encuestadoras han puesto el grito en el cielo y los llamados principales "líderes de opinión", se rasgan las vestiduras hasta la prenda más íntima.
Un solo dato: Al Presidente del Perú, Alan García, se le ocurrió revelar de una encuesta a 27 mil personas y que el APRA está en buena posición para los comicios presidenciales, no solo para "estar en la segunda vuelta, sino que puede dar la gran sorpresa de ganar las elecciones".
Eso es todo y al toque, como un resorte, como si hubieran visto al diablo calato, salieron con la pata en alto ha comentar, lapidar y destruir aquellos que se consideran dueños de la "verdad en el Perú"; "los únicos que tienen el derecho de decir la pura verdad".
Ustedes podrán sacar sus propias conclusiones al presentarles las declaraciones del Presidente García Pérez y los comentaristas:
Alan García dice que outsider de próximas elecciones será aprista
Optimista. Confía en mejorar la relaciones con el nuevo gobierno de Chile. Además informó que maneja una macroencuesta que se habría aplicado a 27 mil personas a nivel nacional, la cual sería más exacta que los estudios conocidos.
El presidente de la República, Alan García, desborda de optimismo y en su primera entrevista del año expresó que el outsider de los próximos comicios generales será aprista y que este incluso podría pasar a la segunda vuelta electoral.
“El outsider será aprista, esa es mi idea”, refirió el mandatario en una entrevista concedida a RPP.
García sustentó su confianza en los resultados que muestran los sondeo electorales: “En todas las encuestas de intención de voto hay un vacío, una presencia oculta sin nombre que se llama Partido Aprista Peruano”.
El jefe del Estado manifestó que le gustaría que el candidato oficialista gane los próximos comicios generales, pero garantizó que el Ejecutivo actuará dentro de la neutralidad que le corresponde. “No va a haber balconazo ni se pondrán todos los ministerios a su servicio. Eso no va a pasar”, afirmó.
Alan García también descartó que Carlos Arana vaya a ser la carta del aprismo para el 2011.
Encuesta propia
En otro momento, al ser consultado sobre la evaluación que hacía de los potenciales candidatos a la presidencia, el jefe del Estado informó que manejaba una encuesta propia, la cual había sido aplicada a 27 mil personas a nivel nacional y que arrojaba resultados más exactos respecto de la intención de voto.
“Hemos hecho una encuesta que llega a 27 mil personal, las encuestas normales se aplican a 1,200 personas. Y encontramos que conforme más total es la encuesta sube un poquito el voto fujimorista. (...) Mire le estoy abriendo una carta que no debería. Igual sucede con Ollanta, que según las encuestas tiene 8%, pero tiene un poquito más. No voy a decir cuánto”, refirió García sin precisar qué empresa o cuándo se realizó el estudio (ver reacciones en la página 6).
Toledo tiene más esquina
Respecto a los puntos a favor y en contra de los aspirantes a la presidencia, el presidente consideró que la lideresa de Unidad Nacional Lourdes Flores Nano tiene muchas condiciones, pero que tal vez “frasea mal algunas cosas” y no ha manejado bien su explicación sobre su vida profesional. Mencionó también que al presentar sus propuestas para mantener el crecimiento del país “le faltó esquina” para llamarlo y decirle que quería entregarle el documento.
En ese sentido, consideró que el presidente Alejandro Toledo tenía “más esquina”, pues no dudó en buscarlo para presentarle sus planteamientos. Además dijo estar seguro de que Toledo Manrique será candidato presidencial. “Claro que se va a presentar, si no no vendría por aquí. El Perú es un imán y eso no está mal”, indicó.
Sobre Ollanta Humala dijo que lo había visto más maduro. “Me parece que está un poco de regreso de la tesis que enarbolaba en el 2006, pero todavía es amigo de hacer expresiones duras. A todos nos grita, tal vez sea el estilo militar”, refirió.
De Luis Castañeda y Keiko Fujimori dijo que tenían la condición fundamental del político: el silencio. “Lucho tiene una cierta frialdad de lejanía y Keiko administra bien su silencio”, refirió.
PERU 21
García no puede ser el gran elector
Víctor Andrés Ponce
De pronto, el escándalo de los 15 mil dólares otorgados a Fabiola de la Cuba por el Congreso se opacó y se desató otra hoguera. El presidente Alan García inició el año estrenándose como comentarista político. Respaldó sus análisis en un supuesto sondeo a 27 mil encuestados y, sobre la marcha, las encuestadoras pegaron el grito en el cielo señalando que el despropósito costaría alrededor de 150 mil dólares y preguntaron si hubo licitación pública. Lourdes Flores le pegó al jefe de Estado saboreando el regalo de enero y la Contraloría anunció que iba a investigar el tema. La declaración presidencial lanzó contra las cuerdas al régimen y el propio García puso el parche: la bendita encuesta había sido hecha por el mismo Partido Aprista.
¿Qué lecciones sacamos de la incontinencia mediática palaciega? Es frecuente escuchar en los corrillos oficiales la siguiente reflexión: Si bien el Apra no tiene demasiado juego para el 2011, el presidente García será el gran elector del proceso. Pues bien, con la llegada de este año electoral, una serie de indicios y las recientes incursiones radiales del primer mandatario nos revelan que esos murmullos parecen ser verdad. Pero estaríamos ante un gravísimo error que va a contracorriente de los avances democráticos de la última década.
En las democracias longevas, con la llegada de los calendarios electorales, el jefe de Estado no solo mantiene su lugar por encima del bien y del mal, sino que sube varios peldaños más en la política. Se olvida de la coyuntura y empieza a mirar de frente a la historia. Impulsa acuerdos políticos de largo plazo y soluciona los conflictos acumulados. Saca fuerzas de donde no existe e intenta cumplir las promesas electorales. En otras palabras, el mandatario se diviniza y se convierte en la reserva moral del país. ¿Mucho pedir para nuestras democracias tropicales y latinoamericanas?
Muy por el contrario, en las repúblicas bolivarianas, el caudillo inaugura sus propios programas televisados y radiales, organiza las correlaciones de la coyuntura, liquida a los adversarios e, inclusive, supervisa directamente la confección de afiches y polos para su siguiente reelección.
El crecimiento del mercado y el avance de la libertad son árboles que crecen contra el humo enrarecido de los escándalos congresales y que demandan un estilo presidencial moderno. Finalmente, la idea de un gran elector actuando desde el Ejecutivo ¿qué tiene que ver con nuestros sueños de grandeza? Es más, el propio jefe de Estado no puede maltratar todos los logros de su gobierno con esta extraña sensualidad mediática. En todo caso, aunque parezca mentira, un García divinizado sería uno de los mejores activos de la democracia y quizá la mejor garantía de un regreso presidencial en el 2016.
La República
La primera encuesta del 2010/2011
Por Mirko Lauer
Alan García sabe montar una provocación, y en este caso le ha salido redonda, porque el público tiene una relación ambivalente con las encuestas.
Las respetamos porque contienen cifras, las seguimos porque le dan a la política mucho de competencia deportiva, las descartamos cuando su mensaje contradice nuestras intuiciones.
Lo anterior vale el doble para los políticos, que zarandean la estadística a su gusto, con frases que van desde “El pueblo me está aprobando” hasta “No gobierno para las encuestas”, pasando por “¿Alguno de ustedes ha sido encuestado?”, “Hay un sesgo ideológico evidente” o “La verdadera encuesta es la elección misma”.
Las reacciones a la megaencuesta secreta de García han ido desde la indignación de los afectados hasta la pedagogía de los especialistas.
Alguno ha hecho notar que tantos consultados no han dado un resultado esencialmente distinto del de las encuestas públicas. Lo cual les abre a los más furiosos la posibilidad de gritar plagio.
Al apoyarse en una suma tan alta como 27,000 García ha demostrado que comparte una difundidísima falta de confianza nacional en el método estadístico. Que un puñado de ciudadanos consultados pueda revelar lo que piensan millones todavía es un misterio entre nosotros.
Un poco como los vehículos que se empezaron a mover sin ser jalados por caballos, hacia 1900.
No estamos solos. Aún circula en el mundo anglosajón la frase según la cual hay tres tipos de mentiras: “Mentiras, mentiras malditas, y las estadísticas”. Hay una variante sobre mentirosos: “Mentirosos, malditos mentirosos, y expertos”. Se alude sobre todo al poder de convencimiento de las cifras o la ciencia sobre el ciudadano común.
En tiempos electorales como ya son estos, las encuestas de intención de voto pasan por varias fases. Primero son aceptadas por una aproximación remota a un acontecimiento que se dará en un futuro remoto. Luego son cuestionadas como una distorsión de la realidad. Al final son aceptadas como una suerte de retroconfirmación de los resultados mismos.
Como estamos en la primera etapa, no se explica la furia. Los resultados de García se parecen mucho a encuestas que no enfurecen. Quizás lo que enfurece es que García esté tan metido en el tema electoral, ahora que el Apra ha aparecido en la estadística (en una encuesta PUCP-IOP), y que pretenda acceso a instrumentos que otros no tienen.
En otras circunstancias quizás muchos se hubieran alegrado de que el Presidente encargue una encuesta (no estamos afirmando que lo haya hecho), puesto que esa sería una manera adicional de escuchar la voz del pueblo, aun cuando sabemos que esa voz no cambia mucho de consulta privada a consulta privada.
LA REPUBLICA
Pitágoras del Jirón Azángaro
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe
Encuesta RIP: ¿Confía en Alan García?: n Sí n No n NS/NO
Cada vez que Alan García vuelve a hablar de encuestas, se refuerza la preocupación creciente de si está realmente en sus cabales, o si ya decidió ponerse a lanzar barbaridades sin parar ni considerar la peligrosa consecuencia para el país de la constatación de que el presidente pueda mentir con tanta convicción como entusiasmo.
Lo volvió a hacer el domingo, en Panorama, al proclamar, ligerito nomás, como en carrera sin obstáculos, poniendo cara de gerente de Alan Opinión y Mercado o –peor aún– de Idice, que “cualquiera puede hacer encuestas”.
Y ayer, en el Estadio Nacional, continuó la danza con esta otra iniciativa lamentable: “Me parece justo que, en adelante, todo candidato o partido político o autoridad sobre la cual se haga una encuesta tenga derecho de acreditar un veedor en ese sondeo para verificar si, en efecto, se hace, cuál es el número de personas encuestadas, en dónde se hace la encuesta y de qué manera se distribuye geográficamente la encuesta”.
Es una barbaridad que, sin embargo, se agrava cuando la dice quien, precisamente, acaba de ser ampayado mintiendo de un modo tan descarado con la encuesta bamba a un supuesto universo de 27,000 entrevistados, cuya autoría ha cambiado tantas veces como él ha aparecido en público para comentarla o ha delegado dicha tarea a alguien de su partido, siendo la más asombrosa e increíble la “Red de Informática del PAP” (RIP).
Alguien de su equipo debiera contarle a este Pitágoras del Jirón Azángaro que no cualquiera hace una encuesta, pues para eso se requiere, para empezar, metodología y equipos entrenados para esa función. Es decir, que una encuesta no es salir a preguntar por la calle a ver qué nos comenta la gente, salvo que se quiera lanzar, como acaban de hacerlo, una encuesta donde la aprobación presidencial ya llegó al 50 por ciento.
El problema, sin embargo, es que su propio equipo le fomenta tonterías como que hay que romper el monopolio de las encuestadoras –¿no es que había muchas encuestas? ¿Sabe García qué es ‘monopolio?– con el aporte de enfoques novedosos. Y que, encima, estén inventando y difundiendo encuestas bamba que hasta el gerente de Idice tiene que salir a desmentir.
Lo mejor que el presidente García debiera hacer con su encuesta bamba, por su propio bien, es no volver a mentir para defenderla. Cada vez que lo hace, mella la poca credibilidad que le queda y que tanto daño le producen a él y al sistema político pues no es bueno para el país tener la sensación justificada de que su presidente miente con entusiasmo y convicción. Para empezar, podría hacerse caso a sí mismo cuando dice que “está bien mentir pero no tanto”.
LA REPUBLICA
Alan Opinión y Mercado S.A.
Por Augusto Álvarez Rodrich
El riesgo de un presidente que miente con tanta franqueza.
Lo más peligroso del sainete alrededor de la supuesta encuesta aprista es la constatación –por la explicación tan contradictoria como disparatada– de que el presidente de la República miente para justificarse y cree que gobierna un país de tontos que aceptarán cualquier cosa que a él se le ocurra y repita la corte adulona que lo rodea.
“Hemos hecho una encuesta que llega a 27 mil personas, las encuestas normales se aplican a 1,200 personas”, dijo García el sábado. Las críticas que justificadamente surgieron después de la revelación de su ‘anormal encuesta’ se dirigieron a indagar por lo absurdo de un universo tan exagerado, además de conocer quién hizo el sondeo, quién lo pagó –el Estado o un privado rompón–, y la legitimidad de que el gobierno pudiera usar recursos públicos para satisfacer una curiosidad privada.
La respuesta del gobierno empezó anteayer con una intervención radial del ex premier Jorge del Castillo con el tono de ‘mayormente desconozco’ y sazonada con insinuaciones sin duda inaceptables contra las encuestadoras, pero alcanzó su momento central ayer por la mañana cuando el presidente García volvió a las ondas radiales para justificar su encuesta.
Su explicación fue un firulete propio de Cantinflas que sería muy gracioso si no fuera el presidente de la República. Junto con las cada vez más frecuentes expresiones de intolerancia nerviosa que exhibe el jefe de Estado, señaló que la encuesta de 27 mil entrevistados la hizo “la Red Informática del Apra” sin costarle un centavo al Estado pues se usó la organización partidaria con 830 locales a nivel nacional. Va pa´la peña García.
Cualquier encuestador serio o un profesor de estadística básica podría explicar que lo que está sosteniendo el presidente carece de fundamento, con la excepción de la encuestadora Idice –tradicionalmente vinculada al Apra–, que ayer ofreció unas declaraciones tan confusas como contradictorias con la explicación dada por el presidente García.
Acá lo evidente es que el jefe de Estado mintió el sábado cuando soltó lo de su encuesta o mintió el martes cuando quiso explicarse. O en las dos oportunidades. Ahora ya no es claro si la encuesta realmente existe, si el presidente estaba ‘faroleando’ con su universo de encuestados, o si se usaron recursos públicos como los de las encuestas regulares que aplica el Estado.
Lo único cierto es el peligro que representa un presidente con voluntad de mentir con tanta franqueza durante el tramo final de un gobierno al que en general le ha ido bien pero que puede desbarrancarse por su ambición política desmedida, y por la megalomanía de su líder, a quien nadie en su corte se atreve a decirle que el rey está desnudo.
EL COMERCIO
A PERVERSA ESTADÍSTICA
Alienten a los compañeros
Por: Fernando Vivas Periodista
Sí creo que Alan García y el Apra encargaron una encuesta y que la hizo Idice, aunque su dueño Víctor Díaz dice que no. Pero se ha contradicho tanto, que su balbuceo otorga.
Los compañeros querían tomar el pulso nacional, a ver si nos hemos vuelto alérgicos o adictos al aprismo, a ver si cuando la alternancia democrática nos prive del compañero Alan el síndrome de abstinencia nos hace pedir a gritos aunque sea una dosis del compañero Javier Velásquez Quesquén, quien, por eso, alcanza un expectante 8% en ese sondeo, según reveló “La República” el 10/1/10.
Y creo, aunque no está demás investigar, que el estudio se ha financiado sin echar mano al erario nacional porque ahí sí que se armaba la grande. También creo que se hizo para consumo interno, sin prever que el compañero presidente se iría de boca en RPP. O sea, no creo que el aprismo pretenda, en el país de las encuestas, engañar a nadie con cifras de Idice, empresa desterrada de la Asociación Peruana de Empresas de Investigación de Mercados, sino engañarse románticamente a sí mismos.
Esta no sería una encuesta bamba, sino mística. Ni los 27 mil encuestados ni el 27% que cree que el Apra sí tiene chance en el 2011 ni el 8% que votaría por JVQ se ajustan a la metodología y a las proyecciones realistas de otras encuestas serias e independientes. Pero sí se ajustan a la mística de un gran partido que, en su último tramo de gobierno, necesita convencerse de que vale la pena pelear por la sucesión que otros sondeos alejan de su horizonte. Y el compañero Díaz, al ritmo de La Marsellesa, podría haber leído las cifras de tal modo que vea lo que ni Apoyo ni la PUCP ni la Universidad de Lima vieron. Y el compañero García se animó a hacer públicas algunas generalidades para, de paso que compartía la mística del partido con el pueblo, lanzar puyas a quienes lo miden hasta el hartazgo.
Y me atrevo a sugerir otra hipótesis: el engaño podría ser menos místico y más concreto e íntimo. Quizá algunos compañeros alentaron a Díaz a presentarle a García resultados auspiciosos como para que este se convenza de las posibilidades de sucesión aprista y deje de prometer a diestra y siniestra que no habrá farra electoral y que no cargará al ganador del 2011, cualquiera que sea, con el bulto del copamiento estatal.
A Fujimori le gustaban los focus groups y Montesinos le preparaba con Saúl Mankevich unos con truco para alentarlo a la reelección. No me extrañaría que García sea alentado, con cifras trucadas, a chambear para el partido y no para el país.
PALABRA DE NUESTRO BLOG:
Así han podido comprobar los dimes y diretes, las opiniones encontradas acerca de la famosa encuesta que, sin lugar a dudas, ha sacado roncha, ha sacado pica y ha provocado que todos, es decir todos, contra la encuesta revelada por el Presidente García.
Por siacaso, es conveniente preguntarnos ¿Qué pasa si es cierto? ¿Qué pasa si los peruanos quieren respaldar al APRA?
La familia peruana GONZALES SAMANIEGO quiere, con ustedes, contruir una lección de vida que nos sirva a todos para ser mejores en lo que nos gusta. Eso nada más: SER MEJORES.
martes, 12 de enero de 2010
LOS AMANTES IRLANDESES PELEARON POR PLATA
El año se inició con una singular pareja de amantes cuyas aventuras amorosas han dado la vuelta al mundo.
Ellos no se pelearon ni por enorme diferencia de edad, ni por los benditos celos, ni tampoco porque se vieron descubiertos...sino por PLATA, el vil metal.
De nada sirva analizar la famosa película "El Graduado" que lanza a la fama al actor Dustin Hoffman, sino la mente de una mujer madura que no soporto perder más de 60 mil euros, unos 240 mil nuevos soles peruanos.
La angurria, la ambición y y su desatado amor al dinero hace que ella pierda los papeles y se descubra su bien guardado secreto: Tenía un amante de 19 años.
Y lo más grave que en esa loco amor por la plata se trajó abajo a su marido el ahora ex Primer Ministro Irlandés.
Qué tragedia para esa familia. Qué complicado trance. Qué díficil será la vida para ellos.
Obviamente, nadie en Irlanda aún puede creer semejante escándalo, para todos es como si fuera un sueño erótico, porque la pareja de esposos era admirada por su trayectoria pública; sinembargo, la verdad de los hechos los ha colocado frente a frente a la más feroz carnicería mediática.
Les ofrecemos una breve crónica de los hechos:
Mrs. Robinson vive en Belfast
La esposa del ministro principal del Ulster, protagonista de un escándalo político-sexual, es famosa por su extremismo religioso y puritanismo
Ésta es una de esas raras veces en que la realidad supera a la ficción.
La verdadera Mrs. Robinson, la protagonista de la célebre película El graduado, vive en Belfast.
En la ficción, Anne Bancroft representa a una aburrida y madura ama de casa estadounidense que acaba cayendo en la tentación de la carne fresca.
El personaje real, es mucho más que eso: Iris Robinson es una devotísima cristiana protestante pentecostal y miembro del Tabernáculo Metropolitano de Belfast; es también la esposa del ministro principal de Irlanda del Norte, Peter Robinson; ella misma es diputada en Westminster y en la Asamblea del Úlster, y famosa por su fuerte personalidad y su tendencia a apelar a la Biblia para justificar su extremismo religioso y su puritanismo en las costumbres.
Él se asemeja algo más al tímido estudiante representado por Dustin Hoffman: es Kirk McCambley, 19 años en la época de su tórrido romance con una mujer que le lleva casi 40.
Es el hijo de un carnicero de un barrio lealista protestante del Este de Belfast que acabó trabando una fuerte amistad con Iris, una de sus clientas, hasta el punto de que, estando el carnicero en el lecho de muerte, ella se comprometió a velar por el chico.
Sus maternales desvelos acabaron convirtiéndoles en amantes.
Los burgueses ambientes de suburbio estadounidense de la película que Mike Nichols dirigió en 1967 son en esta versión de la vida real mucho más imaginativos.
Hay mucho más que sexo entre quienes podrían ser abuela y nieto.
Hay política, dinero, religión, tráfico de influencias y un trasfondo digno de que alguien vuelva a llevar esta historia a las pantallas: el ambiente endogámico, pacato, beato y sectario de la muchas veces tenebrosa pero al parecer también lujuriosa Irlanda del Norte, una tierra famosa sobre todo por el sectarismo, el odio, el fanatismo y la muerte.
Kirk McCambley quizás no sea un buen actor -o quizás sí, ¿quién sabe?-, pero no le falta presencia para dar el salto a la pantalla. Una publicación gay británica, Attitude, ha intentado sin éxito contactar con el apuesto amante de la señora Robinson para llevarle a la portada de la revista.
Hay algo más que oportunismo o pitorreo detrás de ese intento: es una manera de vengarse de una mujer que desde junio de 2008 está en la lista de cuentas pendientes de la comunidad gay anglo-irlandesa.
Porque la ardiente Iris Robinson es la misma que aquel verano, al día siguiente de que su marido fuera nombrado ministro principal de Irlanda del Norte y la misma semana en que un homosexual fue brutalmente apaleado en Belfast en un ataque homófobo, decidió ignorar las leyes británicas que protegen la no discriminación por razones de sexo y eligió refugiarse en la Biblia para condenar al homosexual.
"La homosexualidad es abominación", vociferó la evangelista a pies juntillas, apelando así a los versículos del Levítico que proclaman: "Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron; entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre". "No es Iris Robinson quien determina que la homosexualidad es una abominación, fue el Todopoderoso", terció Peter Robinson.
Pero en aquellos días Iris ya estaba enfrascada en su tórrido romance con el joven Kirk.
Y la madura esposa olvidó entonces que el Deuteronomio advierte: "Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada, los dos morirán; el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer". Todo político, como cualquier ciudadano, tiene derecho a una vida privada, a hacer de su capa un sayo.
Pero un político que apela a la religión para intentar imponer un modelo de comportamiento al conjunto de la ciudadanía, tiene que ser consecuente con ese credo. Y predicar con el ejemplo.
Y esta Iris Robinson es también la misma que, en plenas primarias para las últimas elecciones de EE UU, reprochó a Hillary Clinton que perdonara las infidelidades de su marido. "Ninguna mujer puede aceptar lo que ella toleró a su marido cuando era presidente. Sólo estaba pensando en el futuro de su propia carrera política", declaró.
"Iris Robinson es una hipócrita", ha proclamado estos días Peter Tatchell, uno de los más comprometidos activistas homosexuales en el Reino Unido.
Pero hay mucho más que hipocresía, adulterio u homofobia en las tribulaciones de la señora Robinson. Para comprender el impacto que el caso está teniendo en el Ulster hay que tener en cuenta la importancia que la religión tiene en esa sociedad. Peter Robinson no bebe alcohol por razones religiosas.
Iris se tomaba su vasito de vino de vez en cuando, pero acabó dejándolo porque le parecía que daba un mal ejemplo. En 10 años sólo han cenado una vez en un restaurante en Belfast. Pero, sobre todo, más aún que en el sexo y otros placeres hedonistas, el puritanismo alcanza su cúspide al tratar las cuestiones del dinero o la quiebra de la confianza depositada en una persona.
Para el bloguero Norn Iron, "aunque la moralidad sexual es importante, el sexo no es ni de lejos tan importante políticamente como el dinero" para los evangelistas protestantes.
A fin de cuentas, todo pecado puede ser perdonado si hay arrepentimiento y la atribulada Iris no sólo ha hecho acto público de contrición, sino que intentó suicidarse cuando en marzo del año pasado su marido lo descubrió todo.
Pero, ¿pueden los votantes del DUP, el partido que dirige Peter Robinson, pasar por alto los tufos económicos y de tráfico de influencias que se desprenden de todo el asunto? Eso está por ver.
Iris y Kirk se conocen desde que él, adolescente, ayudaba en la carnicería familiar.
Cuando el padre murió a principios de 2008, ella se comprometió a velar por él.
Se veían mucho y daban largos paseos juntos. Por lo que sea, esa tutela maternal derivó en romance. Y la madura Iris quiso convertir en provechoso empresario a aquel huérfano sin experiencia.
Un día, paseando por la rivera del río Lagan, en el sur de Belfast, vieron un viejo caserón de piedra que el Ayuntamiento quería convertir en café.
Como por azar, Iris Robinson tenía todas las claves para que el negocio acabara en manos de Kirk. Le consiguió el dinero: dos cheques equivalentes a 27.000 euros cada uno procedentes de sendos constructores amigos.
Y, siendo ella concejal del consistorio local, no fue difícil que éste le otorgara la licencia a su amante.
El problema es que Iris, diputada en Westminster y en la Asamblea de Irlanda del Norte además de concejal, nunca dio cuenta de sus intereses personales en esas operaciones.
No sólo sentimentales: también económicos. Se quedó con un 10% del dinero que consiguió para Kirk para saldar sus propias deudas. Y cuando rompieron peras tras varios meses como amantes, le exigió la devolución del dinero y quiso que la mitad fuera directamente a las arcas de su Iglesia. Los pecados de la carne se redimen rezando; los de la bolsa, no.
Ellos no se pelearon ni por enorme diferencia de edad, ni por los benditos celos, ni tampoco porque se vieron descubiertos...sino por PLATA, el vil metal.
De nada sirva analizar la famosa película "El Graduado" que lanza a la fama al actor Dustin Hoffman, sino la mente de una mujer madura que no soporto perder más de 60 mil euros, unos 240 mil nuevos soles peruanos.
La angurria, la ambición y y su desatado amor al dinero hace que ella pierda los papeles y se descubra su bien guardado secreto: Tenía un amante de 19 años.
Y lo más grave que en esa loco amor por la plata se trajó abajo a su marido el ahora ex Primer Ministro Irlandés.
Qué tragedia para esa familia. Qué complicado trance. Qué díficil será la vida para ellos.
Obviamente, nadie en Irlanda aún puede creer semejante escándalo, para todos es como si fuera un sueño erótico, porque la pareja de esposos era admirada por su trayectoria pública; sinembargo, la verdad de los hechos los ha colocado frente a frente a la más feroz carnicería mediática.
Les ofrecemos una breve crónica de los hechos:
Mrs. Robinson vive en Belfast
La esposa del ministro principal del Ulster, protagonista de un escándalo político-sexual, es famosa por su extremismo religioso y puritanismo
Ésta es una de esas raras veces en que la realidad supera a la ficción.
La verdadera Mrs. Robinson, la protagonista de la célebre película El graduado, vive en Belfast.
En la ficción, Anne Bancroft representa a una aburrida y madura ama de casa estadounidense que acaba cayendo en la tentación de la carne fresca.
El personaje real, es mucho más que eso: Iris Robinson es una devotísima cristiana protestante pentecostal y miembro del Tabernáculo Metropolitano de Belfast; es también la esposa del ministro principal de Irlanda del Norte, Peter Robinson; ella misma es diputada en Westminster y en la Asamblea del Úlster, y famosa por su fuerte personalidad y su tendencia a apelar a la Biblia para justificar su extremismo religioso y su puritanismo en las costumbres.
Él se asemeja algo más al tímido estudiante representado por Dustin Hoffman: es Kirk McCambley, 19 años en la época de su tórrido romance con una mujer que le lleva casi 40.
Es el hijo de un carnicero de un barrio lealista protestante del Este de Belfast que acabó trabando una fuerte amistad con Iris, una de sus clientas, hasta el punto de que, estando el carnicero en el lecho de muerte, ella se comprometió a velar por el chico.
Sus maternales desvelos acabaron convirtiéndoles en amantes.
Los burgueses ambientes de suburbio estadounidense de la película que Mike Nichols dirigió en 1967 son en esta versión de la vida real mucho más imaginativos.
Hay mucho más que sexo entre quienes podrían ser abuela y nieto.
Hay política, dinero, religión, tráfico de influencias y un trasfondo digno de que alguien vuelva a llevar esta historia a las pantallas: el ambiente endogámico, pacato, beato y sectario de la muchas veces tenebrosa pero al parecer también lujuriosa Irlanda del Norte, una tierra famosa sobre todo por el sectarismo, el odio, el fanatismo y la muerte.
Kirk McCambley quizás no sea un buen actor -o quizás sí, ¿quién sabe?-, pero no le falta presencia para dar el salto a la pantalla. Una publicación gay británica, Attitude, ha intentado sin éxito contactar con el apuesto amante de la señora Robinson para llevarle a la portada de la revista.
Hay algo más que oportunismo o pitorreo detrás de ese intento: es una manera de vengarse de una mujer que desde junio de 2008 está en la lista de cuentas pendientes de la comunidad gay anglo-irlandesa.
Porque la ardiente Iris Robinson es la misma que aquel verano, al día siguiente de que su marido fuera nombrado ministro principal de Irlanda del Norte y la misma semana en que un homosexual fue brutalmente apaleado en Belfast en un ataque homófobo, decidió ignorar las leyes británicas que protegen la no discriminación por razones de sexo y eligió refugiarse en la Biblia para condenar al homosexual.
"La homosexualidad es abominación", vociferó la evangelista a pies juntillas, apelando así a los versículos del Levítico que proclaman: "Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron; entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre". "No es Iris Robinson quien determina que la homosexualidad es una abominación, fue el Todopoderoso", terció Peter Robinson.
Pero en aquellos días Iris ya estaba enfrascada en su tórrido romance con el joven Kirk.
Y la madura esposa olvidó entonces que el Deuteronomio advierte: "Si se encuentra a un hombre acostado con una mujer casada, los dos morirán; el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer". Todo político, como cualquier ciudadano, tiene derecho a una vida privada, a hacer de su capa un sayo.
Pero un político que apela a la religión para intentar imponer un modelo de comportamiento al conjunto de la ciudadanía, tiene que ser consecuente con ese credo. Y predicar con el ejemplo.
Y esta Iris Robinson es también la misma que, en plenas primarias para las últimas elecciones de EE UU, reprochó a Hillary Clinton que perdonara las infidelidades de su marido. "Ninguna mujer puede aceptar lo que ella toleró a su marido cuando era presidente. Sólo estaba pensando en el futuro de su propia carrera política", declaró.
"Iris Robinson es una hipócrita", ha proclamado estos días Peter Tatchell, uno de los más comprometidos activistas homosexuales en el Reino Unido.
Pero hay mucho más que hipocresía, adulterio u homofobia en las tribulaciones de la señora Robinson. Para comprender el impacto que el caso está teniendo en el Ulster hay que tener en cuenta la importancia que la religión tiene en esa sociedad. Peter Robinson no bebe alcohol por razones religiosas.
Iris se tomaba su vasito de vino de vez en cuando, pero acabó dejándolo porque le parecía que daba un mal ejemplo. En 10 años sólo han cenado una vez en un restaurante en Belfast. Pero, sobre todo, más aún que en el sexo y otros placeres hedonistas, el puritanismo alcanza su cúspide al tratar las cuestiones del dinero o la quiebra de la confianza depositada en una persona.
Para el bloguero Norn Iron, "aunque la moralidad sexual es importante, el sexo no es ni de lejos tan importante políticamente como el dinero" para los evangelistas protestantes.
A fin de cuentas, todo pecado puede ser perdonado si hay arrepentimiento y la atribulada Iris no sólo ha hecho acto público de contrición, sino que intentó suicidarse cuando en marzo del año pasado su marido lo descubrió todo.
Pero, ¿pueden los votantes del DUP, el partido que dirige Peter Robinson, pasar por alto los tufos económicos y de tráfico de influencias que se desprenden de todo el asunto? Eso está por ver.
Iris y Kirk se conocen desde que él, adolescente, ayudaba en la carnicería familiar.
Cuando el padre murió a principios de 2008, ella se comprometió a velar por él.
Se veían mucho y daban largos paseos juntos. Por lo que sea, esa tutela maternal derivó en romance. Y la madura Iris quiso convertir en provechoso empresario a aquel huérfano sin experiencia.
Un día, paseando por la rivera del río Lagan, en el sur de Belfast, vieron un viejo caserón de piedra que el Ayuntamiento quería convertir en café.
Como por azar, Iris Robinson tenía todas las claves para que el negocio acabara en manos de Kirk. Le consiguió el dinero: dos cheques equivalentes a 27.000 euros cada uno procedentes de sendos constructores amigos.
Y, siendo ella concejal del consistorio local, no fue difícil que éste le otorgara la licencia a su amante.
El problema es que Iris, diputada en Westminster y en la Asamblea de Irlanda del Norte además de concejal, nunca dio cuenta de sus intereses personales en esas operaciones.
No sólo sentimentales: también económicos. Se quedó con un 10% del dinero que consiguió para Kirk para saldar sus propias deudas. Y cuando rompieron peras tras varios meses como amantes, le exigió la devolución del dinero y quiso que la mitad fuera directamente a las arcas de su Iglesia. Los pecados de la carne se redimen rezando; los de la bolsa, no.
lunes, 11 de enero de 2010
MARIO VARGAS LLOSA ¿LEGALIZAR LA MARIHUANA?
Hablar en voz alta de uno de los flagelos de la humanidad como es la droga, en todas sus especies, es simplemente poner en blanco y negro el efecto destructivo del cerebro humano y, por ende, de la destrucción de aquellos que la consumen.
Se han escrito cientos de miles de libros sobre las razones qué conducen al consumo y también se ha escrito acerca de la manera de combatir, precisamente, ese consumo.
Nuestro crédito literario, Mario Vargas Llosa, ha planteado que en el Perú se legalize la marihuana ante el avance incontenible de las mafias de la droga. Obviamente, que es un gran debate que apunta a preguntarnos ¿Aceptarán? ¿Recibirá el respaldo necesario?
Previamente, debemos reflexionar sobre su planteamiento:
Vargas Llosa pide descriminalizar el consumo
Hace algún tiempo escuché al presidente de México, Felipe Calderón, explicar a un grupo reducido de personas, qué lo llevó hace tres años a declarar la guerra total al narcotráfico, involucrando en ella al Ejército. Esta guerra, feroz, ha dejado ya más de quince mil muertos, incontables heridos y daños materiales enormes.
El panorama que el presidente Calderón trazó era espeluznante. Los cárteles se habían infiltrado como una hidra en todos los organismos del Estado y los sofocaban, corrompían, paralizaban o los ponían a su servicio.
Contaban para ello con una formidable maquinaria económica, que les permitía pagar a funcionarios, policías y políticos mejores salarios que la administración pública y una infraestructura de terror capaz de liquidar a cualquiera, no importa cuán protegido estuviera. Dio algunos ejemplos de casos donde se comprobó que los candidatos finalistas de concursos para proveer vacantes en cargos oficiales importantes relativos a la seguridad habían sido previamente seleccionados por la mafia.
La conclusión era simple: si el gobierno no actuaba de inmediato y con la máxima energía México corría el riesgo de convertirse en poco tiempo en un narcoestado. La decisión de incorporar al Ejército, explicó, no fue fácil, pero no había alternativa: era un cuerpo preparado para pelear y relativamente intocado por el largo brazo corruptor de los cárteles.
¿Esperaba el presidente Calderón una reacción tan brutal de las mafias? ¿Sospechaba que el narcotráfico estuviera equipado con un armamento tan mortífero y un sistema de comunicaciones tan avanzado que le permitiera contraatacar con tanta eficacia a las Fuerzas Armadas? Respondió que nadie podía haber previsto semejante desarrollo de la capacidad bélica de los narcos. Estos iban siendo golpeados, pero, había que aceptarlo, la guerra duraría y en el camino quedarían por desgracia muchas víctimas.
Esta política de Felipe Calderón que, al comienzo, fue popular, ha ido perdiendo respaldo a medida que las ciudades mexicanas se llenaban de muertos y heridos y la violencia alcanzaba indescriptibles manifestaciones de horror. Desde entonces, las críticas han aumentado y las encuestas de opinión indican que ahora una mayoría de mexicanos es pesimista sobre el desenlace y condena esta guerra.
Los argumentos de los críticos son, principalmente, los siguientes: no se declaran guerras que no se pueden ganar. El resultado de movilizar al Ejército en un tipo de contienda para la que no ha sido preparado tendrá el efecto perverso de contaminar a las Fuerzas Armadas con la corrupción y dará a los cárteles la posibilidad de instrumentalizar también a los militares para sus fines.
Al narcotráfico no se le debe enfrentar de manera abierta y a plena luz, como a un país enemigo: hay que combatirlo como él actúa, en las sombras, con cuerpos de seguridad sigilosos y especializados, lo que es tarea policial.
Muchos de estos críticos no dicen lo que de veras piensan, porque se trata de algo indecible: que es absurdo declarar una guerra que los cárteles de la droga ya ganaron. Que ellos están aquí para quedarse. Que, no importa cuántos capos y forajidos caigan muertos o presos ni cuántos alijos de cocaína se capturen, la situación solo empeorará.
A los narcos caídos los reemplazarán otros, más jóvenes, más poderosos, mejor armados, más numerosos, que mantendrán operativa una industria que no ha hecho más que extenderse por el mundo desde hace décadas, sin que los reveses que recibe la hieran de manera significativa.
Esta verdad vale no solo para México sino para buena parte de los países latinoamericanos. En algunos, como en Colombia, Bolivia y el Perú avanza a ojos vista y en otros como Chile y Uruguay de manera más lenta. Pero se trata de un proceso irresistible que, pese a las vertiginosas sumas de recursos y esfuerzos que se invierten en combatirlo, sigue allí, vigoroso, adaptándose a las nuevas circunstancias, sorteando los obstáculos que se le oponen con una rapidez notable, y sirviéndose de las nuevas tecnologías y de la globalización como lo hacen las más desarrolladas transnacionales del mundo.
El problema no es policial sino económico. Hay un mercado para las drogas que crece de manera imparable, tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, y la industria del narcotráfico lo alimenta porque le rinde pingües ganancias. Las victorias que la lucha contra las drogas puede mostrar son insignificantes comparadas con el número de consumidores en los cinco continentes.
Y afecta a todas las clases sociales. Los efectos son tan dañinos en la salud como en las instituciones. Y a las democracias del Tercer Mundo, como un cáncer, las va minando.
¿No hay, pues, solución? ¿Estamos condenados a vivir más tarde o más temprano, con narcoestados como el que ha querido impedir el presidente Felipe Calderón? La hay. Consiste en descriminalizar el consumo de drogas mediante un acuerdo de países consumidores y países productores, tal como vienen sosteniendo “The Economist” y buen número de juristas, profesores, sociólogos y científicos en muchos países del mundo sin ser escuchados.
En febrero del 2009, una Comisión sobre Drogas y Democracia creada por tres ex presidentes, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, propuso la descriminalización de la marihuana y una política que privilegie la prevención sobre la represión. Estos son indicios alentadores.
La legalización entraña peligros, desde luego. Y, por eso, debe ser acompañada de un redireccionamiento de las enormes sumas que hoy día se invierten en la represión, destinándolas a campañas educativas y políticas de rehabilitación e información como las que, en lo relativo al tabaco, han dado tan buenos resultados.
El argumento según el cual la legalización atizaría el consumo como un incendio, sobre todo entre los jóvenes y niños, es válido, sin duda. Pero lo probable es que se trate de un fenómeno pasajero y contenible si se lo contrarresta con campañas efectivas de prevención. De hecho, en países como Holanda donde se han dado pasos permisivos en el consumo de las drogas, el incremento ha sido fugaz y luego de un cierto tiempo se ha estabilizado. En Portugal, según un estudio del CATO Institute, el consumo disminuyó después que se descriminalizara la posesión de drogas para uso personal.
¿Por qué los gobiernos, que día a día comprueban lo costosa e inútil que es la política represiva, se niegan a considerar la descriminalización y a hacer estudios con participación de científicos, trabajadores sociales, jueces y agencias especializadas sobre los logros y consecuencias que ella traería? Porque, como lo explicó hace 20 años Milton Friedman, quien se adelantó a advertir la magnitud que alcanzaría el problema si no se lo resolvía a tiempo y a sugerir la legalización, intereses poderosos lo impiden. No solo quienes se oponen a ella por razones de principio.
El obstáculo mayor son los organismos y personas que viven de la represión de las drogas, y que, como es natural, defienden con uñas y dientes su fuente de trabajo. No son razones éticas, religiosas o políticas sino el crudo interés el obstáculo mayor para acabar con la arrolladora criminalidad asociada al narcotráfico, la mayor amenaza para la democracia en América Latina, más aún que el populismo autoritario de Hugo Chávez y sus satélites.
Lo que ocurre en México es trágico y anuncia lo que empezarán a vivir tarde o temprano los países que se empeñen en librar una guerra ya perdida contra ese otro Estado que ha ido surgiendo delante de nuestras narices sin que quisiéramos verlo.
Se han escrito cientos de miles de libros sobre las razones qué conducen al consumo y también se ha escrito acerca de la manera de combatir, precisamente, ese consumo.
Nuestro crédito literario, Mario Vargas Llosa, ha planteado que en el Perú se legalize la marihuana ante el avance incontenible de las mafias de la droga. Obviamente, que es un gran debate que apunta a preguntarnos ¿Aceptarán? ¿Recibirá el respaldo necesario?
Previamente, debemos reflexionar sobre su planteamiento:
Vargas Llosa pide descriminalizar el consumo
Hace algún tiempo escuché al presidente de México, Felipe Calderón, explicar a un grupo reducido de personas, qué lo llevó hace tres años a declarar la guerra total al narcotráfico, involucrando en ella al Ejército. Esta guerra, feroz, ha dejado ya más de quince mil muertos, incontables heridos y daños materiales enormes.
El panorama que el presidente Calderón trazó era espeluznante. Los cárteles se habían infiltrado como una hidra en todos los organismos del Estado y los sofocaban, corrompían, paralizaban o los ponían a su servicio.
Contaban para ello con una formidable maquinaria económica, que les permitía pagar a funcionarios, policías y políticos mejores salarios que la administración pública y una infraestructura de terror capaz de liquidar a cualquiera, no importa cuán protegido estuviera. Dio algunos ejemplos de casos donde se comprobó que los candidatos finalistas de concursos para proveer vacantes en cargos oficiales importantes relativos a la seguridad habían sido previamente seleccionados por la mafia.
La conclusión era simple: si el gobierno no actuaba de inmediato y con la máxima energía México corría el riesgo de convertirse en poco tiempo en un narcoestado. La decisión de incorporar al Ejército, explicó, no fue fácil, pero no había alternativa: era un cuerpo preparado para pelear y relativamente intocado por el largo brazo corruptor de los cárteles.
¿Esperaba el presidente Calderón una reacción tan brutal de las mafias? ¿Sospechaba que el narcotráfico estuviera equipado con un armamento tan mortífero y un sistema de comunicaciones tan avanzado que le permitiera contraatacar con tanta eficacia a las Fuerzas Armadas? Respondió que nadie podía haber previsto semejante desarrollo de la capacidad bélica de los narcos. Estos iban siendo golpeados, pero, había que aceptarlo, la guerra duraría y en el camino quedarían por desgracia muchas víctimas.
Esta política de Felipe Calderón que, al comienzo, fue popular, ha ido perdiendo respaldo a medida que las ciudades mexicanas se llenaban de muertos y heridos y la violencia alcanzaba indescriptibles manifestaciones de horror. Desde entonces, las críticas han aumentado y las encuestas de opinión indican que ahora una mayoría de mexicanos es pesimista sobre el desenlace y condena esta guerra.
Los argumentos de los críticos son, principalmente, los siguientes: no se declaran guerras que no se pueden ganar. El resultado de movilizar al Ejército en un tipo de contienda para la que no ha sido preparado tendrá el efecto perverso de contaminar a las Fuerzas Armadas con la corrupción y dará a los cárteles la posibilidad de instrumentalizar también a los militares para sus fines.
Al narcotráfico no se le debe enfrentar de manera abierta y a plena luz, como a un país enemigo: hay que combatirlo como él actúa, en las sombras, con cuerpos de seguridad sigilosos y especializados, lo que es tarea policial.
Muchos de estos críticos no dicen lo que de veras piensan, porque se trata de algo indecible: que es absurdo declarar una guerra que los cárteles de la droga ya ganaron. Que ellos están aquí para quedarse. Que, no importa cuántos capos y forajidos caigan muertos o presos ni cuántos alijos de cocaína se capturen, la situación solo empeorará.
A los narcos caídos los reemplazarán otros, más jóvenes, más poderosos, mejor armados, más numerosos, que mantendrán operativa una industria que no ha hecho más que extenderse por el mundo desde hace décadas, sin que los reveses que recibe la hieran de manera significativa.
Esta verdad vale no solo para México sino para buena parte de los países latinoamericanos. En algunos, como en Colombia, Bolivia y el Perú avanza a ojos vista y en otros como Chile y Uruguay de manera más lenta. Pero se trata de un proceso irresistible que, pese a las vertiginosas sumas de recursos y esfuerzos que se invierten en combatirlo, sigue allí, vigoroso, adaptándose a las nuevas circunstancias, sorteando los obstáculos que se le oponen con una rapidez notable, y sirviéndose de las nuevas tecnologías y de la globalización como lo hacen las más desarrolladas transnacionales del mundo.
El problema no es policial sino económico. Hay un mercado para las drogas que crece de manera imparable, tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, y la industria del narcotráfico lo alimenta porque le rinde pingües ganancias. Las victorias que la lucha contra las drogas puede mostrar son insignificantes comparadas con el número de consumidores en los cinco continentes.
Y afecta a todas las clases sociales. Los efectos son tan dañinos en la salud como en las instituciones. Y a las democracias del Tercer Mundo, como un cáncer, las va minando.
¿No hay, pues, solución? ¿Estamos condenados a vivir más tarde o más temprano, con narcoestados como el que ha querido impedir el presidente Felipe Calderón? La hay. Consiste en descriminalizar el consumo de drogas mediante un acuerdo de países consumidores y países productores, tal como vienen sosteniendo “The Economist” y buen número de juristas, profesores, sociólogos y científicos en muchos países del mundo sin ser escuchados.
En febrero del 2009, una Comisión sobre Drogas y Democracia creada por tres ex presidentes, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, propuso la descriminalización de la marihuana y una política que privilegie la prevención sobre la represión. Estos son indicios alentadores.
La legalización entraña peligros, desde luego. Y, por eso, debe ser acompañada de un redireccionamiento de las enormes sumas que hoy día se invierten en la represión, destinándolas a campañas educativas y políticas de rehabilitación e información como las que, en lo relativo al tabaco, han dado tan buenos resultados.
El argumento según el cual la legalización atizaría el consumo como un incendio, sobre todo entre los jóvenes y niños, es válido, sin duda. Pero lo probable es que se trate de un fenómeno pasajero y contenible si se lo contrarresta con campañas efectivas de prevención. De hecho, en países como Holanda donde se han dado pasos permisivos en el consumo de las drogas, el incremento ha sido fugaz y luego de un cierto tiempo se ha estabilizado. En Portugal, según un estudio del CATO Institute, el consumo disminuyó después que se descriminalizara la posesión de drogas para uso personal.
¿Por qué los gobiernos, que día a día comprueban lo costosa e inútil que es la política represiva, se niegan a considerar la descriminalización y a hacer estudios con participación de científicos, trabajadores sociales, jueces y agencias especializadas sobre los logros y consecuencias que ella traería? Porque, como lo explicó hace 20 años Milton Friedman, quien se adelantó a advertir la magnitud que alcanzaría el problema si no se lo resolvía a tiempo y a sugerir la legalización, intereses poderosos lo impiden. No solo quienes se oponen a ella por razones de principio.
El obstáculo mayor son los organismos y personas que viven de la represión de las drogas, y que, como es natural, defienden con uñas y dientes su fuente de trabajo. No son razones éticas, religiosas o políticas sino el crudo interés el obstáculo mayor para acabar con la arrolladora criminalidad asociada al narcotráfico, la mayor amenaza para la democracia en América Latina, más aún que el populismo autoritario de Hugo Chávez y sus satélites.
Lo que ocurre en México es trágico y anuncia lo que empezarán a vivir tarde o temprano los países que se empeñen en librar una guerra ya perdida contra ese otro Estado que ha ido surgiendo delante de nuestras narices sin que quisiéramos verlo.
MARIO VARGAS LLOSA EN CHILE ¿Gana Piñera?
La visita de unos días a Santiago de Chile de nuestro escritor Mario Vargas Llosa es todo un espaldarazo a la candidatura de Sebastían Piñera en la segunda vuelta electoral por la presidencia chilena que se realiza el domingo que se avecina.
Como es natural, Vargas Llosa, por su fama y prestigio, ha despertado el vivo interés de la prensa chilena, que se desata en elogios a una de las personalidades vivas más importantes de nuestro Perú.
Es por eso que le ofrecemos la entrevista que le han hecho a Vargas Llosa y que responde a preguntas variadas sobre el acontecer de hoy:
Mario Vargas Llosa y su apoyo al candidato de la Coalición por el Cambio
"El triunfo de Piñera va a ser un hito en América Latina"
El escritor e intelectual peruano vino por seis días a Chile y se aloja en la casa del candidato. Dice que la eventual victoria de Piñera el próximo domingo mostrará a una derecha moderna y liberal y permitirá a los latinoamericanos darse cuenta de que un empresario honesto no es "un enemigo de los pobres", sino "una contribución al desarrollo".
Mario Vargas Llosa tiene reservada -para él y su esposa Patricia- una habitación ubicada al final de uno de los pasillos de la casa de Sebastián Piñera.
Su dormitorio está en el primer piso y da a una pequeña terraza. Ahí se detiene un momento el escritor e intelectual peruano de 73 años para quitarse la chaqueta -manteniendo siempre su indefectible corbata- antes de salir a los patios.
En el lugar aún no están ni Piñera ni Cecilia Morel. Tampoco sus hijos. Todo está en silencio. Así que extrañamente Vargas Llosa está de "dueño de casa".
El candidato no sólo lo invitó a Chile al seminario "Conversaciones sobre libertad y futuro", sino también a alojar en su casa del barrio San Damián, en Las Condes. Mario -como lo llama con soltura Piñera- se queda seis días. Desde el jueves hasta el próximo martes.
Es viernes al mediodía. La noche anterior participó de una masiva cena en la que él fue, aunque lo niegue, el centro de atención. Ahora acaba de volver del seminario en la Biblioteca Nacional. En el escenario estuvo junto a Piñera, al novelista Roberto Ampuero y a sus amigos, el escritor Jorge Edwards y el economista David Gallagher.
De ambos habla con admiración y cariño sentado en la terraza de los Piñera Morel. Sobre Edwards, quien anunció hace unos días que tras años de votar por la Concertación ahora lo hará por Piñera, dice: "Es más que un amigo, es casi un hermano desde hace 40 y tantos años". De Gallagher afirma que "es un caso misterioso. Había hecho una carrera literaria brillante y de la noche a la mañana se convierte en uno de los economistas más destacados".
Vargas Llosa llegó a Santiago para apoyar sin ambages la candidatura piñerista, a días de la segunda vuelta, y también fue invitado por la Presidenta Bachelet a la inauguración del Museo de la Memoria.
Él alguna vez también fue candidato presidencial, el año 1990. Y, pese a obtener la más alta votación en primera vuelta, perdió en el balotaje frente a Alberto Fujimori. "Ese riesgo creo que está conjurado con Sebastián porque lo he visto con mi libro 'El pez en el agua' bajo el brazo... va a saber lo que no se puede hacer en una campaña electoral", dice soltando una carcajada.
-Jorge Edwards dijo en el coloquio que la gente acostumbra a pensar que un intelectual debe ser de izquierda y él desmintió esa premisa. Pero de algún modo siempre se habla de que el monopolio de la cultura ha estado en la izquierda...
-Yo estoy en contra de todos los monopolios. Los liberales no creemos en los monopolios, creemos que traen siempre corrupción, empobrecimiento y mediocridad. Pero sí es verdad que en la era moderna, por diversas razones, la izquierda ha atraído mucho más que la derecha a creadores e intelectuales, sobre todo en el Tercer Mundo. Una de las razones es que los políticos de derecha no tenían ninguna preocupación de tipo cultural. Por otra parte, la izquierda ha creado una infraestructura tal que, consciente o inconscientemente, atrae a muchos intelectuales y escritores porque es el camino del reconocimiento y del éxito. No ser de izquierda en América Latina obliga al escritor a estar en una lucha para responder a las calumnias con que es inmediatamente satanizado.
-¿Y cómo se explica que Edwards y Roberto Ampuero, tras apoyar a la centroizquierda, ahora apoyen a Piñera?
-Porque son intelectuales lúcidos, honestos, que han sido capaces de reconocer los errores. Era muy difícil a fines de los años 50, cuando la revolución cubana triunfaba, no sentir una gran simpatía por ella. Pero a partir de los años 60, en mi caso, hubo síntomas que a muchos nos llevaron a ir revisando esas posiciones.
-¿Cómo siente que ha evolucionado la derecha chilena?
-El caso de Chile es muy interesante porque, tras la caída de la dictadura de Pinochet, hay una actitud de gran sensatez prácticamente en todo el cuerpo político, de la derecha a la izquierda, de comunistas a conservadores. En ese sentido, creo que es muy importante el triunfo de Sebastián. Es una manera de mostrar a una derecha moderna, democrática y liberal, que no puede identificarse con la derecha militarista, golpista, antidemocrática.
-¿Quién es Piñera para usted?
-Yo lo conozco hace muchos años. Creo que es un hombre profundamente democrático y un liberal en el mejor sentido de la palabra. Es muy significativo que en un país latinoamericano un empresario -que generalmente ha sido una figura satanizada- hoy en día sea popular y sea, de una manera casi segura, el nuevo presidente de Chile.
-Ese rol de empresario sigue siendo uno de los puntos en los cuales la Concertación centra sus críticas.
-No para los votantes. La voz definitiva la llevan los votantes. El triunfo de Piñera va a marcar un hito en la historia de la democracia latinoamericana.
-¿Por qué lo dice?
-Porque los latinoamericanos empezarán a entender que los empresarios no son los enemigos de los pobres, que si son honestos y han tenido logros en buena ley, pueden prestar una contribución de primer orden al desarrollo también en el campo político.
-La Presidenta Bachelet tiene un alto grado de popularidad que, sin embargo, no se traspasó a Frei en primera vuelta.
-Creo que hay una cierta sabiduría en el electorado. Por una parte, premia a la primera Presidenta de Chile, que ha tenido un desempeño competente, y la despide con un alto índice de popularidad. Al mismo tiempo, hace una diferencia muy clara sobre lo que representa un nuevo gobierno de la Concertación. Ha habido una pérdida de energía, de vitalidad. ¿Cómo se explica el fenómeno de Enríquez-Ominami sin ese desencanto?
-¿Cómo visualiza un eventual gobierno de Piñera en el contexto internacional? ¿Lo ve como un posible opositor a Chávez, por ejemplo?
-Sí. Yo creo que lo que representa es anti-Chávez. Representa la democracia, la libertad, la alternancia en el poder.
-¿Y con qué países o mandatarios Piñera debería interactuar activamente?
-En América Latina hay gobiernos democráticos, empezando por el Perú. Un país que es la bestia negra de Chávez es el de Colombia. Son clarísimos gobiernos con los que un mandato de Piñera tendría que colaborar. Y después hay países muy interesantes en América Latina: el caso de Brasil, de Uruguay, donde gobiernos de izquierda están haciendo una política que no es nada de izquierda.
-El primer país que nombró fue Perú...
-Estoy nombrándolo porque ustedes saben que hay una gran inversión chilena en el Perú, que ha creado empresas, trabajo, y que es muy bien recibida. Afortunadamente, ahora comienzan a haber inversiones peruanas importantes en Chile. Esa es la buena política. A medida que crean intereses comunes, las susceptibilidades y las desconfianzas van cediendo.
-En ese contexto, ¿cuál es su mirada ante la demanda peruana ante La Haya?
-Ese tema está donde debe estar. Lamento que no hubiera sido posible un acuerdo a través de negociaciones bilaterales. Hubiera sido lo ideal. Pero no fue posible. Ahora está en una instancia que tanto el Perú como Chile respetan y que se han comprometido a acatar. Mientras tanto, sigamos colaborando y no echemos más aceite a la hoguera.
La OEA: "Organismo ineficiente e inútil"América Latina
-Fidel Castro se ha mantenido por años en el poder, pese a la oposición de sectores de la comunidad internacional. Usted ha dicho que Chávez va en camino de convertir a Venezuela en una nueva "dictadura comunista". ¿Cree que se eternizará en el poder al estilo de Castro, sin que haya forma de evitarlo desde el exterior?
-Yo creo que no hay que alentar ese pesimismo. Mire, yo he estado en Venezuela. Y veo que hay una resistencia muy fuerte y muy valiente. Es verdad que está dividida y tendría mucha más fuerza si tuviera un líder. Pero hoy en día hay una mayoría de venezolanos que no quiere a Chávez, que no quiere al régimen. Si hubiese elecciones libres sería derrotado.
-¿Y qué puede hacer la comunidad internacional frente al tema?
-La comunidad democrática debe apoyar a quienes en Venezuela están luchando con gran coraje y riesgo para que Venezuela vuelva a ser una democracia. Chávez no sólo es un aspirante a dictador, es aspirante a ser un caudillo latinoamericano. Su sueño bolivariano es un sueño delirante, megalómano y absurdo. El caso de Cuba es un caso muy trágico porque ahí sí que la dictadura da la impresión que ha esterilizado el espíritu de resistencia en un enorme sector de la población.
-¿Cómo analiza el rol de la OEA en este contexto?
-Si hay un organismo en América Latina que es ineficiente, inútil y, a ratos, hasta peligroso por su ineficiencia es la OEA. Creo que la OEA es un organismo que debe ser radicalmente transformado si queremos que sirva. En la actualidad no sirve, es un organismo que cuesta dinero, al que le dedicamos recursos, y simplemente no sirve. Además tiene esa perversa facultad de volver inútiles a sus secretarios generales.
-¿Cómo ve la gestión de la OEA comandada por José Miguel Insulza en el caso de Honduras?
-Se ha visto su inutilidad también en el caso de Honduras. La OEA nunca presentó facilidades mínimas. Finalmente, fue el ex presidente Óscar Arias el que dio una fórmula más o menos sensata y operativa para poder salir del impasse. Ese caso es complejo, ya que hay detrás un proceso que es de defensa de la democracia contra alguien (Manuel Zelaya) que, desde dentro, quería destruirla, siguiendo el ejemplo de Chávez. Ahora deja de serlo en el momento en que los militares intervienen y a un presidente legítimamente constituido lo sacan y lo botan del país. Eso ya no es aceptable, desde luego.
-Usted se ha referido en términos positivos al gobierno de Álvaro Uribe en Colombia, pero ha sido un duro crítico frente a su intento de volver a reelegirse.
-Sí, yo lo lamento mucho. Yo creo que hay un principio democrático: uno no puede cambiar las reglas de juego para que le favorezcan. Si uno sube al poder con unas determinadas reglas del juego, los cambios se pueden hacer para el futuro y a través de mecanismos institucionales.
"Fui adversario radical de Alan García... hoy defiendo su segundo gobierno"Perú hoy
-Usted fue un claro opositor de Alan García en su primer período. Sin embargo, hoy da señales de apoyo a su mandato...
-Yo fui un adversario radical de Alan García en su primer gobierno y soy una persona que defiende su segundo gobierno porque no es el mismo Alan García de entonces. Hoy día es un gobernante convencido de que es muy importante la disciplina fiscal, que la inflación es una catástrofe para los pobres, que deben abrirse mercados, alentarse la inversión e integrar al Perú al mundo.
-¿Cuál es el balance que hace del gobierno de quien fue su adversario en las urnas, Alberto Fujimori? ¿Ve luces y sombras?
-Catastrófico. Luces no veo ninguna. Fue un gobierno absolutamente catastrófico en el que el saqueo de los recursos públicos por el dictador y sus acólitos fue el más grave de la historia del Perú. Nunca se ha robado tanto en toda la historia del Perú como en el gobierno de Fujimori. La corrupción llegó a unos extremos verdaderamente vertiginosos en esos años. A ello se suman los abusos a los derechos humanos. Bueno, acaba de ser condenado a 25 años de cárcel por esos crímenes.
-¿Cuál es su opinión sobre ese juicio?
-Es un juicio ejemplar para América Latina, para el mundo. Se ha hecho a través de tribunales civiles, dándoles todos los derechos a la defensa y al acusado, con observadores internacionales que unánimemente han reconocido el carácter transparente del juicio. Es un precedente muy importante.
-¿Por qué cree que el fujimorismo sigue teniendo 20% de intención de voto en algunas encuestas?
-Porque hay muchísimo dinero robado que se usa todavía en publicidad. Por otra parte, la cultura democrática del país no es tan profunda como para rechazarlo. Y no habría sido posible la dictadura si en un momento dado no hubiera sido popular. Esa es la triste historia: las dictaduras no son tan impopulares como quisiéramos. Los dictadores dejan esa especie de imagen mentirosa de que el hombre fuerte está mejor preparado para resolver los problemas que un gobierno democrático.
-¿Se imagina cómo habría sido un gobierno de Mario Vargas Llosa si hubiese derrotado a Fujimori?
-Habría sido un gobierno mejor que el de Fujimori sin ninguna duda, no habría robado.
-¿Ha pensado volver a la política?
-A la política profesional no, soy una persona claramente inadaptada para ese ejercicio político, creo haberlo demostrado con creces.
"El libro que cambió mi vida"Pensadores
-En la revista Foreign Policy apareció usted como uno de los grandes pensadores globales. Y lo identifican como alguien que "desafió la ficción de la utopía socialista. ¿Se siente cómodo con esa definición?
-Es una de las cosas sobre las que he escrito mucho. Estoy a favor de la ficción, pero creo que hay ficciones benignas y malignas. Las ficciones literarias son benignas, enriquecen extraordinariamente la vida, la lucidez de las personas, el espíritu cívico. Pero hay también las ficciones malignas, que son las que no se presentan como ficciones, sino como ciencia objetiva. Las utopías sociales y políticas son eso: ficciones con un gran poder de persuasión de verdad, que nublan la visión de la realidad y precipitan a cosas tan espantosas como el fanatismo.
-Usted se ha mantenido por décadas como un referente político y cultural. ¿Cómo diría que se mantiene vigente?
-Creo que nunca lo planeé, pero he terminado siendo una especie de ciudadano del mundo. En todas partes me siento en mi casa. Pasó entre tres o cuatro meses en Perú y el resto del tiempo en Estados Unidos o en América Latina. Me interesa todo lo que ocurre a mi alrededor, todo lo que ocurre en mi tiempo. Creo que los años no me han hecho perder la curiosidad. Mi trabajo tiene que ver fundamentalmente con la literatura, pero nunca he entendido la literatura como algo separado de una cierta actividad cívica.
-En su juventud era gran admirador de Jean Paul Sartre. ¿A quién admira hoy?
-Pues entre pensadores, Isaiah Berlin. Karl Popper. He aprendido muchísimo con él. "La sociedad abierta y sus enemigos" es un libro que me cambió la vida, realmente. También otros como Raymond Aron, Octavio Paz, o Jean Francois Revel, un gran ensayista que leía con gran admiración. Y, además, un gran amigo. Es uno de los intelectuales europeos que mejor entendió a América Latina, que nunca se dejó cegar por los mitos.
-¿Hay autores chilenos que le parezcan relevantes?
-No conozco a tantos como para decirlo, pero conozco a mis amigos a quienes leo. Jorge Edwards, más que un amigo, es casi un hermano desde hace 40 y tantos años. Incluso en una época en que nos sentíamos bastante huérfanos de apoyo. Las cosas que Jorge escribía para mí fueron enormemente estimulantes y me ayudaron mucho a confirmar mis propias convicciones. Alberto Fuguet, otro amigo, de quien he leído casi toda su obra y me parece creativa y diversa. Arturo Fontaine, un caso de escritor muy interesante, porque es poeta, novelista y, al mismo tiempo, con una gran preocupación de tipo cívico, económico y social. David Gallagher, un caso tan misterioso, que tiene al mundo intrigado: había hecho una carrera literaria tan brillante, que alcanzó a tener un cátedra de literatura en Harvard siendo muy joven, y de la noche a la mañana abandona eso, salta a la City y se convierte en uno de los economistas más destacados. Felizmente no ha renunciado del todo a la literatura, pero su caso nos fascina. Espero que algún día escriba su autobiografía. Será la novela del siglo.
Museo de la Memoria: "Deben estar representadas todas las víctimas"
-Su visita es de algún modo "mixta". También va a estar presente en la inauguración del Museo de la Memoria.
-Tengo mucho interés y estoy muy agradecido de que la Presidenta Bachelet me haya invitado a la inauguración del Museo de la Memoria. Yo presido en Perú la Comisión de Alto Nivel para crear el Museo de la Memoria. Así que para mí y para otras personas que estamos trabajando en el tema será una experiencia muy instructiva.
-Usted dijo que debería, sin ocultar el horror y la violencia, ser un lugar acogedor. ¿Es posible hacer de un Museo de la Memoria un sitio acogedor?
-El criterio para mí debe ser que en ese Museo estén representadas todas las víctimas, que no haya víctimas privilegiadas. Todas las personas que han sufrido persecución, tortura, que han sido asesinadas en razón de sus ideas o por organizaciones terroristas, militares o policiales que, actuando en contra de la ley, las persiguieron, torturaron, desaparecieron. Todo eso debe aparecer y debe aparecer de una manera que sea pedagógica, no melodramática ni truculenta.
-El Museo en Chile contempla desde el año 73 hasta el 90. En la discusión de su directorio y de otros actores políticos ha surgido la polémica respecto de si era necesario tomar en consideración fechas anteriores y exponer el contexto político previo.
-Puede ser el principio. Si el museo funciona, probablemente se vaya ampliando, porque víctimas ha habido antes y seguramente si se incorporan, el reconocimiento y la aceptación del Museo será mayor. Nuestra idea en Perú es abrir lo más que se pueda el Museo para que todas las víctimas sientan que es su casa.
-¿Cree usted que tenga alguna incidencia el hecho de que se inaugure a días de la elección?
-La política es la política. Y todos sabemos que algunos políticos tratan de aprovechar todas las circunstancias que los rodean. Pero, en todo caso, creo que una institución como el Museo de la Memoria trasciende la actualidad política. Su acierto, su éxito y su fracaso no se van a ver ahora, se van a ver con el tiempo. Creo que los derechos humanos son una realidad y que no pueden entenderse de una manera sesgada ni partidista. No se puede aceptar que una persona sea torturada ni desaparecida, no importa cuál sea su ideología, su pertenencia política o religiosa.
Como es natural, Vargas Llosa, por su fama y prestigio, ha despertado el vivo interés de la prensa chilena, que se desata en elogios a una de las personalidades vivas más importantes de nuestro Perú.
Es por eso que le ofrecemos la entrevista que le han hecho a Vargas Llosa y que responde a preguntas variadas sobre el acontecer de hoy:
Mario Vargas Llosa y su apoyo al candidato de la Coalición por el Cambio
"El triunfo de Piñera va a ser un hito en América Latina"
El escritor e intelectual peruano vino por seis días a Chile y se aloja en la casa del candidato. Dice que la eventual victoria de Piñera el próximo domingo mostrará a una derecha moderna y liberal y permitirá a los latinoamericanos darse cuenta de que un empresario honesto no es "un enemigo de los pobres", sino "una contribución al desarrollo".
Mario Vargas Llosa tiene reservada -para él y su esposa Patricia- una habitación ubicada al final de uno de los pasillos de la casa de Sebastián Piñera.
Su dormitorio está en el primer piso y da a una pequeña terraza. Ahí se detiene un momento el escritor e intelectual peruano de 73 años para quitarse la chaqueta -manteniendo siempre su indefectible corbata- antes de salir a los patios.
En el lugar aún no están ni Piñera ni Cecilia Morel. Tampoco sus hijos. Todo está en silencio. Así que extrañamente Vargas Llosa está de "dueño de casa".
El candidato no sólo lo invitó a Chile al seminario "Conversaciones sobre libertad y futuro", sino también a alojar en su casa del barrio San Damián, en Las Condes. Mario -como lo llama con soltura Piñera- se queda seis días. Desde el jueves hasta el próximo martes.
Es viernes al mediodía. La noche anterior participó de una masiva cena en la que él fue, aunque lo niegue, el centro de atención. Ahora acaba de volver del seminario en la Biblioteca Nacional. En el escenario estuvo junto a Piñera, al novelista Roberto Ampuero y a sus amigos, el escritor Jorge Edwards y el economista David Gallagher.
De ambos habla con admiración y cariño sentado en la terraza de los Piñera Morel. Sobre Edwards, quien anunció hace unos días que tras años de votar por la Concertación ahora lo hará por Piñera, dice: "Es más que un amigo, es casi un hermano desde hace 40 y tantos años". De Gallagher afirma que "es un caso misterioso. Había hecho una carrera literaria brillante y de la noche a la mañana se convierte en uno de los economistas más destacados".
Vargas Llosa llegó a Santiago para apoyar sin ambages la candidatura piñerista, a días de la segunda vuelta, y también fue invitado por la Presidenta Bachelet a la inauguración del Museo de la Memoria.
Él alguna vez también fue candidato presidencial, el año 1990. Y, pese a obtener la más alta votación en primera vuelta, perdió en el balotaje frente a Alberto Fujimori. "Ese riesgo creo que está conjurado con Sebastián porque lo he visto con mi libro 'El pez en el agua' bajo el brazo... va a saber lo que no se puede hacer en una campaña electoral", dice soltando una carcajada.
-Jorge Edwards dijo en el coloquio que la gente acostumbra a pensar que un intelectual debe ser de izquierda y él desmintió esa premisa. Pero de algún modo siempre se habla de que el monopolio de la cultura ha estado en la izquierda...
-Yo estoy en contra de todos los monopolios. Los liberales no creemos en los monopolios, creemos que traen siempre corrupción, empobrecimiento y mediocridad. Pero sí es verdad que en la era moderna, por diversas razones, la izquierda ha atraído mucho más que la derecha a creadores e intelectuales, sobre todo en el Tercer Mundo. Una de las razones es que los políticos de derecha no tenían ninguna preocupación de tipo cultural. Por otra parte, la izquierda ha creado una infraestructura tal que, consciente o inconscientemente, atrae a muchos intelectuales y escritores porque es el camino del reconocimiento y del éxito. No ser de izquierda en América Latina obliga al escritor a estar en una lucha para responder a las calumnias con que es inmediatamente satanizado.
-¿Y cómo se explica que Edwards y Roberto Ampuero, tras apoyar a la centroizquierda, ahora apoyen a Piñera?
-Porque son intelectuales lúcidos, honestos, que han sido capaces de reconocer los errores. Era muy difícil a fines de los años 50, cuando la revolución cubana triunfaba, no sentir una gran simpatía por ella. Pero a partir de los años 60, en mi caso, hubo síntomas que a muchos nos llevaron a ir revisando esas posiciones.
-¿Cómo siente que ha evolucionado la derecha chilena?
-El caso de Chile es muy interesante porque, tras la caída de la dictadura de Pinochet, hay una actitud de gran sensatez prácticamente en todo el cuerpo político, de la derecha a la izquierda, de comunistas a conservadores. En ese sentido, creo que es muy importante el triunfo de Sebastián. Es una manera de mostrar a una derecha moderna, democrática y liberal, que no puede identificarse con la derecha militarista, golpista, antidemocrática.
-¿Quién es Piñera para usted?
-Yo lo conozco hace muchos años. Creo que es un hombre profundamente democrático y un liberal en el mejor sentido de la palabra. Es muy significativo que en un país latinoamericano un empresario -que generalmente ha sido una figura satanizada- hoy en día sea popular y sea, de una manera casi segura, el nuevo presidente de Chile.
-Ese rol de empresario sigue siendo uno de los puntos en los cuales la Concertación centra sus críticas.
-No para los votantes. La voz definitiva la llevan los votantes. El triunfo de Piñera va a marcar un hito en la historia de la democracia latinoamericana.
-¿Por qué lo dice?
-Porque los latinoamericanos empezarán a entender que los empresarios no son los enemigos de los pobres, que si son honestos y han tenido logros en buena ley, pueden prestar una contribución de primer orden al desarrollo también en el campo político.
-La Presidenta Bachelet tiene un alto grado de popularidad que, sin embargo, no se traspasó a Frei en primera vuelta.
-Creo que hay una cierta sabiduría en el electorado. Por una parte, premia a la primera Presidenta de Chile, que ha tenido un desempeño competente, y la despide con un alto índice de popularidad. Al mismo tiempo, hace una diferencia muy clara sobre lo que representa un nuevo gobierno de la Concertación. Ha habido una pérdida de energía, de vitalidad. ¿Cómo se explica el fenómeno de Enríquez-Ominami sin ese desencanto?
-¿Cómo visualiza un eventual gobierno de Piñera en el contexto internacional? ¿Lo ve como un posible opositor a Chávez, por ejemplo?
-Sí. Yo creo que lo que representa es anti-Chávez. Representa la democracia, la libertad, la alternancia en el poder.
-¿Y con qué países o mandatarios Piñera debería interactuar activamente?
-En América Latina hay gobiernos democráticos, empezando por el Perú. Un país que es la bestia negra de Chávez es el de Colombia. Son clarísimos gobiernos con los que un mandato de Piñera tendría que colaborar. Y después hay países muy interesantes en América Latina: el caso de Brasil, de Uruguay, donde gobiernos de izquierda están haciendo una política que no es nada de izquierda.
-El primer país que nombró fue Perú...
-Estoy nombrándolo porque ustedes saben que hay una gran inversión chilena en el Perú, que ha creado empresas, trabajo, y que es muy bien recibida. Afortunadamente, ahora comienzan a haber inversiones peruanas importantes en Chile. Esa es la buena política. A medida que crean intereses comunes, las susceptibilidades y las desconfianzas van cediendo.
-En ese contexto, ¿cuál es su mirada ante la demanda peruana ante La Haya?
-Ese tema está donde debe estar. Lamento que no hubiera sido posible un acuerdo a través de negociaciones bilaterales. Hubiera sido lo ideal. Pero no fue posible. Ahora está en una instancia que tanto el Perú como Chile respetan y que se han comprometido a acatar. Mientras tanto, sigamos colaborando y no echemos más aceite a la hoguera.
La OEA: "Organismo ineficiente e inútil"América Latina
-Fidel Castro se ha mantenido por años en el poder, pese a la oposición de sectores de la comunidad internacional. Usted ha dicho que Chávez va en camino de convertir a Venezuela en una nueva "dictadura comunista". ¿Cree que se eternizará en el poder al estilo de Castro, sin que haya forma de evitarlo desde el exterior?
-Yo creo que no hay que alentar ese pesimismo. Mire, yo he estado en Venezuela. Y veo que hay una resistencia muy fuerte y muy valiente. Es verdad que está dividida y tendría mucha más fuerza si tuviera un líder. Pero hoy en día hay una mayoría de venezolanos que no quiere a Chávez, que no quiere al régimen. Si hubiese elecciones libres sería derrotado.
-¿Y qué puede hacer la comunidad internacional frente al tema?
-La comunidad democrática debe apoyar a quienes en Venezuela están luchando con gran coraje y riesgo para que Venezuela vuelva a ser una democracia. Chávez no sólo es un aspirante a dictador, es aspirante a ser un caudillo latinoamericano. Su sueño bolivariano es un sueño delirante, megalómano y absurdo. El caso de Cuba es un caso muy trágico porque ahí sí que la dictadura da la impresión que ha esterilizado el espíritu de resistencia en un enorme sector de la población.
-¿Cómo analiza el rol de la OEA en este contexto?
-Si hay un organismo en América Latina que es ineficiente, inútil y, a ratos, hasta peligroso por su ineficiencia es la OEA. Creo que la OEA es un organismo que debe ser radicalmente transformado si queremos que sirva. En la actualidad no sirve, es un organismo que cuesta dinero, al que le dedicamos recursos, y simplemente no sirve. Además tiene esa perversa facultad de volver inútiles a sus secretarios generales.
-¿Cómo ve la gestión de la OEA comandada por José Miguel Insulza en el caso de Honduras?
-Se ha visto su inutilidad también en el caso de Honduras. La OEA nunca presentó facilidades mínimas. Finalmente, fue el ex presidente Óscar Arias el que dio una fórmula más o menos sensata y operativa para poder salir del impasse. Ese caso es complejo, ya que hay detrás un proceso que es de defensa de la democracia contra alguien (Manuel Zelaya) que, desde dentro, quería destruirla, siguiendo el ejemplo de Chávez. Ahora deja de serlo en el momento en que los militares intervienen y a un presidente legítimamente constituido lo sacan y lo botan del país. Eso ya no es aceptable, desde luego.
-Usted se ha referido en términos positivos al gobierno de Álvaro Uribe en Colombia, pero ha sido un duro crítico frente a su intento de volver a reelegirse.
-Sí, yo lo lamento mucho. Yo creo que hay un principio democrático: uno no puede cambiar las reglas de juego para que le favorezcan. Si uno sube al poder con unas determinadas reglas del juego, los cambios se pueden hacer para el futuro y a través de mecanismos institucionales.
"Fui adversario radical de Alan García... hoy defiendo su segundo gobierno"Perú hoy
-Usted fue un claro opositor de Alan García en su primer período. Sin embargo, hoy da señales de apoyo a su mandato...
-Yo fui un adversario radical de Alan García en su primer gobierno y soy una persona que defiende su segundo gobierno porque no es el mismo Alan García de entonces. Hoy día es un gobernante convencido de que es muy importante la disciplina fiscal, que la inflación es una catástrofe para los pobres, que deben abrirse mercados, alentarse la inversión e integrar al Perú al mundo.
-¿Cuál es el balance que hace del gobierno de quien fue su adversario en las urnas, Alberto Fujimori? ¿Ve luces y sombras?
-Catastrófico. Luces no veo ninguna. Fue un gobierno absolutamente catastrófico en el que el saqueo de los recursos públicos por el dictador y sus acólitos fue el más grave de la historia del Perú. Nunca se ha robado tanto en toda la historia del Perú como en el gobierno de Fujimori. La corrupción llegó a unos extremos verdaderamente vertiginosos en esos años. A ello se suman los abusos a los derechos humanos. Bueno, acaba de ser condenado a 25 años de cárcel por esos crímenes.
-¿Cuál es su opinión sobre ese juicio?
-Es un juicio ejemplar para América Latina, para el mundo. Se ha hecho a través de tribunales civiles, dándoles todos los derechos a la defensa y al acusado, con observadores internacionales que unánimemente han reconocido el carácter transparente del juicio. Es un precedente muy importante.
-¿Por qué cree que el fujimorismo sigue teniendo 20% de intención de voto en algunas encuestas?
-Porque hay muchísimo dinero robado que se usa todavía en publicidad. Por otra parte, la cultura democrática del país no es tan profunda como para rechazarlo. Y no habría sido posible la dictadura si en un momento dado no hubiera sido popular. Esa es la triste historia: las dictaduras no son tan impopulares como quisiéramos. Los dictadores dejan esa especie de imagen mentirosa de que el hombre fuerte está mejor preparado para resolver los problemas que un gobierno democrático.
-¿Se imagina cómo habría sido un gobierno de Mario Vargas Llosa si hubiese derrotado a Fujimori?
-Habría sido un gobierno mejor que el de Fujimori sin ninguna duda, no habría robado.
-¿Ha pensado volver a la política?
-A la política profesional no, soy una persona claramente inadaptada para ese ejercicio político, creo haberlo demostrado con creces.
"El libro que cambió mi vida"Pensadores
-En la revista Foreign Policy apareció usted como uno de los grandes pensadores globales. Y lo identifican como alguien que "desafió la ficción de la utopía socialista. ¿Se siente cómodo con esa definición?
-Es una de las cosas sobre las que he escrito mucho. Estoy a favor de la ficción, pero creo que hay ficciones benignas y malignas. Las ficciones literarias son benignas, enriquecen extraordinariamente la vida, la lucidez de las personas, el espíritu cívico. Pero hay también las ficciones malignas, que son las que no se presentan como ficciones, sino como ciencia objetiva. Las utopías sociales y políticas son eso: ficciones con un gran poder de persuasión de verdad, que nublan la visión de la realidad y precipitan a cosas tan espantosas como el fanatismo.
-Usted se ha mantenido por décadas como un referente político y cultural. ¿Cómo diría que se mantiene vigente?
-Creo que nunca lo planeé, pero he terminado siendo una especie de ciudadano del mundo. En todas partes me siento en mi casa. Pasó entre tres o cuatro meses en Perú y el resto del tiempo en Estados Unidos o en América Latina. Me interesa todo lo que ocurre a mi alrededor, todo lo que ocurre en mi tiempo. Creo que los años no me han hecho perder la curiosidad. Mi trabajo tiene que ver fundamentalmente con la literatura, pero nunca he entendido la literatura como algo separado de una cierta actividad cívica.
-En su juventud era gran admirador de Jean Paul Sartre. ¿A quién admira hoy?
-Pues entre pensadores, Isaiah Berlin. Karl Popper. He aprendido muchísimo con él. "La sociedad abierta y sus enemigos" es un libro que me cambió la vida, realmente. También otros como Raymond Aron, Octavio Paz, o Jean Francois Revel, un gran ensayista que leía con gran admiración. Y, además, un gran amigo. Es uno de los intelectuales europeos que mejor entendió a América Latina, que nunca se dejó cegar por los mitos.
-¿Hay autores chilenos que le parezcan relevantes?
-No conozco a tantos como para decirlo, pero conozco a mis amigos a quienes leo. Jorge Edwards, más que un amigo, es casi un hermano desde hace 40 y tantos años. Incluso en una época en que nos sentíamos bastante huérfanos de apoyo. Las cosas que Jorge escribía para mí fueron enormemente estimulantes y me ayudaron mucho a confirmar mis propias convicciones. Alberto Fuguet, otro amigo, de quien he leído casi toda su obra y me parece creativa y diversa. Arturo Fontaine, un caso de escritor muy interesante, porque es poeta, novelista y, al mismo tiempo, con una gran preocupación de tipo cívico, económico y social. David Gallagher, un caso tan misterioso, que tiene al mundo intrigado: había hecho una carrera literaria tan brillante, que alcanzó a tener un cátedra de literatura en Harvard siendo muy joven, y de la noche a la mañana abandona eso, salta a la City y se convierte en uno de los economistas más destacados. Felizmente no ha renunciado del todo a la literatura, pero su caso nos fascina. Espero que algún día escriba su autobiografía. Será la novela del siglo.
Museo de la Memoria: "Deben estar representadas todas las víctimas"
-Su visita es de algún modo "mixta". También va a estar presente en la inauguración del Museo de la Memoria.
-Tengo mucho interés y estoy muy agradecido de que la Presidenta Bachelet me haya invitado a la inauguración del Museo de la Memoria. Yo presido en Perú la Comisión de Alto Nivel para crear el Museo de la Memoria. Así que para mí y para otras personas que estamos trabajando en el tema será una experiencia muy instructiva.
-Usted dijo que debería, sin ocultar el horror y la violencia, ser un lugar acogedor. ¿Es posible hacer de un Museo de la Memoria un sitio acogedor?
-El criterio para mí debe ser que en ese Museo estén representadas todas las víctimas, que no haya víctimas privilegiadas. Todas las personas que han sufrido persecución, tortura, que han sido asesinadas en razón de sus ideas o por organizaciones terroristas, militares o policiales que, actuando en contra de la ley, las persiguieron, torturaron, desaparecieron. Todo eso debe aparecer y debe aparecer de una manera que sea pedagógica, no melodramática ni truculenta.
-El Museo en Chile contempla desde el año 73 hasta el 90. En la discusión de su directorio y de otros actores políticos ha surgido la polémica respecto de si era necesario tomar en consideración fechas anteriores y exponer el contexto político previo.
-Puede ser el principio. Si el museo funciona, probablemente se vaya ampliando, porque víctimas ha habido antes y seguramente si se incorporan, el reconocimiento y la aceptación del Museo será mayor. Nuestra idea en Perú es abrir lo más que se pueda el Museo para que todas las víctimas sientan que es su casa.
-¿Cree usted que tenga alguna incidencia el hecho de que se inaugure a días de la elección?
-La política es la política. Y todos sabemos que algunos políticos tratan de aprovechar todas las circunstancias que los rodean. Pero, en todo caso, creo que una institución como el Museo de la Memoria trasciende la actualidad política. Su acierto, su éxito y su fracaso no se van a ver ahora, se van a ver con el tiempo. Creo que los derechos humanos son una realidad y que no pueden entenderse de una manera sesgada ni partidista. No se puede aceptar que una persona sea torturada ni desaparecida, no importa cuál sea su ideología, su pertenencia política o religiosa.
jueves, 7 de enero de 2010
FRUSTRADO ATENTADO CONTRA USA
Una serie de reacciones han provocado el fallido atentado contra un avión en los Estados Unidos. Las críticas del propio presidente Obama y los observadores polìticos colocan al servicio de inteligencia norteamericana en la mira de sus más reciente acciones para evitar este tipo de situación complejas y delicadas.
Razón más que suficiente para evaluar qué paso en este frustrado atentado:
Obama anunció nuevas medidas en el sistema de seguridad aéreo
Tras una reunión con sus secretarios Clinton, Gates y Napolitano; el presidente norteamericano sostuvo que los fallos en los sistemas de inteligencia "no son aceptables ni tolerables"; habrá nuevas medidas para revisar pasajeros; según The New York Times , hubo alerta de atentado cuando asumió la presidencia
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo hoy que el reciente atentado fallido en un vuelo con destino a Detroit el día de Navidad puso de manifiesto que los sistemas de seguridad del país fallaron de forma "potencialmente desastrosa".
Obama afirmó, en declaraciones en la Casa Blanca, que los fallos en los sistemas de inteligencia "no son aceptables" y subrayó que no los tolerará.
Tras la reunión que mantuvo con 20 altos funcionarios de su Administración entre ellos la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el secretario de Defensa Robert Gates y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, Obama aseguró que la comunidad de inteligencia tenía suficiente información para haber detectado y "potencialmente" desarticulado el atentado fallido protagonizado por un joven nigeriano de 23 años, Umar Farouk Abdulmutallab, que portaba explosivos adheridos a su ropa interior.
"Los fallos en los sistemas de inteligencia no son aceptables y se tolerarán. La comunidad de inteligencia fracasó a la hora de vincular todos los datos", insistió hoy Obama, que ha pedido a los miembros de su gobierno que completen la revisión que encargó de los sistemas de detección en los aeropuertos y las listas de vigilancia de terroristas esta misma semana.
Cambios en el sistema.
Tras las nuevas medidas a implementarse, los pasajeros que arriben a Estados Unidos padecerán más chequeos con mejor tecnología, que incluso detectará artefactos explosivos más sofisticados.
En tanto, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA en inglés) envió el domingo a las aerolíneas nuevas reglas de seguridad que entraron en vigencia el lunes y que exigen que los pasajeros con destino a Estados Unidos, que inicien su viaje o hagan escala en Cuba, Irán, Sudán, Siria, Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Somalia y Yemen, sean sometidos a revisiones de cuerpo completo.
"Tenemos que mejorar y mejoraremos y tenemos que hacerlo rápidamente", insistió Obama. El presidente reiteró, por lo demás, su intención de cerrar el penal de Guantánamo, aunque señaló, en línea con lo adelantado ya por el portavoz presidencial, Robert Gibbs, que se suspenderá de momento el envío de prisioneros yemeníes al país árabe.
Obama ha atribuido la trama del atentado fallido a la filial de Al Qaeda en Yemen.
En la actualidad hay unos 90 yemeníes en Guantánamo y se preveía que alrededor de la mitad fueran transferidos a su país de origen, planes que por el momento quedaron cancelados.
Cambios en el sistema. Tras las nuevas medidas a implementarse, los pasajeros que arriben a Estados Unidos padecerán más chequeos con mejor tecnología, que incluso detectará artefactos explosivos más sofisticados.
En tanto, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA en inglés) envió el domingo a las aerolíneas nuevas reglas de seguridad que entraron en vigencia el lunes y que exigen que los pasajeros con destino a Estados Unidos, que inicien su viaje o hagan escala en Cuba, Irán, Sudán, Siria, Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Somalia y Yemen, sean sometidos a revisiones de cuerpo completo.
"Tenemos que mejorar y mejoraremos y tenemos que hacerlo rápidamente", insistió Obama. El presidente reiteró, por lo demás, su intención de cerrar el penal de Guantánamo, aunque señaló, en línea con lo adelantado ya por el portavoz presidencial, Robert Gibbs, que se suspenderá de momento el envío de prisioneros yemeníes al país árabe.
Obama ha atribuido la trama del atentado fallido a la filial de Al Qaeda en Yemen. En la actualidad hay unos 90 yemeníes en Guantánamo y se preveía que alrededor de la mitad fueran transferidos a su país de origen, planes que por el momento quedaron cancelados.
Aviso de atentado. A pocos días de que se cumpla un año de la presidencia de Barack Obama, se dio a conocer la noticia que los servicios secretos estadounidenses temieron que se cometiera un atentado en la ceremonia de su asunción, según escribió hoy el diario The New York Times .
Las fuentes de seguridad indicaron que al conocerse la amenaza se decidió trasladar al secretario de Defensa, Robert Gates, a Virginia. En caso de un atentado, Gates era considerado el más capacitado para asumir el cargo institucional ante una emergencia y por eso estuvo ausente en el acto de asunción.
En un artículo titulado "La guerra de Obama al terrorismo" se asegura que en vísperas de la asunción del mandatario, el 20 de enero de 2009, los responsables de los servicios de seguridad del presidente George W. Bush se reunieron con los asesores principales de Obama, entre ellos Hillary Clinton y John Brennan.
Obama fue informado de las versiones consideradas "serias y atendibles" sobre un atentado en Washington de parte de grupos somalíes extremistas que ingresaron supuestamente al país desde la frontera con Canadá. El mandatario decidió suspender la "prueba general" prevista.
"Todos los datos recogidos por nosotros indicaban que la amenaza era real y que se estaba desarrollando rápidamente", declaró Juan Carlos Zárate, entonces viceasesor para la Seguridad del presidente Bush.
En esa ocasión fue Hillary Clinton quien "puso el dedo en la llaga" de la cuestión al preguntar a los responsables de la seguridad para el caso de ataque: "¿El servicio secreto piensa alejar (al presidente) del podio de modo que el pueblo norteamericano pueda ver al presidente entrante desaparecer en medio de su discurso inaugural? No creo que sea el caso".
¿Inteligencia?
NORMAN BIRNBAUM 08/01/2010
El Gobierno de Obama está recibiendo serias críticas por no haber evitado que el joven nigeriano que intentó cometer un atentado el día de Navidad volase a Estados Unidos.
Parece que algunos creen que el Reino de los Países Bajos se ha incorporado recientemente a nuestro país como el Estado número 51 y que el aeropuerto de Ámsterdam está, como el de Boston y el de Chicago, bajo el control directo del Gobierno de Washington.
Su etnocentrismo es significativo. La indignación por el fallo refleja una idea persistente entre los estadounidenses: si no somos invulnerables a las desgracias que padecen otras naciones, deberíamos serlo.
Un juez rechazó la petición del FBI de intervenir el teléfono de uno de los que después serían autores de los atentados, con el argumento de que estaba constantemente solicitando autorizaciones para escuchas sin una base sólida.
El propio presidente Bush dijo a su consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, que estaba harto de oír hablar de las amenazas de Al Qaeda y no quería saber más.
Esa combinación de complacencia arrogante e ineptitud administrativa tiene precedentes históricos en Estados Unidos. Antes de la Guerra de Secesión, los sureños que se encontraban en el Gobierno nacional concentraron deliberadamente recursos militares en los Estados que posteriormente se rebelaron. El norte no hizo nada para impedirlo.
En 1941, Estados Unidos esperaba un ataque japonés, pero no en nuestro bastión en el Pacífico, Pearl Harbor.
El FBI interceptó llamadas telefónicas de Japón a su consulado en Honolulú en las que se preguntaba por los fondeaderos de los buques de guerra norteamericanos, pero no dijo nada a la Marina.
El responsable de inteligencia de la flota del Pacífico informó a su almirante dos días antes del ataque de que había perdido la pista de las naves japonesas.
El almirante respondió: "¿Quiere decir que podrían rodear Diamond Head en cualquier momento?" (Diamond Head está justo al lado de Pearl Harbor). Unas horas antes del ataque, un buque estadounidense hundió un submarino japonés que intentaba entrar en el puerto, pero no envió el informe correspondiente al mando.
Una hora antes de que llegaran los aviones japoneses, un radar norteamericano detectó unos aparatos que venían del noroeste, pero se interpretó que eran aviones estadounidenses procedentes de California, es decir, del nordeste.
Los almirantes no enviaron ninguna patrulla hacia el noroeste. Explicaron que consideraban inconcebible un ataque contra su cuartel general. Por lo visto, todo el mundo lo consideraba así.
La ineptitud organizativa y la falta de criterio mostradas en Pearl Harbor no son un rasgo exclusivo de los estadounidenses. En la crisis de 1914, los ministerios de Exteriores y de la Guerra británicos, franceses y rusos ignoraron las intenciones alemanas. Nadie estaba preparado (a pesar de la Guerra de Secesión norteamericana y la guerra franco-prusiana) para el infierno tecnológico que se desencadenó.
Durante la crisis checa de 1938, franceses y británicos no supieron que los generales alemanes estaban planeando un golpe en caso de que Hitler iniciase una guerra que ellos consideraban prematura. Las potencias occidentales se vieron sorprendidas por el pacto germano-soviético de 1939, a pesar de los indicios, desde hacía meses, que anunciaban tal posibilidad.
En la guerra, los generales franceses no podían imaginarse que Alemania iba a atacar el nordeste de Francia. En 1940, los alemanes no previeron la eficacia de la defensa aérea británica, y abandonaron los bombardeos de los aeródromos británicos cuando estaban a punto de acabar con ella.
En 1941, Stalin desoyó el aviso urgente de Churchill y de sus propios generales de que era inminente un ataque alemán. El ejército alemán no estaba preparado para la guerra en el invierno ruso, a pesar de la experiencia de Napoleón. Los generales estadounidenses le dijeron a Roosevelt que la URSS estaba a punto de desintegrarse. Y tres años más tarde, en plena guerra en Europa, no previeron la ofensiva alemana de invierno en las Ardenas.
El mundo de la posguerra, a partir de 1945, estuvo lleno de errores similares en todas partes. Algunos fueron errores de juicio político fundamental, otros se debieron a una ignorancia consumada, otros a los conflictos internos y a una contraproducente división del trabajo en el aparato militar y político. Muchas de las cosas que intentó Estados Unidos fracasaron.
Hubo operaciones militares y campañas encubiertas que se encontraron con una resistencia enconada. Israel, que en teoría vive gracias a un ingenio superdesarrollado, ha pasado de la victoria militar a la derrota política por sus propios medios y a toda velocidad. Las incursiones soviéticas en Checoslovaquia en 1968 y Afganistán en 1979 fueron catástrofes políticas.
La obsesiva demanda de más fuerza por parte de los unilateralistas estadounidenses provoca el cansancio en una población como la norteamericana, poco dada a la reflexión crítica. Sin embargo, nada interrumpe la espiral durante mucho tiempo.
La certidumbre de fin de milenio de los estadounidenses y el recelo de Europa, el orgullo nacional y la falta de seguridad histórica, el consenso democrático y la ficción tiránica, el entusiasmo militar y el pacifismo huraño, se enfrentan sin cesar.
Con frecuencia, la rivalidad deja paso a una unión nefasta de opuestos ideológicos. Oriente y Occidente, Norte y Sur, la geopolítica, en apariencia gestionada con un realismo desilusionado, está inextricablemente unida a la distorsión cognitiva y la deformación psicológica.
Los burócratas, oficiales y políticos teóricamente al mando se ven una y otra vez abrumados por unas circunstancias que no pueden dominar y que han provocado ellos mismos de manera involuntaria. No está claro por qué se dice que lo que hacen es una reacción a la "inteligencia" obtenida. La inteligencia, en el sentido literal del término, que nuestras clases dirigentes puedan poseer, sigue siendo un bien muy escaso. Alguien debería ser lo bastante inteligente como para pensar en ello.
Razón más que suficiente para evaluar qué paso en este frustrado atentado:
Obama anunció nuevas medidas en el sistema de seguridad aéreo
Tras una reunión con sus secretarios Clinton, Gates y Napolitano; el presidente norteamericano sostuvo que los fallos en los sistemas de inteligencia "no son aceptables ni tolerables"; habrá nuevas medidas para revisar pasajeros; según The New York Times , hubo alerta de atentado cuando asumió la presidencia
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo hoy que el reciente atentado fallido en un vuelo con destino a Detroit el día de Navidad puso de manifiesto que los sistemas de seguridad del país fallaron de forma "potencialmente desastrosa".
Obama afirmó, en declaraciones en la Casa Blanca, que los fallos en los sistemas de inteligencia "no son aceptables" y subrayó que no los tolerará.
Tras la reunión que mantuvo con 20 altos funcionarios de su Administración entre ellos la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el secretario de Defensa Robert Gates y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, Obama aseguró que la comunidad de inteligencia tenía suficiente información para haber detectado y "potencialmente" desarticulado el atentado fallido protagonizado por un joven nigeriano de 23 años, Umar Farouk Abdulmutallab, que portaba explosivos adheridos a su ropa interior.
"Los fallos en los sistemas de inteligencia no son aceptables y se tolerarán. La comunidad de inteligencia fracasó a la hora de vincular todos los datos", insistió hoy Obama, que ha pedido a los miembros de su gobierno que completen la revisión que encargó de los sistemas de detección en los aeropuertos y las listas de vigilancia de terroristas esta misma semana.
Cambios en el sistema.
Tras las nuevas medidas a implementarse, los pasajeros que arriben a Estados Unidos padecerán más chequeos con mejor tecnología, que incluso detectará artefactos explosivos más sofisticados.
En tanto, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA en inglés) envió el domingo a las aerolíneas nuevas reglas de seguridad que entraron en vigencia el lunes y que exigen que los pasajeros con destino a Estados Unidos, que inicien su viaje o hagan escala en Cuba, Irán, Sudán, Siria, Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Somalia y Yemen, sean sometidos a revisiones de cuerpo completo.
"Tenemos que mejorar y mejoraremos y tenemos que hacerlo rápidamente", insistió Obama. El presidente reiteró, por lo demás, su intención de cerrar el penal de Guantánamo, aunque señaló, en línea con lo adelantado ya por el portavoz presidencial, Robert Gibbs, que se suspenderá de momento el envío de prisioneros yemeníes al país árabe.
Obama ha atribuido la trama del atentado fallido a la filial de Al Qaeda en Yemen.
En la actualidad hay unos 90 yemeníes en Guantánamo y se preveía que alrededor de la mitad fueran transferidos a su país de origen, planes que por el momento quedaron cancelados.
Cambios en el sistema. Tras las nuevas medidas a implementarse, los pasajeros que arriben a Estados Unidos padecerán más chequeos con mejor tecnología, que incluso detectará artefactos explosivos más sofisticados.
En tanto, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA en inglés) envió el domingo a las aerolíneas nuevas reglas de seguridad que entraron en vigencia el lunes y que exigen que los pasajeros con destino a Estados Unidos, que inicien su viaje o hagan escala en Cuba, Irán, Sudán, Siria, Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Somalia y Yemen, sean sometidos a revisiones de cuerpo completo.
"Tenemos que mejorar y mejoraremos y tenemos que hacerlo rápidamente", insistió Obama. El presidente reiteró, por lo demás, su intención de cerrar el penal de Guantánamo, aunque señaló, en línea con lo adelantado ya por el portavoz presidencial, Robert Gibbs, que se suspenderá de momento el envío de prisioneros yemeníes al país árabe.
Obama ha atribuido la trama del atentado fallido a la filial de Al Qaeda en Yemen. En la actualidad hay unos 90 yemeníes en Guantánamo y se preveía que alrededor de la mitad fueran transferidos a su país de origen, planes que por el momento quedaron cancelados.
Aviso de atentado. A pocos días de que se cumpla un año de la presidencia de Barack Obama, se dio a conocer la noticia que los servicios secretos estadounidenses temieron que se cometiera un atentado en la ceremonia de su asunción, según escribió hoy el diario The New York Times .
Las fuentes de seguridad indicaron que al conocerse la amenaza se decidió trasladar al secretario de Defensa, Robert Gates, a Virginia. En caso de un atentado, Gates era considerado el más capacitado para asumir el cargo institucional ante una emergencia y por eso estuvo ausente en el acto de asunción.
En un artículo titulado "La guerra de Obama al terrorismo" se asegura que en vísperas de la asunción del mandatario, el 20 de enero de 2009, los responsables de los servicios de seguridad del presidente George W. Bush se reunieron con los asesores principales de Obama, entre ellos Hillary Clinton y John Brennan.
Obama fue informado de las versiones consideradas "serias y atendibles" sobre un atentado en Washington de parte de grupos somalíes extremistas que ingresaron supuestamente al país desde la frontera con Canadá. El mandatario decidió suspender la "prueba general" prevista.
"Todos los datos recogidos por nosotros indicaban que la amenaza era real y que se estaba desarrollando rápidamente", declaró Juan Carlos Zárate, entonces viceasesor para la Seguridad del presidente Bush.
En esa ocasión fue Hillary Clinton quien "puso el dedo en la llaga" de la cuestión al preguntar a los responsables de la seguridad para el caso de ataque: "¿El servicio secreto piensa alejar (al presidente) del podio de modo que el pueblo norteamericano pueda ver al presidente entrante desaparecer en medio de su discurso inaugural? No creo que sea el caso".
¿Inteligencia?
NORMAN BIRNBAUM 08/01/2010
El Gobierno de Obama está recibiendo serias críticas por no haber evitado que el joven nigeriano que intentó cometer un atentado el día de Navidad volase a Estados Unidos.
Parece que algunos creen que el Reino de los Países Bajos se ha incorporado recientemente a nuestro país como el Estado número 51 y que el aeropuerto de Ámsterdam está, como el de Boston y el de Chicago, bajo el control directo del Gobierno de Washington.
Su etnocentrismo es significativo. La indignación por el fallo refleja una idea persistente entre los estadounidenses: si no somos invulnerables a las desgracias que padecen otras naciones, deberíamos serlo.
Un juez rechazó la petición del FBI de intervenir el teléfono de uno de los que después serían autores de los atentados, con el argumento de que estaba constantemente solicitando autorizaciones para escuchas sin una base sólida.
El propio presidente Bush dijo a su consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, que estaba harto de oír hablar de las amenazas de Al Qaeda y no quería saber más.
Esa combinación de complacencia arrogante e ineptitud administrativa tiene precedentes históricos en Estados Unidos. Antes de la Guerra de Secesión, los sureños que se encontraban en el Gobierno nacional concentraron deliberadamente recursos militares en los Estados que posteriormente se rebelaron. El norte no hizo nada para impedirlo.
En 1941, Estados Unidos esperaba un ataque japonés, pero no en nuestro bastión en el Pacífico, Pearl Harbor.
El FBI interceptó llamadas telefónicas de Japón a su consulado en Honolulú en las que se preguntaba por los fondeaderos de los buques de guerra norteamericanos, pero no dijo nada a la Marina.
El responsable de inteligencia de la flota del Pacífico informó a su almirante dos días antes del ataque de que había perdido la pista de las naves japonesas.
El almirante respondió: "¿Quiere decir que podrían rodear Diamond Head en cualquier momento?" (Diamond Head está justo al lado de Pearl Harbor). Unas horas antes del ataque, un buque estadounidense hundió un submarino japonés que intentaba entrar en el puerto, pero no envió el informe correspondiente al mando.
Una hora antes de que llegaran los aviones japoneses, un radar norteamericano detectó unos aparatos que venían del noroeste, pero se interpretó que eran aviones estadounidenses procedentes de California, es decir, del nordeste.
Los almirantes no enviaron ninguna patrulla hacia el noroeste. Explicaron que consideraban inconcebible un ataque contra su cuartel general. Por lo visto, todo el mundo lo consideraba así.
La ineptitud organizativa y la falta de criterio mostradas en Pearl Harbor no son un rasgo exclusivo de los estadounidenses. En la crisis de 1914, los ministerios de Exteriores y de la Guerra británicos, franceses y rusos ignoraron las intenciones alemanas. Nadie estaba preparado (a pesar de la Guerra de Secesión norteamericana y la guerra franco-prusiana) para el infierno tecnológico que se desencadenó.
Durante la crisis checa de 1938, franceses y británicos no supieron que los generales alemanes estaban planeando un golpe en caso de que Hitler iniciase una guerra que ellos consideraban prematura. Las potencias occidentales se vieron sorprendidas por el pacto germano-soviético de 1939, a pesar de los indicios, desde hacía meses, que anunciaban tal posibilidad.
En la guerra, los generales franceses no podían imaginarse que Alemania iba a atacar el nordeste de Francia. En 1940, los alemanes no previeron la eficacia de la defensa aérea británica, y abandonaron los bombardeos de los aeródromos británicos cuando estaban a punto de acabar con ella.
En 1941, Stalin desoyó el aviso urgente de Churchill y de sus propios generales de que era inminente un ataque alemán. El ejército alemán no estaba preparado para la guerra en el invierno ruso, a pesar de la experiencia de Napoleón. Los generales estadounidenses le dijeron a Roosevelt que la URSS estaba a punto de desintegrarse. Y tres años más tarde, en plena guerra en Europa, no previeron la ofensiva alemana de invierno en las Ardenas.
El mundo de la posguerra, a partir de 1945, estuvo lleno de errores similares en todas partes. Algunos fueron errores de juicio político fundamental, otros se debieron a una ignorancia consumada, otros a los conflictos internos y a una contraproducente división del trabajo en el aparato militar y político. Muchas de las cosas que intentó Estados Unidos fracasaron.
Hubo operaciones militares y campañas encubiertas que se encontraron con una resistencia enconada. Israel, que en teoría vive gracias a un ingenio superdesarrollado, ha pasado de la victoria militar a la derrota política por sus propios medios y a toda velocidad. Las incursiones soviéticas en Checoslovaquia en 1968 y Afganistán en 1979 fueron catástrofes políticas.
La obsesiva demanda de más fuerza por parte de los unilateralistas estadounidenses provoca el cansancio en una población como la norteamericana, poco dada a la reflexión crítica. Sin embargo, nada interrumpe la espiral durante mucho tiempo.
La certidumbre de fin de milenio de los estadounidenses y el recelo de Europa, el orgullo nacional y la falta de seguridad histórica, el consenso democrático y la ficción tiránica, el entusiasmo militar y el pacifismo huraño, se enfrentan sin cesar.
Con frecuencia, la rivalidad deja paso a una unión nefasta de opuestos ideológicos. Oriente y Occidente, Norte y Sur, la geopolítica, en apariencia gestionada con un realismo desilusionado, está inextricablemente unida a la distorsión cognitiva y la deformación psicológica.
Los burócratas, oficiales y políticos teóricamente al mando se ven una y otra vez abrumados por unas circunstancias que no pueden dominar y que han provocado ellos mismos de manera involuntaria. No está claro por qué se dice que lo que hacen es una reacción a la "inteligencia" obtenida. La inteligencia, en el sentido literal del término, que nuestras clases dirigentes puedan poseer, sigue siendo un bien muy escaso. Alguien debería ser lo bastante inteligente como para pensar en ello.
domingo, 3 de enero de 2010
2010 ¿PROMETEDOR?
Iniciar el año con una luz prometedora para los peruanos, es decir los peruanos, tan especiales que somos, realmente sentimos la emoción que algo prometedor nos trae el 2010.
Creo que la mayoría piensa de esa manera. Los peruanos, que durante tantos años hemos convivido con esa fatídica palabra "crisis", estamos pendientes de los acontecimientos que significará el cambio de miles de vidas de todos los que vivimos en este espacio llamado PERU.
Es demasiado prometedor tener esa aspiración, ese sueño y esa fantasia que se puede convertir en realidad. Todos pensamos que los hechos, las cifras y las estadísticas nos dirigen a hacía esa nueva palabra "Un presente y futuro prometedor".
No faltarán aquellos que tienen sus puntos diferentes, polémicos y realmente confrontacional. Eso también es necesario porque de esta manera estamos pendientes ante cualquier eventualidad grave que es conveniente saber.
El periodismo jugará su papel, pero la realidad también hará lo suyo.
Entonces, nos preguntamos ¿Los peruanos tenemos derecho a pensar en un Perú Prometedor? Claro que sí y los indicadores económicos y sociales así lo indican y la mayoría de los peruanos queremos que sea para la mayoría.
Porqué para la mayoría? Por una sencilla razón: SOMOS UN PAIS POBRE QUE LUCHA DIARIAMENTE CONTRA LA POBREZA.
Toda medida se enmarca en un proceso de incluir a todos los peruanos que sufren de esa enfermedad de la pobreza. Esperemos que se avance en ese sentido tal como hasta el momento se ha logrado:En estos casi cuatro años hay tres millones de menos pobres.
Por ello, considero que el 2010 es un año prometedor.
Creo que la mayoría piensa de esa manera. Los peruanos, que durante tantos años hemos convivido con esa fatídica palabra "crisis", estamos pendientes de los acontecimientos que significará el cambio de miles de vidas de todos los que vivimos en este espacio llamado PERU.
Es demasiado prometedor tener esa aspiración, ese sueño y esa fantasia que se puede convertir en realidad. Todos pensamos que los hechos, las cifras y las estadísticas nos dirigen a hacía esa nueva palabra "Un presente y futuro prometedor".
No faltarán aquellos que tienen sus puntos diferentes, polémicos y realmente confrontacional. Eso también es necesario porque de esta manera estamos pendientes ante cualquier eventualidad grave que es conveniente saber.
El periodismo jugará su papel, pero la realidad también hará lo suyo.
Entonces, nos preguntamos ¿Los peruanos tenemos derecho a pensar en un Perú Prometedor? Claro que sí y los indicadores económicos y sociales así lo indican y la mayoría de los peruanos queremos que sea para la mayoría.
Porqué para la mayoría? Por una sencilla razón: SOMOS UN PAIS POBRE QUE LUCHA DIARIAMENTE CONTRA LA POBREZA.
Toda medida se enmarca en un proceso de incluir a todos los peruanos que sufren de esa enfermedad de la pobreza. Esperemos que se avance en ese sentido tal como hasta el momento se ha logrado:En estos casi cuatro años hay tres millones de menos pobres.
Por ello, considero que el 2010 es un año prometedor.
EL CHACAL HABLA DESDE LA PRISION
Una de las primicias mundiales que ha conseguido el diario español El País nos da una visión clara de uno de los personajes mundiales más controvertidos del siglo XX, como es Ilich Ramírez, "Chacal", el terrorista venezolano, conocido también como "Carlos", a quien se le atribuye el asesinato de más de 80 personas.
En la entrevista nos cuenta, con sencillez y claridad, sus puntos de vistas acerca de su accionar durante su reinado de terror en Europa.
Ilich Ramírez, 'Chacal'
El hombre más buscado del mundo, capturado tras dejar un rastro de 80 muertes
"No me arrepiento de nada"
Su padre, abogado burgués y comunista, lo llamó Ilich Ramírez Sánchez cuando nació en Venezuela hace 59 años.
Su madre, católica y conservadora, prefirió bautizarle como Carlos.
La policía, inspirándose en una novela de la época, le apodó El Chacal.
Así pasó a la historia: Carlos El Chacal.
En los años setenta se convirtió en el hombre más buscado del mundo, con más de 52 nombres diferentes repartidos en más de 100 pasaportes. Dejó tras de sí un rastro de 80 muertes, según el Ministerio del Interior francés.
Pasó parte de su adolescencia en Londres, donde simultaneó su adhesión al comunismo con las fiestas a todo trapo pagadas por millonarios jeques árabes.
Estudió en la Universidad de la Unión Soviética.
Ahí conoció a miembros de la resistencia palestina. Se unió a ellos. Combatió contra el Ejército jordano en el denominado Septiembre Negro.
Tenía 21 años. De allí volvió de nuevo a las fiestas de Londres, convertido ya en jefe de terroristas.
Se le atribuyen asesinatos a punta de pistola, bombazos en tiendas en el centro de París, en trenes, colocación de coches bomba... En 1975 secuestró, al mando de otros cinco terroristas, una reunión entera en Viena de la OPEP: tomó como rehenes a 60 personas, entre los que se contaban 11 ministros. Uno de éstos le definió como un tipo dotado de una inaudita capacidad mental para actuar bajo presión.
Se dice comunista desde 1964, profesa el islam, pero nunca fue ni espartano ni austero ni pobre: siempre gastó aires de dandi (incluso en la cárcel, donde va con un abrigo de cachemir).
"Vestirse decentemente es una cuestión de origen de clase, compañero. No hay que renegar de los orígenes de cada uno", afirma.
Durante más de 20 años de incógnito saltó de país en país, de Yemen a Uganda, de Siria a Argelia, de la Libia de Gaddafi a la Rumania de Ceausescu, hasta que fue detenido una madrugada de agosto de 1994 mientras dormía en una urbanización a las afueras de Jartún (Sudán), vendido por las autoridades sudanesas al famoso superespía francés Philippe Rondot.
Desde entonces languidece en una cárcel francesa, donde, dice, "abunda la mediocridad". Está condenado a cadena perpetua por asesinar a sangre fría en un apartamento de París, en agosto de 1974, de tres balazos, tras invitarles a beber, a dos inspectores de policía franceses y a un antiguo compañero terrorista libanés que, según Carlos, le había traicionado.
Aceptó hablar con EL PAÍS por teléfono desde la cárcel.
Pregunta. ¿Por qué dice que hay mucha mediocridad en la cárcel?
Respuesta. Porque hay muchos analfabetos. La gente aquí no tiene intereses intelectuales, es difícil sentarse a comentar una noticia. El interés de muchos es simplemente fumar droga y cosas así.
P. ¿Y usted qué hace?
R. Trato de ayudar a mis abogados y sigo las noticias lo mejor que puedo, en los canales de televisión que me llegan. Uno de ellos es español, Telemadrid, que es mala, por cierto: allí vi el otro día a Fernando Silva Sande [ex jefe de los GRAPO], el chivato ese, y me dio tristeza. Y también leo.
P. ¿Es consciente de que puede morir en la cárcel?
R. La condena perpetua no quiere decir nada. Es un problema político.
P. ¿Han cambiado sus ideas políticas?
R. ¡Ah, caballero! Yo a los 14 años, en enero de 1964, entré en las Juventudes Comunistas de Venezuela. Y hasta el día de hoy no he cambiado un pelo. Sigo siendo comunista. No soy un tipo dogmático, he estudiado, he conocido a gente importante en la dirección de países comunistas. Sigo fiel a los principios inmanentes leninistas: soy un comunista convencido y militante.
P. ¿Y sigue defendiendo la utilización de las armas?
R. Según la coyuntura. En situaciones determinadas. Como en Colombia, estos días. O en Afganistán: eso es legítimo.
P. Yo hablaba de terrorismo.
R. ¿Qué pasa con el terrorismo? Yo siempre he estado contra el terrorismo. Cuando se bombardea en Afganistán, eso es terrorismo.
P. Yo me refería a usted: ha sido considerado el terrorista más buscado del mundo.
R. Le voy a decir una cuestión: yo fui condenado por asesinato culposo, no premeditado. No por terrorista. O sea, acusarme de terrorismo es una patraña, como llamarme El Chacal.
P. ¿Qué quiere decir?
R. La policía inglesa encontró esa novela de Frederic Forsyth encima de la chimenea de la casa de una muchacha que decían que era amiga mía y que tenía pistolas y cosas así. Yo tengo el récord de operaciones ejecutadas por la resistencia palestina. No digo dirigidas o planificadas: ejecutadas. En persona. Nadie ejecutó más operaciones que yo. Y estoy orgulloso de ello. Y se me trata como a un chacal.
P. ¿Cuántas son?
R. Yo qué sé: cantidad, chico.
P. Esas operaciones, como las llama usted, acarreaban sangre y víctimas.
R. Sí, cómo no. Pero pocas, pocas víctimas inocentes: el 10% de las bajas. El 10% no es nada, mi hermano. Yasir Arafat habló en la ONU y fue con una rama de olivo en una mano y un fusil en la otra. Yo no tengo nada que añadir a eso.
P. ¿Cuándo una persona decide matar a otra por una idea que considera justa?
R. ¿Cómo justa? ¿Y cuántas personas han matado los españoles en Irak? ¿Cuántos afganos mueren diariamente? ¿Cuántos? ¿Eso no le molesta? Luchar contra eso es glorioso y heroico.
P. ¿Usted no se arrepiente de nada?
R. El arrepentimiento es un concepto religioso. Yo no digo que nunca haya pecado. Pero en la lucha militante revolucionaria, no. Uno es mujeriego, le gusta beber caña, ron, buen vino, y ahora que soy musulmán, no debería hacerlo: de hecho, no lo hago porque estoy preso.
P. ¿Cómo empezó todo? ¿Con el ejemplo de su padre?
R. En Venezuela, yo era el responsable de la juventud comunista con 200 militantes bajo mis órdenes. Mi padre no estaba de acuerdo con la violencia, era abogado, veía la toma del poder de otra manera.
P. ¿Cuándo decidió usted tomar las armas?
R. Uno no decide, mi hermano, son las circunstancias las que deciden. En ese momento, uno se echa para atrás o sigue para adelante. Esos que se sientan en un café y deciden hacer esto o lo otro no tienen porvenir. Las circunstancias históricas son las que deciden.
P. ¿Pero cuál fue ese momento para usted?
R. En 1971, después de los combates del Septiembre Negro contra el Ejército jordano, un general me dijo: "Chico, te necesitamos en el extranjero". Yo ya me había batido con los soldados jordanos, que, óyeme, eran unos tipos valientes, buenos combatientes, con cojones, que creían en su rey, Hussein, que era un tipo no como esos reyecitos de zarzuela, era un rey de armas tomar, no era ningún pendejo. Así que me dijeron que me fuera a Londres y así comenzaron las cuestiones internacionales.
P. ¿Y después?
R. Viajé mucho. Pero eso no era nada nuevo para mí. Conocí prácticamente todos los países comunistas.
P. ¿Qué pensaba cuando leía que era el terrorista más buscado del mundo?
R. Pues a veces me daba la risa. Porque sabía que tenían buenas fotos de mí y ponían fotos chuecas.
P. ¿Nunca dudó al ver que había víctimas inocentes?
R. Cuando hay operaciones con explosiones, bombas, fuego, ese tipo de cosas, a veces hay gente que no tiene nada que ver y pasa por ahí, ya lo dije, es un 10%.
P. En una entrevista en el periódico Al Watan en 1979, usted reconocía un conjunto de atentados...
R. Esa entrevista se hizo de buena fe, pero fue manipulada, llena de errores.
P. No los asume entonces...
R. Mire, hermano, le voy a decir una cuestión: el 90% de las cosas de las que soy responsable ejecutivo no las mencionan nunca.
P. ¿Por qué?
R. Tendrán sus razones. Todo se sabrá en su momento. Cuando publique mis memorias. Todavía es temprano. Las escribí en noviembre de 1992, en Ammán, e hice dos copias dactilografiadas que envié a dos personas que no se conocen. Aún no es el momento. Yo no me voy a meter a sapo, que es como en Venezuela llamamos a los chivatos ahora. Hay jefes de Estado que están implicados, hasta en Francia.
P. ¿En qué participó?
R. Hombre, no voy a hacer de chivato contra mí mismo. Si estuviéramos tomando un café o una guaraquita al borde de la piscina, en Caracas, podríamos hablar de una manera más libre, indudablemente. Pero en estas condiciones, puede comprender...
P. Le acusan de trabajar después de vulgar mercenario, sobre todo en Rumania, con Ceausescu.
R. Yo le tenía cariño y respeto a Ceausescu. Era un poco iluminado, un tipo de la montaña, que venía de una familia muy pobre. Gran patriota, muy solidario. Nos recibió de una manera muy calurosa. Estábamos allí con todos los honores: vivienda, medios para viajar, pero no recibimos ni un centavo de esa gente. Se lo digo: todos los atentados contra exiliados rumanos fueron hechos por la policía, estando todavía vivo Ceausescu. Porque, puestos a ser mercenarios, qué coño trabajar para Rumania, ¡habríamos trabajado para EE UU! ¿Tú crees que yo podía decirles a mis compañeros: "Oye, vamos a matar al profesor tal o al periodista cual" porque nos lo manda Ceausescu? Me habrían escupido en la cara. Nosotros no pedíamos dinero: lo exigíamos. Los Estados pagaban en millones de dólares, y yo estoy orgulloso de haber desempeñado en esa cuestión un papel fundamental. Y no solamente a estados "amigos", entre comillas, sino a estados enemigos: y pagaban. Los franceses nos pagaron cinco millones de dólares, sí, estando yo en Argel, en el año 1976, por un avión de Air France que nos llevamos hasta Entebe, el aeropuerto de Uganda. Todo el mundo paga, hermano.
P. ¿Cómo se hace para secuestrar un avión?
R. Yo nunca he secuestrado personalmente aviones. Soy inocente, mi hermano. En todo caso, no es una cuestión técnica.
P. ¿Cómo le arrestaron?
R. Una noche, después de hacerme una operación en la ingle, en una urbanización cercana al Nilo Azul, a las dos de la madrugada, entró un teniente de la guardia sudanesa histérico acompañado de un grupo de guardias armados llorando. Uno de ellos dijo: "Tenemos órdenes, comandante". No sabían ni cómo maniatarme con esas tiras de plástico que les habían dado los franceses. Se lo expliqué yo. Aun así, hicieron una vaina mal hecha. Me pusieron una capucha y me llevaron al aeropuerto. Allí estaba Rondot.
P. ¿Cómo lo localizó Rondot?
R. A mí no me localizó Rondot. La seguridad sudanesa informó a la CIA. Los tipos de la CIA nos hicieron muchas fotos varias veces. No les echamos plomo porque estábamos en un país amigo. Los saudíes pagaron con sus petrodólares al Gobierno de Jartún.
P. ¿Qué piensa de Bin Laden?
R. Hay muchos hijos de estos árabes que son de lo más corruptos: herederos, ricos que no viven sino en la sinvergonzonería y la droga. Y este muchacho, un hijo de un árabe rico, es un idealista, hizo la yihad. Respeto para esa gente.
P. Ideó e inspiró el 11 de Septiembre y el 11 de Marzo...
R. Son dos cosas distintas.
P. Son dos atentados
R. No mezcle las cosas. A mí lo del 11-M me dio tristeza.
P. ¿Y el 11-S no?
R. En el 11-S yo me caí en el culo, como el que dice.
P. ¿Cómo?
R. Un día prendí la televisión y vi la vaina de la torre, y de pronto el otro avión y la otra torre, y me senté en la cama de la celda y dije Alahu-akbar, fue un golpe extraordinario contra el imperialismo.
P. Esas torres estaban llenas de personas inocentes...
R. ¡Una fracción de las personas que han asesinado los americanos en Medio Oriente!
P. Eso mismo pensaban los que atentaron en los trenes de Madrid.
R. Hay una diferencia: la gente que iba en los trenes no tenía nada que ver con la agresión de los ejércitos. Hay otros sitios donde se podían hacer atentados y eliminar a cierta clase aristocrática, burguesa, sin matar a tanta gente inocente que circulaba por ahí, incluidos varios musulmanes. Me da la sensación de que les faltaba experiencia...
P. En el juicio en París dijo: "Hasta el criminal más abominable puede reconvertirse. Salvo el caso extremo del monstruo, todo el mundo puede corregirse".
R. ¿Yo dije eso?
P. Sí. ¿Se refería a usted mismo?
R. No; yo no soy un monstruo. Yo soy muy humano.
En la entrevista nos cuenta, con sencillez y claridad, sus puntos de vistas acerca de su accionar durante su reinado de terror en Europa.
Ilich Ramírez, 'Chacal'
El hombre más buscado del mundo, capturado tras dejar un rastro de 80 muertes
"No me arrepiento de nada"
Su padre, abogado burgués y comunista, lo llamó Ilich Ramírez Sánchez cuando nació en Venezuela hace 59 años.
Su madre, católica y conservadora, prefirió bautizarle como Carlos.
La policía, inspirándose en una novela de la época, le apodó El Chacal.
Así pasó a la historia: Carlos El Chacal.
En los años setenta se convirtió en el hombre más buscado del mundo, con más de 52 nombres diferentes repartidos en más de 100 pasaportes. Dejó tras de sí un rastro de 80 muertes, según el Ministerio del Interior francés.
Pasó parte de su adolescencia en Londres, donde simultaneó su adhesión al comunismo con las fiestas a todo trapo pagadas por millonarios jeques árabes.
Estudió en la Universidad de la Unión Soviética.
Ahí conoció a miembros de la resistencia palestina. Se unió a ellos. Combatió contra el Ejército jordano en el denominado Septiembre Negro.
Tenía 21 años. De allí volvió de nuevo a las fiestas de Londres, convertido ya en jefe de terroristas.
Se le atribuyen asesinatos a punta de pistola, bombazos en tiendas en el centro de París, en trenes, colocación de coches bomba... En 1975 secuestró, al mando de otros cinco terroristas, una reunión entera en Viena de la OPEP: tomó como rehenes a 60 personas, entre los que se contaban 11 ministros. Uno de éstos le definió como un tipo dotado de una inaudita capacidad mental para actuar bajo presión.
Se dice comunista desde 1964, profesa el islam, pero nunca fue ni espartano ni austero ni pobre: siempre gastó aires de dandi (incluso en la cárcel, donde va con un abrigo de cachemir).
"Vestirse decentemente es una cuestión de origen de clase, compañero. No hay que renegar de los orígenes de cada uno", afirma.
Durante más de 20 años de incógnito saltó de país en país, de Yemen a Uganda, de Siria a Argelia, de la Libia de Gaddafi a la Rumania de Ceausescu, hasta que fue detenido una madrugada de agosto de 1994 mientras dormía en una urbanización a las afueras de Jartún (Sudán), vendido por las autoridades sudanesas al famoso superespía francés Philippe Rondot.
Desde entonces languidece en una cárcel francesa, donde, dice, "abunda la mediocridad". Está condenado a cadena perpetua por asesinar a sangre fría en un apartamento de París, en agosto de 1974, de tres balazos, tras invitarles a beber, a dos inspectores de policía franceses y a un antiguo compañero terrorista libanés que, según Carlos, le había traicionado.
Aceptó hablar con EL PAÍS por teléfono desde la cárcel.
Pregunta. ¿Por qué dice que hay mucha mediocridad en la cárcel?
Respuesta. Porque hay muchos analfabetos. La gente aquí no tiene intereses intelectuales, es difícil sentarse a comentar una noticia. El interés de muchos es simplemente fumar droga y cosas así.
P. ¿Y usted qué hace?
R. Trato de ayudar a mis abogados y sigo las noticias lo mejor que puedo, en los canales de televisión que me llegan. Uno de ellos es español, Telemadrid, que es mala, por cierto: allí vi el otro día a Fernando Silva Sande [ex jefe de los GRAPO], el chivato ese, y me dio tristeza. Y también leo.
P. ¿Es consciente de que puede morir en la cárcel?
R. La condena perpetua no quiere decir nada. Es un problema político.
P. ¿Han cambiado sus ideas políticas?
R. ¡Ah, caballero! Yo a los 14 años, en enero de 1964, entré en las Juventudes Comunistas de Venezuela. Y hasta el día de hoy no he cambiado un pelo. Sigo siendo comunista. No soy un tipo dogmático, he estudiado, he conocido a gente importante en la dirección de países comunistas. Sigo fiel a los principios inmanentes leninistas: soy un comunista convencido y militante.
P. ¿Y sigue defendiendo la utilización de las armas?
R. Según la coyuntura. En situaciones determinadas. Como en Colombia, estos días. O en Afganistán: eso es legítimo.
P. Yo hablaba de terrorismo.
R. ¿Qué pasa con el terrorismo? Yo siempre he estado contra el terrorismo. Cuando se bombardea en Afganistán, eso es terrorismo.
P. Yo me refería a usted: ha sido considerado el terrorista más buscado del mundo.
R. Le voy a decir una cuestión: yo fui condenado por asesinato culposo, no premeditado. No por terrorista. O sea, acusarme de terrorismo es una patraña, como llamarme El Chacal.
P. ¿Qué quiere decir?
R. La policía inglesa encontró esa novela de Frederic Forsyth encima de la chimenea de la casa de una muchacha que decían que era amiga mía y que tenía pistolas y cosas así. Yo tengo el récord de operaciones ejecutadas por la resistencia palestina. No digo dirigidas o planificadas: ejecutadas. En persona. Nadie ejecutó más operaciones que yo. Y estoy orgulloso de ello. Y se me trata como a un chacal.
P. ¿Cuántas son?
R. Yo qué sé: cantidad, chico.
P. Esas operaciones, como las llama usted, acarreaban sangre y víctimas.
R. Sí, cómo no. Pero pocas, pocas víctimas inocentes: el 10% de las bajas. El 10% no es nada, mi hermano. Yasir Arafat habló en la ONU y fue con una rama de olivo en una mano y un fusil en la otra. Yo no tengo nada que añadir a eso.
P. ¿Cuándo una persona decide matar a otra por una idea que considera justa?
R. ¿Cómo justa? ¿Y cuántas personas han matado los españoles en Irak? ¿Cuántos afganos mueren diariamente? ¿Cuántos? ¿Eso no le molesta? Luchar contra eso es glorioso y heroico.
P. ¿Usted no se arrepiente de nada?
R. El arrepentimiento es un concepto religioso. Yo no digo que nunca haya pecado. Pero en la lucha militante revolucionaria, no. Uno es mujeriego, le gusta beber caña, ron, buen vino, y ahora que soy musulmán, no debería hacerlo: de hecho, no lo hago porque estoy preso.
P. ¿Cómo empezó todo? ¿Con el ejemplo de su padre?
R. En Venezuela, yo era el responsable de la juventud comunista con 200 militantes bajo mis órdenes. Mi padre no estaba de acuerdo con la violencia, era abogado, veía la toma del poder de otra manera.
P. ¿Cuándo decidió usted tomar las armas?
R. Uno no decide, mi hermano, son las circunstancias las que deciden. En ese momento, uno se echa para atrás o sigue para adelante. Esos que se sientan en un café y deciden hacer esto o lo otro no tienen porvenir. Las circunstancias históricas son las que deciden.
P. ¿Pero cuál fue ese momento para usted?
R. En 1971, después de los combates del Septiembre Negro contra el Ejército jordano, un general me dijo: "Chico, te necesitamos en el extranjero". Yo ya me había batido con los soldados jordanos, que, óyeme, eran unos tipos valientes, buenos combatientes, con cojones, que creían en su rey, Hussein, que era un tipo no como esos reyecitos de zarzuela, era un rey de armas tomar, no era ningún pendejo. Así que me dijeron que me fuera a Londres y así comenzaron las cuestiones internacionales.
P. ¿Y después?
R. Viajé mucho. Pero eso no era nada nuevo para mí. Conocí prácticamente todos los países comunistas.
P. ¿Qué pensaba cuando leía que era el terrorista más buscado del mundo?
R. Pues a veces me daba la risa. Porque sabía que tenían buenas fotos de mí y ponían fotos chuecas.
P. ¿Nunca dudó al ver que había víctimas inocentes?
R. Cuando hay operaciones con explosiones, bombas, fuego, ese tipo de cosas, a veces hay gente que no tiene nada que ver y pasa por ahí, ya lo dije, es un 10%.
P. En una entrevista en el periódico Al Watan en 1979, usted reconocía un conjunto de atentados...
R. Esa entrevista se hizo de buena fe, pero fue manipulada, llena de errores.
P. No los asume entonces...
R. Mire, hermano, le voy a decir una cuestión: el 90% de las cosas de las que soy responsable ejecutivo no las mencionan nunca.
P. ¿Por qué?
R. Tendrán sus razones. Todo se sabrá en su momento. Cuando publique mis memorias. Todavía es temprano. Las escribí en noviembre de 1992, en Ammán, e hice dos copias dactilografiadas que envié a dos personas que no se conocen. Aún no es el momento. Yo no me voy a meter a sapo, que es como en Venezuela llamamos a los chivatos ahora. Hay jefes de Estado que están implicados, hasta en Francia.
P. ¿En qué participó?
R. Hombre, no voy a hacer de chivato contra mí mismo. Si estuviéramos tomando un café o una guaraquita al borde de la piscina, en Caracas, podríamos hablar de una manera más libre, indudablemente. Pero en estas condiciones, puede comprender...
P. Le acusan de trabajar después de vulgar mercenario, sobre todo en Rumania, con Ceausescu.
R. Yo le tenía cariño y respeto a Ceausescu. Era un poco iluminado, un tipo de la montaña, que venía de una familia muy pobre. Gran patriota, muy solidario. Nos recibió de una manera muy calurosa. Estábamos allí con todos los honores: vivienda, medios para viajar, pero no recibimos ni un centavo de esa gente. Se lo digo: todos los atentados contra exiliados rumanos fueron hechos por la policía, estando todavía vivo Ceausescu. Porque, puestos a ser mercenarios, qué coño trabajar para Rumania, ¡habríamos trabajado para EE UU! ¿Tú crees que yo podía decirles a mis compañeros: "Oye, vamos a matar al profesor tal o al periodista cual" porque nos lo manda Ceausescu? Me habrían escupido en la cara. Nosotros no pedíamos dinero: lo exigíamos. Los Estados pagaban en millones de dólares, y yo estoy orgulloso de haber desempeñado en esa cuestión un papel fundamental. Y no solamente a estados "amigos", entre comillas, sino a estados enemigos: y pagaban. Los franceses nos pagaron cinco millones de dólares, sí, estando yo en Argel, en el año 1976, por un avión de Air France que nos llevamos hasta Entebe, el aeropuerto de Uganda. Todo el mundo paga, hermano.
P. ¿Cómo se hace para secuestrar un avión?
R. Yo nunca he secuestrado personalmente aviones. Soy inocente, mi hermano. En todo caso, no es una cuestión técnica.
P. ¿Cómo le arrestaron?
R. Una noche, después de hacerme una operación en la ingle, en una urbanización cercana al Nilo Azul, a las dos de la madrugada, entró un teniente de la guardia sudanesa histérico acompañado de un grupo de guardias armados llorando. Uno de ellos dijo: "Tenemos órdenes, comandante". No sabían ni cómo maniatarme con esas tiras de plástico que les habían dado los franceses. Se lo expliqué yo. Aun así, hicieron una vaina mal hecha. Me pusieron una capucha y me llevaron al aeropuerto. Allí estaba Rondot.
P. ¿Cómo lo localizó Rondot?
R. A mí no me localizó Rondot. La seguridad sudanesa informó a la CIA. Los tipos de la CIA nos hicieron muchas fotos varias veces. No les echamos plomo porque estábamos en un país amigo. Los saudíes pagaron con sus petrodólares al Gobierno de Jartún.
P. ¿Qué piensa de Bin Laden?
R. Hay muchos hijos de estos árabes que son de lo más corruptos: herederos, ricos que no viven sino en la sinvergonzonería y la droga. Y este muchacho, un hijo de un árabe rico, es un idealista, hizo la yihad. Respeto para esa gente.
P. Ideó e inspiró el 11 de Septiembre y el 11 de Marzo...
R. Son dos cosas distintas.
P. Son dos atentados
R. No mezcle las cosas. A mí lo del 11-M me dio tristeza.
P. ¿Y el 11-S no?
R. En el 11-S yo me caí en el culo, como el que dice.
P. ¿Cómo?
R. Un día prendí la televisión y vi la vaina de la torre, y de pronto el otro avión y la otra torre, y me senté en la cama de la celda y dije Alahu-akbar, fue un golpe extraordinario contra el imperialismo.
P. Esas torres estaban llenas de personas inocentes...
R. ¡Una fracción de las personas que han asesinado los americanos en Medio Oriente!
P. Eso mismo pensaban los que atentaron en los trenes de Madrid.
R. Hay una diferencia: la gente que iba en los trenes no tenía nada que ver con la agresión de los ejércitos. Hay otros sitios donde se podían hacer atentados y eliminar a cierta clase aristocrática, burguesa, sin matar a tanta gente inocente que circulaba por ahí, incluidos varios musulmanes. Me da la sensación de que les faltaba experiencia...
P. En el juicio en París dijo: "Hasta el criminal más abominable puede reconvertirse. Salvo el caso extremo del monstruo, todo el mundo puede corregirse".
R. ¿Yo dije eso?
P. Sí. ¿Se refería a usted mismo?
R. No; yo no soy un monstruo. Yo soy muy humano.
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